Ciencia, pilar para la conservación

Expertos disertaron en un foro sobre el uso de información científica para el manejo y conservación de los mamíferos marinos.

Imponentes, las ballenas se trasladan por los océanos buscando, según la época del año, las mejores áreas para alimentarse, reproducirse y sobrevivir. En su camino, enfrentan amenazas como la caza comercial, la contaminación acústica que las desorienta y las colisiones con barcos.

Muchos países están apostando por la conservación y el avistamiento de estos mamíferos marinos, una actividad que genera globalmente alrededor de mil millones de dólares anuales. Es una forma sostenible de turismo que beneficia, especialmente, a las comunidades costeras. Sin embargo, debe ser regulada y realizarse con protocolos adecuados para la seguridad de los animales y de los observadores.

Por estos días, miembros de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), integrada por 89 países, se encuentran en Panamá con motivo de su 64a. reunión anual, cuya sesión plenaria se celebrará del 2 al 6 de julio.

La CBI aboga por lograr un consenso entre los países respecto a la caza de ballenas y favorece la creación de un santuario de ballenas en el Atlántico Sur. Dentro de este organismo, existe un Comité Científico, en el que unos 200 expertos intercambian información sobre la caza, el avistamiento, el estado de las poblaciones de ballenas y su protección.

Como explica José Julio Casas, de la Universidad Marítima Internacional de Panamá, los estudios científicos ayudan a determinar la diversidad de especies en un lugar, sus rutas migratorias, las relaciones biológicas intra e interespecíficas, las áreas de importancia ecológica, la abundancia y estado de las poblaciones y las épocas de avistamiento, como en el caso de los cetáceos.

Esta información es útil no solo para el turismo, sino también para la toma de decisiones sobre la zonificación de refugios, el manejo adecuado y uso responsable de los ecosistemas.

EXPERIENCIAS

En un foro sobre el uso de información científica para el manejo y conservación de mamíferos marinos, organizado por el Instituto Smith- sonian de Investigaciones Tropicales (Stri) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, el investigador José Julio Casas se refirió a los mamíferos marinos del área de isla Iguana (en el Pacífico panameño) y su potencial para el avistamiento turístico.

Mencionó, por ejemplo, que entre las especies observadas en esa zona están el delfín manchado (Stenella attenuata), el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) y, en menor medida, la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae). Por referencias bibliográficas y de pescadores, se tienen reportes también de la presencia de cachalote y delfín calderón, entre otros.

Miguel Iñiguez, de la Fundación Cethus, habló sobre los estudios realizados en Suramérica para la protección y conservación de los delfines de las especies tonina overa (Cephalorhynchus commersonii) y franciscana (Pontoporia blainvillei), cuya principal amenaza son las redes donde quedan atrapados.

PANAMÁ, ZONA DE CRÍA

El Dr. Héctor Guzmán explicó cómo la ciencia es útil para evitar las colisiones de barcos con ballenas.

De acuerdo con Guzmán, el archipiélago de Las Perlas es uno de los sitios de cría más importantes para las ballenas jorobadas, que migran desde el hemisferio norte, pasando por las costas de Centroamérica hasta llegar a Panamá, y desde la península antártica y el estrecho de Magallanes. Se ha confirmado que hay un traslape de las poblaciones de los dos hemisferios en Panamá.

Entre 2003 y 2009 se estimó una población de entre 150 y 300 individuos, solo en Las Perlas; pero si se analizan distintas estaciones de estudio, podrían ser de 800 a 900 individuos, de los cuales el 25% son crías.

En el golfo de Panamá y en Las Perlas, las ballenas se pueden ver entre junio y noviembre. Pero al ser un país de gran tránsito naviero, corren el peligro de ser impactadas por un barco.

Guzmán mencionó que entre 2009 y mediados de 2011 se registraron en el país 13 ballenas muertas por colisiones, la mayoría de ellas jorobadas, pero el científico considera que la cifra real está subestimada.

Detalla que en un estudio realizado entre agosto y septiembre de 2009, en el que se marcaron con transmisores satelitales a 19 ballenas jorobadas en Las Perlas, tras monitorearlas por 22 días, se comprobó que la mayoría permanece en los alrededores del golfo de Panamá, se mueven hacia bahía Piñas, el golfo San Miguel, Taboga, Taboguilla, la zona de Azuero y el refugio de isla Iguana. Incluso, se comunican con la isla Gorgona (en uno o dos días) en el Pacífico oriental y con las islas oceánicas de Coco y Malpelo.

Durante el estudio, también se observaron 892 barcos (73.3% contenedores y 19.4% tanqueros) que entraban o salían por el golfo de Panamá. El 53% de las ballenas marcadas interactuó con barcos. En 11 días, hubo 98 interacciones con 81 naves, y una sola ballena tuvo 45 encuentros en 4 días.

Guzmán señala que si se sobreponen en un gráfico los movimientos de las ballenas y de las naves en tiempo real, se puede ver claramente la interacción entre ambos.

“El mayor número de naves transita en los meses de mayo a agosto, época pico de nacimiento de crías; es decir, tenemos una coincidencia estacional con el tránsito”, explica el científico de Stri, y añade que otro factor que puede afectar a las ballenas en Las Perlas es la extracción de arena.

En Panamá, hay un tránsito permanente de barcos por el Canal (alrededor de 14 mil por año), y se espera que con la ampliación de esta vía vendrán más buques postpanamax. Además, hay muchas naves que van a los puertos que no pasan por el Canal, por lo que también hay una subestimación, agrega Guzmán.

El investigador propone el uso de dispositivos de separación de tráfico, que ya se implementan en otros países. No se trata de estructuras ni de aparatos físicos en el mar, sino de zonas neutras imaginarias, incluidas en las cartas de navegación, donde las ballenas pueden pasar sin ser colisionadas.

Estos “dispositivos” tienen distintos diseños, varían en sus dimensiones e incluyen la reducción de velocidad en algunas partes.

La Autoridad Marítima de Panamá está promoviendo que entre a la Organización Marítima Internacional un modelo donde se incluyan en el Pacífico de Panamá tres dispositivos de separación: en el golfo de Panamá, el de Morro de Puerco y el de Jicarita. También se ha diseñado otro dispositivo a la salida de Colón.

“Esto se está consensuando con los principales puertos del mundo, y muchos capitanes de la industria marítima y la Cámara Marítima de Panamá están apoyando la iniciativa”, concluye el científico, quien estima, con base a la información existente, que si se implementan se reduciría en 93% el área de interacción potencial con las ballenas.

COMISIÓN BALLENERA INTERNACIONAL

FUNDADA: El 2 de diciembre de 1946.

FINES: Fomentar, recomendar, organizar estudios sobre las ballenas y su caza internacional.

EL COMITÉ CIENTÍFICO ha evaluado en las dos últimas semanas la información sobre las poblaciones de ballenas, y los métodos más adecuados para mantener y aumentar poblaciones de mamíferos marinos, en preparación para la reunión plenaria de la CBI a inicios de julio.

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