Enchufarse a la energía solar

Conozca cuáles son los beneficios de abastecerse de un sistema fotovoltaico o de paneles solares en su propia residencia.

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Uno de los beneficios primordiales de la energía solar es no contaminar el ambiente. Uno de los beneficios primordiales de la energía solar es no contaminar el ambiente.
Uno de los beneficios primordiales de la energía solar es no contaminar el ambiente.

La electricidad es una parte integral para el desarrollo de las actividades diarias de las personas. Con el aumento de la población, la demanda de energía que generalmente se obtiene de las corrientes acuíferas sube, por lo que la tendencia mundial vaticina que el uso de métodos alternativos hará sostenible la vida.

Una de las soluciones de la energía limpia es extraer la electricidad directamente del astro solar. Un modelo que consiste en la instalación de paneles solares, especies de plataformas de vidrio, que al ser expuestas a la radiación continua son capaces de transformar las concentraciones en energía lista para su empleo.

La electricidad que se genera en un panel solar asegura el ahorro, puesto que la energía convencional no tendrá que ocupar la línea de distribución desde donde se genera hasta la residencia en que sería utilizada.

Expertos coinciden en que con la multiplicación de sistemas fotovoltaicos (paneles solares), las generadoras convencionales dejarán de verse acuciadas por la sobrecarga en la demanda de energía, dejando atrás factores como apagones.

La independencia es otro factor que impulsa a dueños de residencias a optar por este tipo de mecanismo, ya que se puede almacenar la energía obtenida del Sol que no se utiliza en determinado tiempo en una batería, esto permite consumirla posteriormente cuando el Sol se oculta o mientras llueve copiosamente.

El ahorro en cifras

Según el ingeniero Oscar Barría, profesor de la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Tecnológica de Panamá, una residencia habitada por un núcleo familiar de cuatro integrantes (dos adultos y dos menores) puede llegar a consumir de 350 a 500 kilovatios por horas al mes, dependiendo de la cantidad de electrodomésticos que mantenga en uso. Eso representa una factura mensual de 30 a 50 dólares en promedio con la energía convencional.

En teoría, esta factura podría reducirse considerablemente con la instalación de los paneles solares.

El especialista anota que lo más costoso con la implementación de paneles solares para la residencia recae en la adquisición de una batería de almacenamiento de energía, por lo que es más económico prescindir de ella, quedarse inscrito en la red convencional y adicionar el sistema fotovoltaico como un auxiliar.

Al mantener las dos fuentes de electricidad (la convencional y la fotovoltaica), el dueño podrá vender la energía excedente generada por el Sol a la compañía distribuidora y, con ello, obtener un crédito para consumo de energía convencional sin costo en la red.

“Por cada kilovatio de energía solar ingresado a la red, la compañía distribuidora deberá acreditarle un kilovatio al cliente”, sostiene el docente.

Para la medición de este intercambio de electricidad, se deberá contar con un medidor bidireccional, encargado de reportar mensualmente la generación del sistema fotovoltaico y el consumo en kilovatios hora de la residencia.

Si, en caso contrario, el sistema fotovoltaico cubre en menor proporción la necesidad de la residencia, entonces al dueño le corresponderá pagar la energía restante, sin embargo, esto será a un costo irrisorio.

Por ejemplo, si en una casa fueron consumidos 300 kilovatios hora al mes y los paneles solares generaron 250 kilovatios hora, solo tendrá que pagar a la empresa distribuidora los 50 kilovatios hora de diferencia.

Regulación

En Panamá, la Ley 37 de 10 de junio de 2013 es la que ha concedido “incentivos fiscales” para que usuarios residenciales y comerciales opten por el mecanismo de obtención de energía solar.

Según la normativa, se permite la generación de hasta 500 kilowatts. Una cantidad suficiente para abastecer a “un hotel de tamaño regular o un supermercado importante”, señala Silvia Contreras, jefa de asuntos corporativos de Elektra Noreste, S.A. (Ensa).

Pero el mercado fotovoltaico apenas arranca. Barría explica que uno de los principales obstáculos es la inversión, puesto que una tableta o panel de 2 por 4 pies, suficiente para mantener funcionando la refrigeradora al día, cuesta en promedio de 200 a 300 dólares.

Para hacer funcionar una casa (de tres habitaciones), se necesitarían de 12 a 20 tabletas, cuya compra significaría hasta 6 mil dólares.

El especialista sitúa la inversión total -entre el conjunto de tabletas, medidor bidireccional, inversor y costo de instalación- en “10 mil dólares, lo que se recupera en un tiempo prolongado de al menos 8 o 10 años”.

Como la reposición de la inversión no sucede de manera inmediata, muchos prefieren desechar la idea.

¿Quiénes se suman?

Hasta el momento, en la lista de clientes de Ensa hay menos de 10 de ellos que han optado por la instalación de los paneles solares para uso residencial.

Contreras reconoce que aún es incipiente la utilización de la metodología fotovoltaica, pero afirma que sí hay un interés creciente en las empresas comerciales por incorporar este tipo de energía verde.

Anota que una limitante para los clientes residenciales puede ser la carencia de espacio necesario para el despliegue de los paneles solares.

En ese sentido, el docente Barría indica que en algunos casos los paneles pueden ser instalados en el techo, pero si el tejado no concuerda con el sentido de la salida y la puesta del astro, el sistema no funcionará de manera óptima, por lo que la opción más viable es usar un espacio al lado de la casa para colocar la estructura.

“Los paneles requieren amplios espacios, si se desean mayores niveles de suministro de energía. La producción de 1 kilowatt, dependiendo de la eficiencia del mismo, puede requerir hasta 10 o 12 metros cuadrados de espacio libre de obstrucciones, es decir, sobre el que impacten directamente los rayos solares”, indica Contreras.

Agrega que, precisamente, los techos comerciales reúnen estas condiciones, por lo que la tecnología solar está empezando a ser atractiva para las industrias.

Por otro lado, Barría insiste en que es hora de que los arquitectos tomen en cuenta en sus diseños de construcción la disposición del techado, con la orientación adecuada para un futuro aprovechamiento de la energía solar.

Fuentes aseguran que ha descendido el precio en los paneles solares a causa de un creciente interés por echar mano de esta tecnología limpia, es decir, que no hace daño al planeta.

Según Barría, la instalación del sistema fotovoltaico no es complicada. Un calificado podría hacer un entrenamiento de 45 horas para aprender lo necesario.

Menciona como beneficio que el mantenimiento consiste en pasar un paño sobre las placas -los paneles- cada seis meses, a fin de retirar el polvo acumulado sobre la superficie cristalina. Una acción para la cual no se requiere la contratación de servicios externos, excepto cuando se trate de paneles colocados en el techo.

Los paneles tienen un tiempo de duración prolongado. Sin embargo, una forma de averiarse es que le caiga un rayo al inversor. Un escollo que se supera con los beneficios que brinda el sistema.

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