[REVUELTAS DIFERENTES]

De la utopía a la distopía

A pesar de las aparentes semejanzas entre las revueltas que se han sucedido este año en varios países, no todas tienen la misma motivación.

De todas las interpretaciones que he leído sobre los motivos de las protestas que se han sucedido este año, en varios países, lo que más me ha llamado la atención es la propensión de los analistas a compararlas para asemejarlas. Un afán que, a mi juicio, poco sirve para entender las diferencias específicas de cada una de las revueltas. La mayor parte de los análisis parten de una interpretación socio-económica-política que sugiere la baraja usual de posibles causas: la represión política, las tensiones sociales, las presiones económicas, el desempleo, la brutalidad policiaca, la exclusión racial, étnica, sexual o religiosa, el flujo de migrantes, las deficiencias del sistema capitalista y/o del sistema educacional, la escasez de viviendas. Un catálogo de infortunios que, en mayor o menor medida, afectan a buena parte de los países, pero cuyo carácter generalizador obstaculiza la explicación puntual de la especificidad de cada revuelta.

Admito que en el caso de la llamada “primavera árabe”, hay factores unificadores como la lucha contra regímenes dictatoriales que restringen la libertad de expresión y de prensa, que impiden la representación política de los diversos grupos, la brutal represión policiaca contra quienes disienten, la corrupción de las autoridades y la ineptitud del gobierno para facilitar la creación de empleos. Y que el desempleo juvenil se ha convertido en un problema central, no solamente en los países árabes, donde promedia un 40%, sino en España, donde rebasa el 45%, en Grecia con un 38%, en Inglaterra, donde ronda el 20% y así, sucesivamente. Peor aún, la falta de crecimiento económico, los programas de austeridad, los recortes a los programas sociales, los deficientes programas educacionales y de capacitación laboral no auguran una mejoría a futuro de la situación laboral de los jóvenes.

Pero, en Inglaterra, España, Israel y Chile, por mencionar otros países donde han prendido las protestas, no hay ni dictaduras ni restricciones a las libertades ni la corrupción oficial ni la represión policiaca tiene las mismas características que en Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto o Yemen. En Londres, si acaso, la tradición de moderación de su policía contribuyó a la prolongación de los disturbios.

Acepto que en casi todas las revueltas ha habido un reclamo por el cambio, aunque pienso que el argumento de muchos comentaristas, resaltando que el motivo central del reclamo es el cambio para mejorar, es demasiado vaga. No existe una definición aceptada universalmente de lo que significa “mejorar”. ¿Mejoraría Egipto, si a la dictadura secular de Hosni Mubarak le sucediera una dictadura religiosa no menos represiva? No lo creo. Así como tampoco creo que el reclamo por el cambio sea el mismo en todos los países.

Más aún, de los muchos testimonios de los testigos de los recientes disturbios en Londres hay uno en especial, escrito por el novelista y periodista Gautam Malkani, quien sin minimizar la gravedad de problemas como el desempleo juvenil, observa la marcada diversidad social de los saqueadores, el criterio de selectividad para el saqueo: licorerías, almacenes de ropa y enseres eléctricos, tiendas de deportes, y sugiere una motivación que me produce un profundo desasosiego. Malkani ve en los recientes disturbios londinenses un escalofriante paralelismo con la novela de Anthony Burgess, A Clockwork Orange, que el cineasta Stanley Kubrick popularizara con la película del mismo nombre, y en la que los protagonistas, Alex y su pandilla, delinquen con extrema violencia, porque están aburridos y destruir les divierte. Si observamos las imágenes de los noticieros londinenses, vemos a los ladrones sonriendo, mientras “se prueban las prendas antes de robarlas”.

¿Cómo comparar esta distopía diabólica con la pureza del movimiento del 15 M, en España, que, aparte de expresar la indignación que sienten los jóvenes por la falta de oportunidades, contiene propuestas sensatas como la adopción de medidas drásticas contra la corrupción y nuevas reglas para ampliar el marco de la democracia representativa, además de una que otra sugerencia utópica que aspira a crear un mundo más justo?

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