Niemeyer, líneas inolvidables

El arquitecto brasileño, que fue uno de los creadores de Brasilia, trabajó en 600 proyectos y dejó unos 20 en curso.

Por sus diseños lo llamaban “el poeta de las curvas”, y a pesar de tener 104 años, Oscar Niemyer solo pensaba en regresar a su casa para retomar el trabajo “atrasado”.

Así lo afirmó ayer entre lágrimas su viuda, Vera Lucia Cabrera, según servicios internacionales.

El arquitecto brasileño había estado varias veces internado, pero los últimos días de su vida se mantenía lúcido, y de no haber perdido el forcejeo con la muerte, el 15 de diciembre hubiese cumplido 105 años.

Sus trabajos son reconocidos en todo el mundo.

Ayer, desde uno de los edificios diseñados por Niemeyer, los ministros de Relaciones Exteriores de los países del Mercosur lo declararon “ciudadano ilustre”.

“Brasilia no sería lo que es sin el genio creativo de Oscar Niemeyer”, aseguró por su lado el canciller brasileño, Antonio Patriota.

El arquitecto brasileño fue uno de los más importantes del siglo XX y se destacó por su exaltación de la curva, inspirado en las montañas de Brasil, oponiéndose al estilo de Le Corbusier, que tanto le influyó en sus inicios.

Nacido en 1907, en una familia burguesa de origen alemán, portuguesa y árabe, diseñó más de 600 proyectos alrededor del mundo.

Su primera gran obra fue la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York, que diseñó con un grupo de arquitectos liderado por el francés Le Corbusier, en 1952.

En 1966 Niemeyer se ganó el premio Pritzker de arquitectura, equivalente al Nobel, y antes de morir había dejado una veintena de obras en curso alrededor del mundo, según datos de la agencia de noticias AFP.

Sus obras y la influencia en el istmo

En Panamá, un grupo de arquitectos tomó como referente las obras de Le Corbusier, Lúcio Costa y Oscar Niemeyer para oponerse a la arquitectura tradicional de la época, por los años 50 del siglo pasado.

Esa influencia se notaba en la arquitectura del hotel El Panamá, explica el arquitecto Allan Montenegro, pero se ha desvirtuado por las adiciones, que “destruyen esta influencia del estilo más puro internacional “lecorbusiano”.

Además, los parasoles y la arquitectura vinculada al paisaje son elementos que se generaron en las universidades y provienen del Ministerio de Educación y Cultura de Brasil, en donde trabajó Niemeyer, agrega Ricardo Ortega, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad e Panamá.

Entre las obras del brasileño, el arquitecto Roque Sucre destaca los del Casino, Club y la iglesia de San Francisco en Belo Horizonte (Minas Gerais, Brasil), en los que “asoma su particularidad bajo la sombra del estilo moderno que empezaba a prevalecer en el mundo”.

Además, estos trabajos establecían una posición ideológica de repudio al exceso del uso o utilización del estilo barroco en la historia de la arquitectura de su país. Niemeyer era comunista.

“Se ha ido, pero permanecerá siempre entre nosotros, presente en las líneas de los edificios que plantó en Brasil y en el mundo”, dijo el expresidente Lula da Silva en un comunicado.

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