[TIROTEO EN ESTADOS UNIDOS]

´Estoy harto de los muertos´

Es un hecho incomprensible que la mayoría de los políticos de Estados Unidos prefiera proteger el derecho histórico a portar armas, en lugar de cuidar la vida de sus niños y civiles.

Estoy harto de los muertos. Estoy harto de los políticos que no hacen nada para evitar más asesinatos. Estoy harto de los gritos de los que prefieren defender sus armas en lugar de proteger a las personas. Estoy harto de escribir esta misma columna cada vez que hay una nueva masacre en Estados Unidos (EU). Estoy harto de que no pase nada, hasta la próxima matanza. Los datos son los de siempre: un tipo con problemas mentales agarra una o varias armas y mata a mucha gente inocente. El problema no es que existan personas con enfermedades mentales. El problema particular en EU es que esas personas con un serio desbalance emocional tienen acceso ilimitado a las armas de fuego.

La última matanza en Washington D.C. siguió el mismo patrón. Durante casi una década Aaron Alexis había actuado con violencia inusitada. En 2004, la policía de Seattle lo arrestó por disparar contra las llantas de un auto, al parecer en una disputa por un lugar de aparcamiento. Cuatro años después volvió a ser arrestado por conducta desordenada durante una pelea en un bar cerca de Atlanta. En 2010 Alexis fue detenido otra vez, en esa ocasión por disparar a través del techo hacia el apartamento de arriba. Supuestamente, dijo a la policía que su pistola se disparó accidentalmente cuando la limpiaba, aunque su vecina del piso de arriba sospechaba que estaba enojado con ella por hacer ruido.

Alguien como Alexis no debe tener armas. Punto. Pero en EU alguien así sí puede comprar perfectamente todas las que quiera. Hay lugares en que ni siquiera revisan antecedentes penales. Es más, se pueden comprar sin restricción armas semiautomática, casi iguales a la que se usan en la guerra. Y por internet se pueden comprar miles de balas. Todo sin hacer una sola pregunta.

Cinco semanas antes de que Alexis entrara al Navy Yard, el centro de operaciones de la Marina de EU, y matara a 12 personas, llamó a la policía. Dijo que se había tenido que cambiar de hotel tres veces porque tres personas lo perseguían y lo mantenían despierto enviándole vibraciones mediante un horno de microondas. Oía voces a través de las paredes, el piso y el techo. A pesar de todo, la policía no hizo nada. No le quitó sus armas ni la Marina le retiró el permiso de entrada a zonas restringidas. Su “derecho” a usar armas, amparado por la segunda enmienda de la Constitución, prevaleció sobre el peligro inminente que él representaba. Era una matanza anunciada.

La primera masacre que me tocó cubrir en EU fue en la Universidad de Virginia Tech en 2007. Un estudiante, Seung-Hui Cho, asesinó a 32 personas e hirió a otras 17. A pesar de haber sido diagnosticado con desorden de ansiedad, Cho pudo comprar dos pistolas semiautomáticas presentando su licencia de conducir y tarjeta de residencia. Caminé por los mismos pasillos y salones que Cho sin entender cómo alguien así pudo planear su ataque, sin que ninguna ley se lo impidiera. En ese momento creí que esa matanza era una excepción, un hecho aislado. No fue así, aquí lo normal son las masacres. El año pasado 12 murieron por un tiroteo en un cine en Colorado. Y a finales de 2012, Adam Lanza mató a 27 personas, en su mayoría niños, en la escuela Sandy Hook de Newton, Connecticut.

Después de cada cobertura especial, siempre pensé que EU corregiría, cambiaría sus leyes y pondría múltiples restricciones a la compra y uso de armas de fuego. Me volví a equivocar. Es un hecho incomprensible para mí que la mayoría de los políticos haya preferido proteger el derecho histórico a portar armas en lugar de cuidar la vida de niños y civiles. Y no es que se trate de eliminar por completo la segunda enmienda de la Constitución, sino de imponer límites razonables para evitar más masacres. ¿Qué tiene de malo revisar los antecedentes penales e historial psiquiátrico de los que compren armas, no permitir el uso de rifles de guerra, ni armamento semiautomático? Para cazar y cuidar tu casa no se necesita ese tipo de armas.

Está claro que países como Japón, que prohíbe que sus civiles usen armas de fuego, son mucho más seguros que EU. Pero aquí nadie escucha. El Congreso y la Casa Blanca actúan como si nada hubiera pasado en el centro de la marina en Washington. Como le ocurre a mucha gente cuando es sorprendida por un tiroteo, los líderes de esta nación han quedado paralizados. Una y otra vez. Es el comportamiento normal en este país después de cada masacre. No ven, no oyen, no hacen nada. Estoy harto de quejarme y de saber que todo seguirá igual. Hasta la siguiente matanza.

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