Mañana: Café con La Prensa sobre la reestructuración de la ciudad de Panamá

Quintero: ´Fui bandido y no me funcionó´

Un año durante la década de 1990, Jhafis Quintero, por entonces de 19 años, fue encarcelado por un intento de robo a mano armada en un banco en Costa Rica, cuya razón prefirió no profundizar en no más que en un “por motivos de fuerza mayor”.

Según el hoy artista de bienales, la condena fue de “un año mayor que yo”, un período de hundimiento en un hoyo decorado con barrotes.

“En la cárcel en Costa Rica, llegó una mujer para hacer cambios importantes con un plan piloto que consistía en ´la cultura como alternativa”.

Era Haru Wells, quien realizaba un proyecto artístico en las cárceles para la Asociación Mentes en Libertad para la prevención de la delincuencia.

“Al principio, me pareció una tontería, pero con tal de romper la rutina me acerqué a su taller de arte. Empecé a sentir una satisfacción interesante, una satisfacción que me daba romper las reglas en el sentido social, que fue lo que me llevó a prisión”.

transformación

Lo que le pareció en un inicio una “tontería” terminó, asegura, “nutriendo” su necesidad de transgresión, sin efectos secundarios.

“Fue mi decisión: o me fumaba el cigarrillo o masticaba el chicle que me quitaba las ganas de fumar. Yo preferí el chicle”, metaforiza. “Ya fui bandido y no me funcionó; los castigos son muy grandes y ya estoy muy viejo para soportar un castigo otra vez, por eso elegí ser artista”.

Hoy ese chicle aún conserva ese sabor dulce que deleita al paladar en la primera mascada.

Su primera exposición fue estando preso. Se llamó “El artista a través del sujeto”.

Empezó a pintar con acrílico, porque en la prisión no se permiten ciertos elementos y estaba en un pabellón “complicado”.

Su compromiso oficial con el arte se dio cuando participó dentro de la prisión, sin que muchos lo supieran, en un certamen nacional de pintura en Costa Rica con su obra “La vida nos da”, “como el coro de la canción de Blades: la vida te da sorpresas”.

Una vez en libertad, se percató de la necesidad de “algo más”, de “otra disciplina artística con una vigencia social”, ya que, según se autoanaliza, sus temas tienen que ver con el ser humano y la relación entre el cuerpo y los espacios; de cómo la gente se apropia de los espacios cerrados, convertidos en una segunda piel, de concreto y metal. “Me di cuenta de que la pintura no era ese lenguaje y empecé a utilizar otras disciplinas: la performance, la videoinstalación y las fotografías”, muchas de ellas han sido expuestas desde Nueva York hasta París.

venecia, el reto

Según Quintero, la Bienal de Arte de Venecia es una oportunidad para mostrar la calidad istmeña, “y cómo se vive el arte en Panamá”.

“Cualquier formación cultural la vivo como panameño. Tengo estas raíces, ese entorno social en el que crecí, la energía y el humor del panameño. Lo que verán será a un artista panameño, muy probablemente con el humor que tiene un panameño”.

Sin embargo, el artista denuncia que no hubo cooperación económica alguna por parte del Estado o entidad nacional que ayudara a solventar los gastos para asistir como país invitado a una bienal de tal magnitud.

“Aunque ya estaba seleccionado, cabía la posibilidad de que no participara si no pagaba. Cuando agoté todas las vías administrativas, dirigiéndome a todo el mundo y no lo vi posible, tuve que inventarme la forma con tal de continuar haciendo lo que me gusta, a pesar del compromiso económico”.

“Yo no me represento a mí, represento a Panamá. Aquí me doy cuenta de que, como siempre, la cultura es la víctima número uno de la apatía o la desgana”, dice.

Luego de mirar el pasado y lo vivido, Jhafis Quintero admite haber estado equivocado, aunque “no se arrepiente de nada”.

“Lo que he vivido me ha traído adonde estoy y me ha hecho una mejor persona. Tengo 40 años, pero viví algunos más. Si la muerte me sorprendiera, me daría por bien servido”.

Los latinos se toman la Bienal

Del 1 de junio al 24 de noviembre, el público podrá visitar la Bienal de Arte veneciana, que en esta 55 edición ha dado mucho espacio al arte latinoamericano, tanto en los pabellones nacionales como en las exposiciones individuales. En este pabellón, con sus curadores Alfons Hug y Paz Guevara y la comisaria Sylvia Irrazábal, bajo el título “El Atlas del Imperio”, se ha pretendido explorar nuevas relaciones del arte contemporáneo latinoamericano y sus intercambios con artistas europeos.

“Hoy algunos de los mejores artistas latinoamericanos viven en Europa, donde incluso a menudo son considerados como representantes de su nueva patria. A la inversa, varios artistas europeos de renombre trabajan en Latinoamérica”, como reza el lema que preside este pabellón.

EFE

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

KNOCKOUT Julio Escobar: 'A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios'

A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios
Roberto Cisneros

Esta semana se cerró la etapa de pruebas del Concurso por la Excelencia Educativa. Hoy Julio Escobar, su creador, que además preside la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa –que ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código