INNOVA: Vegetación, suelos y agua

Para complementar el trabajo, los investigadores esperan medir la erosión e instalar nuevas estaciones climáticas.

Diferentes tipos de vegetación (bosque primario, bosque secundario, cultivos, pastos) pueden tener un impacto distinto sobre los ecosistemas, las características de los suelos y las reservas hídricas.

La vegetación de un lugar funciona como una bomba: succiona agua del suelo, la transpira hacia la atmósfera, el agua se evapora y regresa al suelo y así continúa el ciclo hidrológico. Pero no todas las especies absorben agua y la transpiran por igual.

Por ejemplo, especies foráneas que no están adaptadas al ciclo hidrológico o a las estaciones seca y lluviosa de Panamá, van a demandar agua por igual durante el año, mientras que otras especies nativas pierden hojas en la estación seca, lo que limita su tasa de transpiración y ayuda a mantener el perfil de agua del suelo.

Esto es importante, especialmente cuando se trata de proteger una cuenca que abastece de agua para el consumo humano, explica Eric Flores, investigador asociado al Centro del Agua para el Trópico Húmedo de América Latina y el Caribe (Cathalac), que ha estudiado estos aspectos en el Parque Nacional Santa Fe, en la provincia de Veraguas.

RASTROJOS

Flores y su equipo, en conjunto con la Facultad de Ciencias Forestales y Ecología Forestal de la Universidad de Göttingen de Alemania, realizaron un estudio en la subcuenca del río Bulabá, que forma parte de la cuenca del río Santa María, una de las más importantes en la región central de Panamá.

Cerca del 66% de esta cuenca se mantiene con bosques. En algunas zonas, se encuentran bosques de sucesión o de “rastrojos”. Se trata de áreas donde el bosque primario fue cortado para establecer cultivos y donde, después de dos o tres años de “descanso” (en los que no se siembra), empiezan a crecer maleza y especies pioneras de árboles de bosque secundario, como el guarumo, que se adaptan rápido y buscan la luz en los claros que los campesinos crean, explica Flores.

Bajo la premisa de que no se conoce mucho sobre las consecuencias de diferentes sistemas de uso del suelo en el ciclo hidrológico de esta zona, el estudio “Importancia de la vegetación y de la capa orgánica en los procesos eco-hidrológicos en los bosques montanos tropicales de Panamá”, financiado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, analizó los efectos de distintos tipos de vegetación (bosque primario, secundario o “rastrojos”, cultivos y pastos) en las características del suelo y los flujos de agua en la subcuenca del río Bulabá.

El equipo encontró que la conversión de los bosques ocasionó cambios en el contenido de carbono del suelo y el pH. Esto puede incidir no solo en la productividad de la tierra, sino también en la capacidad para retener agua y por ende, en el ciclo hidrológico.

Utilizando un modelo matemático, los investigadores hallaron que los rastrojos cumplen una función muy similar a los bosques primarios para atrapar el agua y transferirla al suelo.

“Las especies que se encuentran en áreas de cultivo, como frijol, guandú, poroto y banano, succionan el agua de las capas superficiales (0-30 cm) del suelo muy rápido. En cambio, las especies de los rastrojos hacen un uso más mesurado y distribuido del agua (hasta 70 cm de profundidad y quizás más allá)”, detalla Flores.

También observaron que las raíces finas de las especies en los rastrojos mantienen más carbono que aquellas de los cultivos.

SEGUNDA FASE

Los investigadores han propuesto una segunda fase para complementar este trabajo, en la que esperan medir la erosión, las tasas de transpiración en las especies de rastrojos e instalar nuevas estaciones para medir variables climáticas.

En el primer proyecto colocaron dos estaciones en la parte baja de la subcuenca del río Bulabá, pero ahora esperan ir más al norte, hacia la zona montañosa.

“Este sitio está en la cordillera, en el verano vienen los vientos del norte trayendo humedad del Caribe, chocan contra la cordillera central y eso crea una cierta precipitación que baja por la montaña y mantiene los ríos con cierto nivel de agua. Sin embargo, no se ha podido determinar con exactitud la cantidad de agua, necesitamos ir más arriba”.

Flores destaca que es importante considerar la agroforestería como una opción adecuada en zonas como esta, y, en vez de limpiar los rastrojos, propone mantener algunas especies vegetales que permitan captar el agua y evitar que ésta se pierda por escorrentía.

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