‘Tour’ por el ayer militar

Hay personas interesadas en practicar el turismo militar para así ver de cerca lo que queda de las antiguas bases estadounidenses en Panamá.

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La mayor parte de estos sitios se encuentra en abandono y La mayor parte de estos sitios se encuentra en abandono y

La mayor parte de estos sitios se encuentra en abandono y Foto por: o tomada por la selva. CORTESÍA

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Restos de la historia panameña

No son los destinos más populares. De hecho, no es sencillo llegar a ellos. Ni siquiera están acondicionados para recibir visitas. Pero los viejos fuertes y las bases militares del Canal de Panamá tienen algo que atrae la atención de más de uno.

Existe interés por conocer lo que queda de las fortificaciones estadounidenses y también por las defensas coloniales en San Lorenzo y Portobelo, afirma Paolo Sanfilippo, un investigador del tema y quien llama a la actividad “turismo militar”.

Cuenta que hace unos días atendió, en calidad de guía, a un grupo de 18 personas provenientes de Estados Unidos, quienes en una semana recorrieron las instalaciones de los fuertes de Randolph, De Lesseps, Davis y Sherman, en el Atlántico; y Kobee, Clayton y Grand (islas Perico, Naos, Flamenco y Punta Culebra) en el Pacífico. Ocurrió entre el 28 de febrero y 5 de marzo pasado.

No eran simples visitantes curiosos, aclara Sanfilippo. Eran miembros de la Coastal Defence Study Group, una organización estadounidense dedicada al estudio de la historia, arquitectura y tecnología de las defensas armadas empleadas en todo el mundo durante los diferentes periodos bélicos.

En 2013 vino a Panamá una avanzada del grupo y se organizaron para volver en 2016, detalla Sanfilippo, quien afirma recibir entre tres y cinco peticiones cada mes de turistas interesados en ver y palpar los remanentes de las defensas del Canal y las coloniales.

Pese al valor histórico y potencial de los antiguos fuertes, el conservacionista y explorador Luis Puleio, uno de los guías durante la reciente gira de la Coastal Defence Study Group, lamenta que los sitios estén abandonados, tomados por la vegetación o convertidos en depósitos de basura y chatarra.

Restos de la historia panameña

Las bases de defensa del Canal de Panamá se empezaron a construir paralelamente a los trabajos de la vía acuática durante los primeros años del siglo XX.

Los estadounidenses sabían que había que prepararse por si estallaba algún conflicto militar, como ocurrió entre 1914 y 1918 con la Primera Guerra Mundial.

Los bombazos de la contienda bélica no llegaron a Panamá, pero los fuertes levantados en las costas del Atlántico y Pacífico panameño datan de aquel tiempo.

Por eso fueron incluidas en una de las jornadas educativas de 2014 de la actividad “Hablemos de Patrimonio” en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, enfocada en el legado histórico de la Primera Guerra Mundial.

Una de las presentaciones abordó el tema con detalle. Se tituló“Fortificaciones militares en la zona del Canal: una oportunidad de conservación”, y estuvo a cargo de Orlando Acosta Patiño, especialista en protección ambiental, que a su vez formó parte de la Autoridad de la Región Interoceánica, que en la década de 1990, en pleno proceso para la entrega de la vía a manos istmeñas, hizo una primera evaluación de las fortalezas.

Las bases militares construidas por los estadounidenses son la versión más reciente de lo que siglos pasados hicieron los colonizadores españoles en la provincia de Colón, San Lorenzo y Portobelo, cuando se levantaron los fuertes para combatir al enemigo, compara Acosta Patiño.

Cientos de años después, los restos que permanecen en San Lorenzo y Portobelo fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, mientras que las bases estadounidenses “apenas tenemos unos años de tenerlas en nuestras manos y ni siquiera sabemos cuántas son”, plantea el especialista.

INTERÉS

Para la Segunda Guerra Mundial, las defensas del Canal de Panamá resultaban ya obsoletas.

Eran un blanco fácil para la desarrollada flota aérea enemiga, apunta por su lado Paolo Sanfilippo, estudioso de la historia de las antiguas bases militares del Canal.

Por ello, desde mediados del siglo XX se empezaron a desmontar los cañones y armas de los fuertes.

Ya para cuando se acercaba la entrega de la vía marítima a los panameños, era poco lo que quedaba del armamento de las bases, anota Sanfilippo.

Algunas, añade, estaban ya en desuso o eran empleadas para otros fines como el entrenamiento para las misiones espaciales de Apollo y para pruebas de armas.

Al pasar a control de Panamá, las fortificaciones fueron incluidas en diferentes concesiones y la mayor parte de ellas se encuentra en abandono y/o tomadas por la selva, explica Sanfilippo, quien solicita permiso previo con los concesionarios para tener acceso a los sitios.

Otras han sido vandalizadas para sustraer metales o cualquier material de valor, comparte el explorador y conservacionista Luis Puleio.

Pero pese al estado, muchas personas, sobre todo extranjeros, muestran interés en conocer las centenarias bases militares o lo que resta de ellas, anota Sanfilippo.

“Los miembros de la Coastal Defence Study Group, que vinieron hace unos días a conocer los remanentes de las bases en Panamá, no podían creer que los sitios estuvieran totalmente abandonados. ‘Cómo es posible que esto se esté perdiendo’, decían”, cuenta el guía.

“Es un potencial histórico y turístico que se está desaprovechando”, resume.

En esa línea, Acosta Patiño, durante su presentación en “Hablemos de patrimonio”, concluyó: “Se requiere una propuesta de conservación de los recursos culturales (fortificaciones militares) en la Zona del Canal que permita un aprovechamiento, brinde un servicio y que articule una experiencia territorial para que estos sean reconocidos e integrados como parte de los valores patrimoniales”.

Se consultó al Instituto Nacional de Cultura si, por su pasado histórico, las antiguas bases podrían a futuro ser consideradas como patrimonio nacional, pero hasta el cierre de esta edición no había una respuesta de su parte.

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