CIENCIA Y SALUD

Garrapatas, en el contexto de la salud

Recientemente se anexaron dos especies al listado de garrapatas de Panamá, y se describieron dos especies nuevas.

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Agregado de inmaduros (larvas y ninfas) de ‘Amblyomma’ en el parque Soberanía. CORTESÍA Agregado de inmaduros (larvas y ninfas) de ‘Amblyomma’ en el parque Soberanía. CORTESÍA

Agregado de inmaduros (larvas y ninfas) de ‘Amblyomma’ en el parque Soberanía. CORTESÍA Foto por: Sergio Bermúdez

Hembra de ‘Amblyomma mixtum’ en un caballo. CORTESÍA Hembra de ‘Amblyomma mixtum’ en un caballo. CORTESÍA

Hembra de ‘Amblyomma mixtum’ en un caballo. CORTESÍA Foto por: Sergio Bermúdez

‘Amblyomma dissimile’ en iguana. CORTESÍA ‘Amblyomma dissimile’ en iguana. CORTESÍA

‘Amblyomma dissimile’ en iguana. CORTESÍA Foto por: Eduardo Bermúdez

‘Argasidae Ornithodoros puertoricensis’ parasitando a una persona. ‘Argasidae Ornithodoros puertoricensis’ parasitando a una persona.

‘Argasidae Ornithodoros puertoricensis’ parasitando a una persona.

Hembra de ‘Amblyomma mixtum’ en el parque Soberanía. CORTESÍA Hembra de ‘Amblyomma mixtum’ en el parque Soberanía. CORTESÍA

Hembra de ‘Amblyomma mixtum’ en el parque Soberanía. CORTESÍA Foto por: Sergio Bermúdez

Al hablar de garrapatas, no piense solo en el perro. Sapos, iguanas, tortugas, aves, caballos, tapires, capibaras, coyotes, vacas, puercoespines, murciélagos y hasta el ser humano, pueden ser víctimas de estos parásitos externos.

Sergio Bermúdez, entomólogo del departamento de investigación y entomología médica del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), expresa que en el mundo hay cerca de 950 especies de garrapatas y algunas pueden ser vectores de organismos patógenos.

Desde el punto de vista veterinario, transmiten enfermedades que causan grandes pérdidas económicas, al disminuir la producción y aumentar los gastos de control. En salud humana, las picaduras de garrapatas causan alergias, parálisis o transmiten enfermedades virales o bacterianas, por ejemplo, de los géneros Borrelia, Rickettsia y Ehrlichia.

En Panamá, las garrapatas de la familia Argasidae, Ornithodoros rudis y Ornithodoros talaje, fueron implicadas en la transmisión de fiebre recurrente, una de las primeras enfermedades que se estudiaron en el país a principios del siglo pasado; sin embargo, la más conocida localmente es la transmisión de rickettsia.

Hay muchas rickettsiosis en el mundo, dice Bermúdez. Se trata de un complejo de enfermedades que incluyen los tifus y las fiebres manchadas.

Los tifus se manifiestan con fiebre alta, delirio o postración y a veces, manchas en la piel (exantema). Insectos como los piojos humanos (Rickettsia prowazekii) y las pulgas (Rickettsia typhi), son los vectores. La transmisión de Rickettsia prowazekii se asocia a lugares de clima frío, hacinamiento o pobres condiciones de salud.

En cuanto a las fiebres manchadas, se conocen más de 20 especies de rickettsia patogénicas, que son transmitidas por ácaros, principalmente garrapatas, y solo una, por pulgas. Estas bacterias rompen los vasos sanguíneos, produciéndose las características manchas de sangre o una necrosis alrededor del sitio de la picada.

De todas las rickettsiosis, tifus y fiebres manchadas, las que más comúnmente se han relacionado con casos letales en pacientes humanos no tratados, son las causadas por Rickettsia prowazekii (tifus exantemático) y Ricketsia rickettsii. Las demás causan afecciones de moderadas a graves, pero los pacientes se pueden recuperar, indica Bermúdez.

