[EN MEMORIA DE 11 VÍCTIMAS]

Un pedido al Comité Olímpico

´Nosotros, las familias, huérfanos y nietos, nunca nos rendiremos hasta que nuestro pedido toque los corazones compasivos de los miembros del Comité Olímpico Internacional´.

Mi nombre es Oshrat, tengo 46 años, soy casada y madre de tres hijos. En 1972, yo tenía seis años y medio. Era una niña que había comenzado primer grado unos días antes de que su padre, Yosef Romano, fuera brutalmente asesinado durante los Juegos Olímpicos en Múnich, Alemania, y que nunca tuvo la posibilidad de verme iniciar ese nuevo camino. Crecer a la sombra de ese evento traumático es algo que nos acompañará por el resto de nuestras vidas. Sentir esto como niña: en el momento de mayor orgullo familiar, recibes la lección de tu vida –de crueldad y salvajismo.

Como niña, me llevó tiempo comprender que mi padre nunca volvería a jugar conmigo ni me compraría regalos ni estaría orgulloso de mí, y que ya no podría llamarlo “papi”. A medida que el tiempo pasaba y crecía, también me di cuenta de que mi padre nunca iba a poder conocer a mis hijos, sus nietos, a pesar de que no había tenido la culpa. Nosotros, los huérfanos, hemos enfrentado interrogantes que no siempre pudieron ser respondidas y algunas, aparentemente, nunca podrán tener respuesta. En cada paso de nuestras vidas, debemos luchar, otra vez, contra este traumático duelo. Hemos aprendido acerca de nuestro padre a través de destellos de fotografías e historias, y algunos tuvieron la suerte de tener recuerdos vívidos suyos. Pero hemos crecido orgullosos, y con la determinación de que, a pesar del dolor, seguiríamos adelante.

El padre/marido/hermano permaneció joven mientras sus nietos están creciendo. No resulta simple, en absoluto, crecer con un abuelo virtual; un abuelo que solo conocen a través de fotografías en el álbum familiar, que en ocasiones escasean, de historias y, lamento decirlo, de los servicios de recordación.

Esto significa que, con el transcurso de los años mi infancia fue tomando forma junto a servicios y ceremonias de recordación. Muy a mi pesar, una ceremonia significativa debe aún llevarse a cabo, la ceremonia que es responsabilidad del Comité Olímpico Internacional, quien fuera responsable de la celebración cuando mi padre aun estaba con vida y participara en las Olimpíadas.

Nosotros, los hijos, y nuestras madres, las mujeres de los atletas israelíes, pasamos solo una limitada cantidad de tiempo con ellos y nos han dejado con una sensación de dolor y pérdida. Deberían saber que 40 años después las heridas no han sanado. Durante 40 años, Ankie Spitzer y mi madre, Ilana Romano, han solicitado al Comité Olímpico Internacional un minuto de silencio en memoria de los atletas asesinados durante los Juegos Olímpicos. Solo un minuto...

¿Podrán comprender lo que significa crecer durante 40 años y pedir, en cada ocasión en que se llevan a cabo los Juegos Olímpicos, un minuto de respeto para nuestros queridos 11 atletas? Cada cuatro años, 10 veces, una vez tras otra, rogando simplemente por un minuto de silencio. Cuarenta años de insistencia en el único derecho que les queda como víctimas del movimiento olímpico.

Quizás alguien se haya olvidado, pero fueron asesinados dentro de la Villa Olímpica ¡durante los Juegos Olímpicos! Esto es lo mínimo que el mundo olímpico les debe, luego de haber fallado al no poder mantenerlos a salvo.

Hoy, soy la madre de tres maravillosos hijos que han sido educados bajo las tradiciones y valores del espíritu deportivo. No ha sido fácil; los momentos felices siempre están mezclados con el dolor. Mis hijos, instintivamente, cuando ven los cinco anillos del símbolo olímpico, ven al abuelo que nunca han conocido.

La conmemoración es el derecho natural de los atletas que fueron asesinados y masacrados en el altar de las Olimpíadas; para nosotros es nuestro objetivo principal. Tenemos la obligación de seguir mencionando y exigiendo su conmemoración en el lugar donde lo merecen; en el escenario olímpico, públicamente. Es una lección moral para el mundo entero. Los Juegos Olímpicos han tenido la intención de ser competencias atléticas justas entre naciones, y el terror y la violencia no tienen lugar allí. Un minuto de silencio en sus memorias es un modo decente y humano de expresar hermandad y amistad entre los pueblos que aspiran a logros atléticos. Nosotros, las familias, huérfanos y nietos, nunca nos rendiremos hasta que nuestro pedido toque los corazones compasivos de los miembros del Comité Olímpico Internacional. Seguiremos perseverando y nunca nos daremos por vencidos hasta que los caídos en Múnich reciban el trato que merecen, al menos en su muerte. Les doy las gracias y los insto a brindarnos su apoyo.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

24 Sep 2017

Primer premio

1 0 7 1

ACDA

Serie: 23 Folio: 11

2o premio

8324

3er premio

5691

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código