Talento y pasión por la programación

Un estudiante con alto coeficiente intelectual canaliza sus capacidades a través de la programación y la robótica.

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Augusto Escudero y su mentor, el profesor Iván Armuelles, en la Universidad de Panamá. Augusto Escudero y su mentor, el profesor Iván Armuelles, en la Universidad de Panamá.

Augusto Escudero y su mentor, el profesor Iván Armuelles, en la Universidad de Panamá. Foto por: Gabriel Rodríguez

‘Nao’, en el CITIC. ‘Nao’, en el CITIC.

‘Nao’, en el CITIC. Foto por: Gabriel Rodríguez

Augusto César Escudero tiene 15 años y estudia el noveno grado en el Colegio Claret. Está en el cuadro de honor, tiene experiencia en programación y creación de aplicaciones para el sistema operativo Android, y además, está aprendiendo a tocar el violín con su abuelo.

“Estoy desarrollando dos aplicaciones personales y una para una emisora de radio, que pueda mostrar información de la emisora y cuando emita en directo se pueda escuchar en la aplicación”, detalla.

“Desde pequeño me llamaban la atención los robots, pero eran muy costosos. Este cuesta como 8 mil dólares”, dice, señalando a Nao, un simpático y pequeño humanoide, del Centro de Investigación en Tecnologías de la Información y Comunicaciones (Citic), de la Facultad de Informática, Electrónica y Comunicación de la Universidad de Panamá.

En el Citic se desarrollan investigaciones y actividades académicas. El centro brinda apoyo a la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), capacitando a jóvenes de secundaria en temas de tecnología, programación diseño, robótica y comunicaciones, como parte de varios programas para jóvenes talentosos.

Durante aproximadamente un año, Augusto trabajó aquí para programar a Nao para que conversara sobre historia, personajes importantes, características físicas y el tránsito y peajes del Canal de Panamá.

Mientras habla sobre su experiencia, el estudiante pone a funcionar a Nao para demostrar su trabajo. El robot gesticula, pide escoger una categoría de los temas, menciona algunos datos del Canal y hace preguntas.

EL PEQUEÑO PROGRAMADOR

Cuando estaba en quinto grado, Augusto se interesó mucho por la programación y empezó a buscar tutoriales en internet. Su madre, Aurora, le compraba libros sobre el tema. Así aprendió a programar en los lenguajes Java Script y Phyton.

Su progenitora había notado que Augusto tenía una capacidad intelectual distinta a la de otros niños de su edad. “Una vez un familiar vino de visita y nos dimos cuenta de que Augusto sabía leer a los tres años y medio, aunque no había ido a la escuela todavía. Pero en la calle él siempre preguntaba ‘mamá, ¿qué dice allí, qué dice allá?’. Era un niño selectivo en sus juguetes, siempre buscaba juguetes didácticos. Entonces me fui preocupando por su educación”.

Cuando iba a entrar a kínder e hizo su prueba psicológica, inicialmente lo rechazaron porque tenía una inteligencia superior a la que debía tener a su edad. Su madre cuenta que no encontró una escuela para niños como su hijo, así que volvió a la primera. Al final, lo recibieron. Para incentivarlo y evitar que perdiera su habilidad, lo instaba a participar en todas las actividades del colegio, desde béisbol, fútbol y karate, hasta folclor y la olimpiada de matemática.

“El año pasado contacté a un psicólogo en el Ministerio de Educación (Meduca) y le hicieron una prueba de inteligencia Wechsler (WISC-IV). Estuvo dos días en el Meduca haciendo diferentes pruebas y entrevistas y le salió un coeficiente intelectual de 141, cuando se considera normal uno de 100”.

Augusto ha participado en el Programa Interinstitucional de Seguimiento de Talento (Pista) de la Senacyt, en el cual jóvenes de séptimo a noveno grado escogen materias como álgebra, robótica, etc. para recibir unos cursos adicionales a los que llevan en sus escuelas.

El programa dura tres años, las clases comienzan alrededor de agosto y terminan en diciembre. Algunas son en el verano. Así que este joven, aparte de sus tareas de la escuela, tomaba clases adicionales los viernes y sábados en la Universidad de Panamá y en la Senacyt, en Ciudad del Saber.

“Elegíálgebra, energía, electricidad y magnetismo, y un taller que se llamaba ‘Cientifícate’, sobre cómo buscar datos en internet para hacer un proyecto. Cuando concluyó el programa, Senacyt invitó a varios de los estudiantes a participar en un proyecto llamado ‘Jóvenes científicos’. Debíamos elegir áreas como biología, ciencias sociales y robótica para desarrollar un proyecto y presentarlo en la feria científica” (que organiza la Senacyt).

Para su proyecto, Augusto quería hacer un robot desde cero, pero por cuestiones de tiempo no fue posible. Se acercó a la Universidad de Panamá y bajo la mentoría del profesor Iván Armuelles Voinov aprendió cómo hacer un proyecto, desde escoger el nombre, los objetivos, etc. y le prestaron el robot Nao para trabajar.

Uno de los objetivos del adolescente era programar al robot con temas relacionados al Canal de Panamá y que pudiera interactuar con el público.

Lo invitaron a aparecer en un reportaje del programa Tu Canal al Día y en la universidad le permitieron llevar el robot al centro de visitantes de las esclusas de Miraflores, donde lo grabaron en acción y llamó la atención de los turistas.

El estudiante y Nao también participaron en “La Hora de Código”, una iniciativa que se promueve globalmente para que niños y jóvenes dediquen una hora para aprender sobre programación mediante juegos u otras actividades. Hicieron una grabación en la cual Nao salió hablando sobre el evento.

PLANES

Augusto expresa que en la escuela las asignaciones generalmente las termina rápido. “Tengo en mente que debo proponerme una meta y usar mi tiempo libre para invertir en estos proyectos”, indica el estudiante.

A futuro, piensa estudiar el bachillerato en ciencias y en la universidad, ciencias computacionales. En el campo de la robótica, le interesan mucho las aplicaciones de inteligencia artificial.

Más adelante, le gustaría estudiar en el extranjero, aunque opina que quienes lo hacen deberían volver “para hacer que Panamá avance”.

Otra de sus metas es fundar una empresa que se dedique al desarrollo de software “y que pueda ayudar a la humanidad”.

“Panamá podría avanzar bastante en robótica y tecnología. Se pueden implementar robots para interactuar con personas”. Su mensaje para los jóvenes es “que aprovechen el tiempo libre en lo que les guste y que puedan desarrollar sus capacidades”.

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