PAULO COELHO

Diálogos – La Justicia

MARASMO. Continúo transcribiendo algunos trechos que anoté entre 1982 y 1986 acerca de mis conversaciones con J., mi amigo y maestro en la Tradición de RAM.

Decidí provocarlo citando un texto budista que habla sobre las seis dificultades de vivir en una casa: da trabajo construirla, aún más trabajo da pagarla, hay que repararla constantemente, el Gobierno la puede confiscar, siempre está llena de visitas y huéspedes no deseados, y sirve de escondrijo para actos reprobables.

Según el mismo escrito, existen seis ventajas de vivir bajo un puente: se puede encontrar fácilmente, el río nos enseña lo pasajera que es la vida, no nos despierta una sensación de codicia, no necesita cerca, siempre pasa por allí alguien nuevo para conversar y no hace falta pagar alquiler.

Acabé diciendo que se trataba de una bonita filosofía pero que, al menos en mi país, cuando vemos personas viviendo bajo los puentes o viaductos, llegamos a la conclusión clarísima de que este texto está equivocado.

J. respondió:

-Es verdad que el pensamiento es bonito, y también es cierto que, en nuestro contexto, está muy equivocado. Sin embargo, tampoco debemos por eso alimentar nuestra culpa. Nos llegamos a sentir culpables por todo lo que somos, inclusive por nuestro salario. Todo sirve de excusa para sentir culpa: nuestras opiniones y experiencias, nuestros deseos ocultos y hasta el hecho de tener determinados padres y hermanos.

¿Y cuál es el resultado? La paralización. Nos da vergüenza hacer cualquier cosa diferente a lo que los otros esperan. No exponemos nuestras ideas ni pedimos ayuda. Nos justificamos diciendo: “Jesús sufrió y el sufrimiento es necesario”.

-¿Y qué se puede hacer para cambiar eso?

-Ten fe. Cree que es posible y empezará a cambiar toda la realidad que te rodea.

-Nadie puede asumir esta tarea en solitario, y veo que la mayoría de las personas no tiene fe suficiente.

-A veces criticamos la falta de fe de los otros. No somos capaces de entender las circunstancias en las que se perdió esta fe, ni intentamos aliviar la miseria de nuestro hermano.

»En el siglo XIX, el humanista Robert Owen recorría el interior de Inglaterra hablando de Dios. En aquella época era frecuente recurrir a la mano de obra infantil, y Owen se detuvo cierta tarde en una mina en la que un chaval de doce años, desnutrido, cargaba un pesado saco de carbón.

-Estoy aquí para ayudarte a hablar con Dios- le dijo Owen.

-Muchísimas gracias, pero no conozco a este señor. Debe trabajar en otra mina- fue la respuesta del chico. ¿Cómo pretender que un niño, en estas condiciones, pudiese creer en Dios?

-Además de fe, debes tener paciencia. Comprende que no estás solo al desear que la Justicia Celeste se manifieste también en esta Tierra.

(Continúa la próxima semana).

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código