Compendios aún con vida

Las enciclopedias, libros de consulta por excelencia, pasan por un momento difícil. Sin embargo, en Panamá parecen aún tener cabida entre los lectores.

En Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, uno de los cuentos más representativos de la narrativa del escritor argentino Jorge Luis Borges, el autor refiere en primera persona la trepidante búsqueda de la región fantástica de Uqbar entre las páginas de los muchos volúmenes de la The Anglo-American Cyclopaedia, “una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902”. Quizás hoy, después de 244 años de ediciones impresas en papel, es aún más fantástico imaginar si Borges haría su búsqueda en la versión digital de la venerable obra o si quizás lo haría en Wikipedia.

Lo cierto es que este acervo cultural, en su versión en papel, se ve afectado por la transferencia al soporte digital y las publicaciones en internet. En el caso de las enciclopedias en español producidas por casas editoras como Salvat, Planeta y Larousse, estas han optado por la “especialización en otros campos”, tal como reseña El Cultural de España.

Para Enrique Vicien, del grupo Larousse -cuyo Pequeño Larousse, un híbrido entre diccionario y enciclopedia aún se edita- en este fenómeno se enmarca “un menor apego al conocimiento” que se vive en la actualidad.

SITUACIÓN EN PANAMÁ

En suelo istmeño, la situación tiene sus propias características.

Eli Comrie, de la editorial Géminis, reconoce que aunque aún lanzan al mercado enciclopedias, la búsqueda libre en internet les ha afectado. “Realmente, ha bajado mucho la intensidad de la venta de enciclopedias, ya los clientes prefieren buscar información en la internet y esto ha influido en la comercialización de las mismas”.

Por otro lado, Xiomara Silgado, de la editorial Santillana, dice que aunque poco, “las enciclopedias tienen su público asiduo”, ya que “muchas personas las utilizan como un complemento a la educación y la cultura”.

En este sentido, Plinio Delgado, de la editorial Plidel, S.A., observa que los panameños están “tomando conciencia” de la importancia de la lectura, “por lo que hoy en día los lectores siguen adquiriéndolas”.

No obstante, muchas de ellas han optado por cambiar de formato y decantarse por las colecciones de libros de tipo enciclopédico, pero dedicado a temas muy específicos.

Así, Silgado explica que “nuestras colecciones de Santillana permiten al lector seleccionar los temas de su preferencia y poco a poco completar la colección, que por lo general distribuimos a través de librerías”.

Entre los temas más vendidos, Delgado señala que en lo que va de 2012, “son las distintas áreas del derecho, medicina y, en general, los que tratan las materias de las carreras universitarias, además de obras técnicas, entre las que se incluyen los diccionarios”.

Comrie indica que lo más buscado está en el ámbito del derecho y obras técnicas, además de los infantiles.

Disponibilidad de los contenidos en USB, además de los CD y DVD, mayor cantidad de ilustraciones, actividades relacionadas con el tema y links a espacios de internet, donde el lector puede ampliar el tema o enlazar con foros de discusión y alianzas con cadenas de televisión National Geographic y Discovery Channel, fueron algunas de las actualizaciones que mencionaron los representantes de dichas casas editoras para atraer al público lector.

Las modalidades de venta y pago, sin embargo, son muy parecidas a las de antaño: la venta de puerta en puerta, que según Delgado “está pronta a desaparecer”; la exhibición de libros en puntos estratégicos y el ofrecimiento en seminarios y congresos siguen siendo utilizados. En cuanto al pago, al contado o a plazo, como en los viejos tiempos.

En el fondo, todo apunta a la misma pregunta: ¿llevará la internet a la desaparición completa de los libros de consulta? La respuesta quiere ser una esperanzada negativa.

Delgado denuncia como un “mal hábito permitido” la costumbre de los estudiantes de hacer copy/paste de la información de la web sin analizarla; unido a esto, lo poco confiable que puede resultar ser la información en internet. Si el estudiante solo copia la información de la web, “menos aún se toma el trabajo de averiguar si la información es veraz o simplemente el resultado de alguien ocioso que subió algo acerca del tema. La ventaja de búsqueda a través de un libro o enciclopedia es que utilizándolos el alumno tiene que leer para realizar su investigación de manera que todo se aprende”, señala.

“Internet ayuda mucho a explorar, pero jamás llena la capacidad de un libro. Con un texto de consulta tenemos información veraz, mientras que en la red pueden ser publicados datos falsos. Una enciclopedia no puede faltar en la biblioteca en casa”, dice Comrie.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

Ediciones anteriores

Loteria nacional

19 Dic 2014

Primer premio

8 1 9 6

CBCB

Serie: 4 Folio: 3

2o premio

0066

3er premio

0013