La primera vez que se caracterizó la especie Rickettsia parkeri, alrededor de la década de 1930, se estimó que no era patógena. Treinta o 40 años después se detectaron las primeras infecciones en humanos en Estados Unidos, y actualmente, casos de esta enfermedad se han reportado en varios países del continente o se han encontrado garrapatas con esa bacteria. Cada año se describen especies candidatas o nuevas patologías.

En Panamá se han dado casos de tifus murino (Rickettsia typhi), las cuales tienen como transmisores a pulgas. “En nuestro país esta enfermedad afectó a más de un centenar de personas entre las décadas de 1930 y 1940. La otra rickettsiosis conocida y confirmada en el país es la causada por Rickettsia rickettsii, la cual provocó la muerte a dos personas en la década de 1950 y de ocho entre 2004 y 2017”, añade el entomólogo.

INFLUENCIA AMBIENTAL

Aunque la mayoría de las garrapatas están adaptadas a ciertos lugares y hospederos, los viajes, la alteración del ambiente y una cercanía mayor con animales puede hacer susceptible al ser humano a ser parasitado por estas.

En la literatura se describen muchos casos de turistas que adquieren rickettsiosis en los sitios que visitan y que son diagnosticados en sus países de origen. Bermúdez comenta el caso de un viajero de Baltimore, Estados Unidos. En sus vacaciones en Guna Yala se le encontró en una hembra de Dermacentor variabilis, especie no propia del trópico y que es el principal vector de Rickettsia rickettsii en la costa atlántica de Norteamérica.

También en Panamá se dio un caso de varano (reptil) importado como mascota y proveniente de África, que fue hallado con garrapatas de ese continente.

El ciclo de vida de las garrapatas varía según la especie. En la familia Ixodidae, la mayoría tiene un ciclo de tres hospederos. De huevos pasan a larvas que se alimentan de sangre y se sueltan. Dos o tres semanas después, mudan y se convierten en ninfas, que cambian de hospedero, es decir, se alimentan de otro animal. Luego se sueltan en el campo o el entornoy mudan al adulto, que se alimenta de otros animales.

Otras tienen un ciclo de un hospedero, como la garrapata de la oreja del caballo, Dermacentor nitens. Solo las hembras repletas de huevos descienden al suelo para depositarlos, de los cuales eclosionan las larvas en el ambiente y luego pasan a los caballos para alimentarse y mudar hasta adultos.

DIVERSIDAD LOCAL

Por el año 1966 se hizo el primer listado de las garrapatas de Panamá, reportándose 47 especies. Bermúdez y su grupo se han dedicado desde 2007 a actualizar la lista, valiéndose de morfología y técnicas moleculares.

Recientemente, Ixodes bequaerti e Ixodes auritulus fueron anexadas al listado. Estas habitan solo tierras altas, por encima de 2 mil 300 m, y tanto los inmaduros como los adultos, parasitan aves. También se han descrito dos garrapatas nuevas para la ciencia, Ixodes bocatorensis y Dermacentor panamensis.

De todas las especies reportadas en el país, Bermúdez destaca dos por su rol en la transmisión de la bacteria Rickettsia rickettsii: Amblyomma mixtum y Rhipicephalus sanguineus.

“La primera es una especie nativa de América, que habita principalmente potreros y rastrojos. En Panamá se considera un parásito principalmente de caballos, aunque es altamente oportunista, pudiendo parasitar alrededor de 20 especies de mamíferos y hasta tortugas semiacuáticas. Esta especie es de las pocas que constantemente parasitan humanos”, añade Bermúdez.

Hasta el momento, de las especies de Panamá, Amblyomma mixtum es la única reconocida como vector de Rickettsia rickettsii.

“Esto se conoce gracias a la investigación realizada por la Dra. Enid Rodaniche, en el Instituto Gorgas y el Hospital Santo Tomás, a raíz de los casos de 1950”.

El caso de Rhipicephalus sanguineus es distinto; es una garrapata traída por los colonizadores europeos.

