Drones, los nuevos lobos del aire

Como asistentes de incendios en el Cuerpo de Bomberos y colaboradores en los allanamientos de la Policía Nacional, los drones ganan espacio en Panamá.
Tete Olivella hace volar un dron marca DJI de 4 hélices, usado generalmente en las labores de captura de imágenes aéreas. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga. Tete Olivella hace volar un dron marca DJI de 4 hélices, usado generalmente en las labores de captura de imágenes aéreas. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga.
Tete Olivella hace volar un dron marca DJI de 4 hélices, usado generalmente en las labores de captura de imágenes aéreas. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga.

El rotar de las ágiles hélices de un dron genera un zumbido al cortar el aire a medida que se desplaza.

Los drones pueden ser veloces o torpes, “eso depende de la experiencia de su piloto desde tierra”, comenta José María Olivella, mejor conocido como Tete, quien ha fusionado su pasión por la fotografía y el aeromodelismo (aeronaves a escala) con la aparición de las aeronaves no tripuladas, al abrir su empresa AeroCam, especializada en tomas aéreas.

Sus drones han sido testigos de eventos históricos, como lo fue el reto conquistado de la pintora Olga Sinclair al alcanzar el Guinness World Record, tres cierres de campaña del reciente torneo electoral y la toma de posesión del actual presidente de la República.

Olivella dispone de 32 drones de origen chino, como los modelos Quadcópteros (de 4 hélices) y Octacópetos (de 8 hélices), valorados en 3 mil dólares y 20 mil dólares, respectivamente, y que pueden recorrer hasta 69 kilómetros por hora.

Sin embargo, como fotógrafo profesional Olivella, sabe que esa máxima velocidad se debe reducir a un 50% para grabar videos o capturar fotos de calidad.

Por la estabilidad de la cámara no se preocupa, puesto que el dron dispone de una base estabilizadora que mantiene el lente en posición recta, a pesar de los giros o movimientos propiciados por la brisa que golpea al robot aéreo.

Un dron tiene un GPS y su piloto lo maneja desde la pantalla de un monitor donde se reflejan todos los datos de ubicación y movimientos en el aire . Algunos disponen de radar para esquivar objetos.

Directo a la televisión

En la Televisora Nacional (TVN) David Chong se encarga de la operación de los drones para coberturas que son transmitidas en directo en los noticieros. Generalmente los usan para hacer tomas en sitios de difícil acceso de las múltiples denuncias comunitarias que llegan al canal, comenta.

Chong, aficionado al aeromodelismo, asegura que entre el inventario hay drones con distintas funciones y capacidades de cargas. Los precios de sus drones van desde 400 dólares a 3 mil dólares y se pueden ordenar en Alemania o Australia. Los aparatos electrónicos adaptables se consiguen en China.

“Si quieres un dron para volarlo en un parque cuesta 400 dólares, pero si lo quieres para inspecciones de agricultura, son 15 mil dólares y también existen los militares con tecnologías más avanzadas”, apunta Chong.

Limitaciones

Precisos, rápidos y modernos, los drones sobrevuelan en el aire aunque sus pilotos siempre deben tomar sus precauciones.

Una de las condiciones que puede obstruir el vuelo de los drones es la lluvia. “Si el agua le entra a la tarjeta electrónica puede pasarle un corto circuito”, dice Olivella.

Las maniobras se dificultan en lugares citadinos por los cables del tendido eléctricos; así también las aves, en defensión de sus espacios, suelen acercarse a los robots voladores con la intención de atacarlos, pero desisten al observarlos y se alejan.

Chong advierte de que se requieren al menos “350 horas” de práctica en vuelo para controlar el aparato en el aire.

otras funciones

Olivella cuenta que uno de sus drones es usado por la Policía Nacional al momento de realizar allanamientos en lugares peligrosos. Mediante la cámara del dron, se puede observar por dónde escapan los sospechosos, haciendo la operación más segura y certera.

También ha servido de asistente en incendios, como el ocurrido el año pasado en Santa Ana. Con la ayuda del dron se identificó el origen del fuego haciéndole más efectiva la labor a los camisas rojas.

Juan Carlos Varela Horna es otro panameño que se ha apuntado al negocio, en donde se puede hacer desde 350 dólares la hora captando tomas aéreas para agencias de bienes raíces, que buscan hacer atractivas sus propiedades para los compradores.

Normativas

“Aún no hay normas específicas para drones, pero nos acogemos a las generales que prohíben el vuelo cerca de los aeropuertos, en la riberas del Canal de Panamá y en la Presidencia de la República”, dice Olivella.

En el Reglamento de Aviación Civil de Panamá rigen limitaciones para quienes operan aeronaves radiocontroladas no tripuladas de hasta 16 onzas de peso, confeccionadas con papel, plástico, madera, excepto el metal. Sin embargo, los drones suelen pesar libra y media o mucho más.

Entre esas normativas está prohibido volar dentro de los límites de cualquier aeropuerto, en lugares donde pueda colisionar con otra aeronave, en cualquier altitud que impida la visibilidad horizontal de la operación de la aeronave, dentro de los 460 metros de cualquier persona o propiedad no ligada a la operación.

Tampoco se permite que sean volados entre las nubes o durante horas de la noche.

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