Genética y hábitos influyen

La forma como se distribuye la grasa en el organismo tiene un fuerte componente genético, pero el sedentarismo direcciona su almacenamiento.

Las personas que carecen de un criterio de selección de alimentos los escogen por impulso y tienen mayor predisposición a ganar grasa abdominal, según Yarabín De Icaza, nutricionista-dietista.

Al conocer sus necesidades nutricionales y tener acceso a los alimentos, las personas optan por mejorar su consumo, explica De Icaza.

Y en la medida en que se hacen cambios en beneficio de la salud, el organismo cambia: se regulan funciones del cuerpo alteradas por el exceso de grasa y las medidas corporales y contornos se ajustan, amplía.

Así mismo, una alimentación por encima de las recomendaciones diarias, un alto consumo de alimentos fritos y sedentarismo llevan al incremento de la masa abdominal.

También lo causan eliminar o saltarse las comidas y el consumo de alcohol, tabaco o bebidas estimulantes para inhibir el hambre, amplía Ivis Armién, nutricionista-dietista.

Tipos

Según Armién, hay dos formas de acumular grasa, una por debajo de la piel o subcutánea y la otra forma entre las vísceras o grasa visceral.

La grasa subcutánea suele ser uniforme y, según su localización en la parte central o superior del abdomen, es llamada grasa androide o forma de manzana. Si se presenta en la parte inferior o periférica al nivel de las caderas, recibe el nombre de ginecoide o forma de pera.

La tendencia en el hombre es a tener una distribución androide y, en el caso de la mujer, suele presentarse una distribución ginecoide. No obstante, ambas pueden darse en los dos sexos.

La genética también determina en qué zona y cuánto se acumula la grasa, explica Armién.

La grasa visceral cubre los órganos internos y se acumula entre ellos, causando un abultamiento y compresión de los órganos, lo cual ocasiona problemas de tipo respiratorio, por ejemplo.

La grasa subcutánea es la acumulación debajo de la piel que se ve a simple vista, como es el caso de la celulitis, detalla.

Factores

Genética, edad, sexo y algunas patologías pueden ser la causa de un abdomen abultado, incluso, puede existir intervención hormonal, según Armién. Sin embargo, la mala alimentación e inactividad física también influyen.

Respecto al sexo, se muestra con acumulaciones masculinas particularmente centrales y superiores, y con acumulaciones femeninas periféricas e inferiores.

En cuanto al factor edad, en la infancia se observa que se forma un abdomen abultado que se pierde conforme va creciendo el niño; llegando la adolescencia, se presenta un aumento de la grasa en general, principalmente en las mujeres más que en los varones, condición que se ha ubicado previa a la primera menstruación (menarquia).

En la edad adulta la masa grasa llega a su máxima proporción en la edad de los 30 y los 50 años, cuando se presenta una disminución del metabolismo, y sigue aumentando hasta los 70 años, detalla Armién.

Por su parte, Jiniva Record Cornwall, especialista en nutrición clínica pediátrica, recalca que pese a que el componente genético tiene fuerte influencia en la forma como se distribuye la grasa, el sedentarismo direcciona ese almacenamiento.

Un aspecto que asevera resulta “preocupante” al considerar que cada vez son menos las horas que los niños se ocupan en actividades físicas y son más las que emplean en actividades sedentarias, como ver televisión y usar videojuegos.

Efectos

El aumento de peso acarrea problemas de locomoción, afectando articulaciones, dificultad en los movimientos y la mayoría de las veces deformaciones discapacitantes, lo cual incide directamente en la autoestima, que lleva a la depresión y afecta a los miembros de la familia, asevera Armién.

Frente a una condición de este tipo, la distribución de más cuidado es la androide (en la región abdominal), ya que esta grasa visceral está más irrigada y es metabólicamente más activa, amplía.

Esto indica que se predispone a enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico e infertilidad al afectarse la ovulación por la resistencia a la insulina cuando está presente la grasa visceral, entre otros padecimientos.

GRASA EN EL ORGANISMO

2

Son las formas de acumular grasa: una por debajo de la piel y la otra entre las vísceras.

30

Edad en que la masa grasa comienza a aumentar en su máxima proporción, con la disminución del metabolismo.

70

Edad hasta la que aumenta la masa grasa.

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