“No es una sola especie, es un complejo de especies y en Panamá tenemos un linaje que, se teoriza, proviene de África. En Argentina y Uruguay hay una morfoespecie de Europa y se conoce bajo el mismo nombre, porque no fue descrita con detalles”, explica Bermúdez. “Rhipicephalus sanguineus fue descrita a principios de 1800, cuando se carecía de modernos equipos ópticos que permitieran observar las principales características”.

Esto tiene importancia, menciona el entomólogo, si se considera que la especie en algunos lugares de Suramérica no es relevante en la transmisión de rickettsiosis. “A diferencia de Amblyomma mixtum, esta especie parasita casi por preferencia a los perros y sobrevive dentro de casas o en las paredes externas de las mismas. Aun así, a esta especie poco le interesan los seres humanos”.

En Panamá, Rhipicephalus sanguineus se asoció a un caso de Rickettsia rickettsii en 1951. Los médicos estimaron que la garrapata podía ser un vector, porque la persona no había viajado.

DESAFÍOS

Rickettsia rickettsii tiene una ecología muy compleja. Para estudiarla, hay que considerar diferentes interacciones que involucran varias especies de garrapatas vectores y muchas especies de vertebrados que pueden ser reservorios en la naturaleza.

“Al comparar enfermedades como el dengue y la fiebre manchada por R. rickettsii, de la primera sabemos que es transmitida por mosquitos del género Aedes y que al aumentar las poblaciones de estos, aumenta la probabilidad de transmisión; sin embargo, hasta la fecha no se conoce exactamente cuáles son las condiciones que causan aumentos en los casos de fiebres manchadas por Rickettsia rickettsii. Además, hay varias especies de garrapatas de distintos géneros que pueden trasmitir esta bacteria”.

El equipo de Bermúdez tiene varios sitios de muestreo en el país donde buscan garrapatas en campo, toman y analizan muestras de animales domésticos y silvestres. Los datos se comparan a través de programas que evalúan variantes climáticas, dando representaciones para cada especie, para determinar bajo qué condiciones están mejor adecuadas.

Así han logrado conocer la distribución de especies como Amblyomma mixtum, que está mejor adecuada a bosques secos en elevaciones menores a 1,000 metros.

A medida que los bosques han sido reemplazados por potreros, la distribución de esta garrapata se ha ido ampliando, incluso hasta Darién, pero aún no se ha establecido en bosques húmedos.

En cuanto a la variedad africana de Rhipicephalus sanguineus, que está muy adecuada a vivir dentro de casas y apartamentos, se ha empezado a encontrar en tierras altas como Boquete. Con esta especie, el principal problema son los perros sin hogar y mal cuidados.

Pero el problema no solo son los canes. “Nuestros estudios de seroprevalencia muestran que Rickettsia circula bastante. En El Valle, Gamboa, Summit, Tortí, hemos encontrado seroprevalencia positiva en un promedio cercano al 28% de los voluntarios, lo que es un poco más elevado a lo encontrado por el equipo del doctor Carlos Calero (Santo Tomás) hace más de 60 años”.

También se tienen datos de seroprevalencia en perros, caballos, coyotes y zarigüeyas. Aun así, asegura el entomólogo, no están seguros de cuántas especies de rickettsia pueden estar circulando en el país.

Bermúdez señala que la Rickettsia amblyommatis es una de las responsables de estas seroprevalencias. Por medio de técnicas moleculares han detectado ADN de esta bacteria en gran número de garrapatas, como Amblyomma mixtum, Rhipicephalus sanguineus, Dermacentor nitens e incluso, en la garrapata de venados Haemaphysalis juxtakochi.

Comparando, no más de cinco ejemplares de Amblyomma mixtum se han detectado con ADN de Rickettsia rickettsii, lo cual es similar en otros países como Estados Unidos, Brasil o Costa Rica.

Rickettsia amblyommatis, aparentemente, no da problemas a las garrapatas y estas la podrían transmitir bastante bien. En los humanos se especula que causa fiebres moderadas, pero no se han caracterizado en detalle los casos.

Ante este complejo panorama, entender la ecología de rickettsia es complicado.

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