Conservación de los anfibios en Panamá

El plan contempla fiscalizar el manejo de anfibios en el país y apoyar las acciones de respuesta rápida ex situ.

En la década de 1980, los científicos ya alertaban sobre una disminución en las poblaciones de anfibios en el mundo. Posteriormente, descubrieron que una posible causa era un hongo, llamado Batrachochytrium dendrobatidis, (“Bd” u “hongo quítrido”).

Los anfibios ­ranas, sapos, salamandras y cecilias­ poseen una piel permeable a través de la cual se hidratan, intercambian gases y mantienen el balance de electrolitos. El hongo crece sobre la piel y desarrolla unas estructuras tubulares (esporangios) que la perforan, impidiendo el normal intercambio de gases, lo que conlleva un desbalance iónico y les causa la muerte, generalmente por un paro cardiaco.

Según la Evaluación Mundial de los Anfibios, preparada por la Unión Mundial de la Naturaleza, en conjunto con Conservación Internacional y Nature Serve, de las aproximadamente 6 mil especies registradas en el mundo, 32% está en peligro de extinción. Para el 20% ni siquiera hay información disponible que permita evaluar su situación.

En América Central, la mayoría de las especies de anfibios amenazadas se distribuye en Costa Rica y el oeste de Panamá, (biorregión de Talamanca). Entre 1987 y 1988 hubo mortandad o desaparición de especies en Monteverde, Costa Rica.

En Panamá, el hongo fue documentado en 1996 en la reserva de Fortuna, provincia de Chiriquí, y desde entonces, avanza 30km por año. Ya está en el Parque Nacional Chagres y se estima que se extenderá por todo el país.

CONSERVACIÓN EX SITU

Los anfibios son importantes para mantener el equilibrio de los ecosistemas, pues controlan las poblaciones de insectos que comen, y a la vez, sirven como alimento para aves, reptiles y mamíferos. También son de interés para estudios de prospección en busca de sustancias o bacterias en su piel que sirvan para elaborar medicamentos.

Expertos nacionales y extranjeros vienen realizando esfuerzos hace años para tratar de preservar estas especies, consideradas indicadores de la calidad ambiental.

Así surgió el Centro de Conservación de Anfibios de El Valle de Antón (Evacc), que alberga unas 60 especies y donde se han criado unas 10 especies con éxito.

La conservación ex situ ­que consiste en extraer animales del campo para mantenerlos en cautiverio mientras se busca una cura para poder liberarlos y repoblar áreas­ ha sido una “respuesta de emergencia” porque hasta ahora, el hongo quítrido no se puede controlar en ambientes naturales.

“No existe ningún químico que podamos usar y no deberíamos usar un químico que podría afectar los arroyos”, indica el Dr. Roberto Ibáñez, del Instituto Smith- sonian de Investigaciones Tropicales (Stri), y director del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, que tiene su centro en el Parque Summit.

De las 197 especies de anfibios registrados en Panamá, el 25% (unas 50 especies) está amenazada, y son una prioridad para reproducirlas ex situ.

PLAN NACIONAL

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) y el Stri presentaron el jueves el “Plan de Acción para la Conservación de los Anfibios en Panamá”, que incluye acciones para contrarrestar la declinación de anfibios en el país, enmarcadas en tres pilares: investigación, conservación y educación.

“El plan desarrollará el conocimiento científico, las innovaciones y tecnologías para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad”, indicó el biólogo Jorge García, jefe del departamento de Biodiversidad y Vida Silvestre de la Anam.

A la vez, acotó el funcionario, el plan fortalecerá la implementación de leyes nacionales y permitirá cumplir compromisos políticos y legales internacionales, entre ellos: la Convención de Diversidad Biológica y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres, de los que Panamá es signatario.

El plan contempla promover la investigación, hacer inventarios en áreas poco estudiadas, crear un sitio web para publicar información sobre los anfibios; y la fiscalización de zoocriaderos y de las solicitudes de importación y exportación.

También incluye “facilitar información a investigadores, tour operadores, turistas, consultores y público en general, sobre las medidas preventivas para reducir la dispersión del hongo” y coordinar con el Ministerio de Educación jornadas para capacitar a docentes sobre la conservación de anfibios.

Para su implementación se usarán fondos operativos de la Anam, además de un millón de dólares obtenidos a través del Protocolo de Nagoya para un proyecto de investigación sobre el uso sostenible de los recursos genéticos, y se buscará establecer sinergias con ONG y empresas que apoyen la causa.

“Existen fondos para investigación y hay empresas dispuestas a colaborar, pero necesitábamos que el Gobierno formara parte de los esfuerzos de conservación; este plan va a facilitar la consecución de fondos”, manifestó Edgardo Griffith, del Evaac.

>>> PANORAMA NACIONAL

DIVERSIDAD. En Panamá existen unas 166 especies de ranas y sapos, y 31 especies de salamandras y cecilias. Cerca de un tercio de ellas están amenzadas.

DESAPARECIDAS.

´Atelopus chiriquiensis´, relacionada con la emblemática rana dorada, era común en Costa Rica y tierras altas de Panamá. Hoy no se observa ninguna. Otra especie común era ´Oophaga speciosa´, que tampoco se encuentra ya en el área.

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