Valor a la cultura y la tradición

El folclore de cada región tiene facetas que han sido heredadas y muchas están mezcladas con costumbres foráneas adaptadas al modo de vida del panameño.

¿Cuánto ha variado el tema del folclore en comparación con décadas pasadas? ¿Qué valor le dan a dichas manifestaciones los jóvenes del siglo XXI?

Ante estas interrogantes, un grupo de conocedores del folclore panameño expone sus argumentos.

EVOLUCIÓN

El folclore de cada región del país tiene facetas que han sido heredadas y muchas están mezcladas con costumbres foráneas adaptadas al modo de vida panameño, señala la folclorista y educadora Dolores Cordero Pérez, quien fue la primera mujer en recibir el premio Dora Pérez de Zárate del Festival Nacional de la Mejorana, en 2009.

En otras palabras, apunta, el folclore evoluciona, cambia, se adapta a los tiempos actuales y mientras se adapta se puede perder en el camino.

Por esa razón, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) creó la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) en 2003 y en Panamá se hizo Ley del país al año siguiente, resalta Cordero Pérez, pero aclara que esta norma aún no ha sido reglamentada.

El PCI promueve la salvaguarda de la cultura nacional en la que deben participar el Estado y el pueblo en general, explica.

En ella se incluye a toda la población del país, ya sea indígena, campesina o capitalina, agrega.

En tanto, para Milciades Pinzón, historiador y sociólogo de la Universidad de Panamá, extensión de Herrera, en las últimas décadas se ha producido un fenómeno de adulteración al folclore.

Por ejemplo, dice el catedrático, hay quienes denominan folclore a los bailes de acordeón y a las cantaderas, y éstos en particular son más que nada “proyecciones folclóricas y no folclore per se”.

“Dicha adulteración está muy ligada con la comercialización de actividades culturales, es decir, empresas que distribuyen bebidas u otras productos y se unen a estos eventos, y esta situación ha traído como consecuencia que se vaya perdiendo la esencia de lo folclórico”, considera.

Por su parte, el folclorista Edgar Alexis Villaverde, del Ballet Folclórico Ritmos y Raíces Panameñas, considera que se está perdiendo la pollera original. ¿La razón? Las artesanas antiguas que confeccionaban las polleras ya han ido desapareciendo. “Hay pocas y los jóvenes de hoy no han adoptado esos conocimientos, es por eso que llegará un momento en que se perderá, si no se cultiva y transmite este conocimiento”.

TESTIMONIOS JUVENILES

Soralma Muñoz tiene 15 años y desde sus primeros años ha pertenecido a un grupo de baile folclórico. Asegura que durante este tiempo ha ampliado sus conocimientos sobre los bailes y vestimenta de ciertas regiones del país.

Es algo que a ella en lo personal le gusta, pero está consciente de que no todos los chicos de su edad sienten la misma simpatía e interés por lo folclórico.

Como el caso de Vladimir Montero, de 17 años, quien no tiene idea de bailes ni de tradiciones, pues, como él reconoce, “anda en el ambiente de iPad, Blackberry y en divertirse en otras cosas”.

En este sentido, Villaverde afirma que se vive en épocas cambiantes, y siempre se encontrarán personas que le gusta el folclore y a otras no.

Además, señala que en la actualidad no se brinda la información necesaria sobre el tema. En este aspecto, añade que se debería incluir obligatoriamente una materia de folclore en los planes de estudio de los colegios secundarios y no como un curso optativo.

A raíz de esto es que muchos jóvenes desconocen lo que es el folclore y no habrá interés por sus manifestaciones. Hay quienes no conocen lo que es “El punto”, uno de los bailes típicos más populares del país.

Aunado a esta situación también está el panorama de que los jóvenes están influenciados por otras culturas, resalta el historiador Pinzón.

Hay una desorientación en cuanto a lo nacional, “pero los jóvenes no son los culpables, la raíz del problema está en la falta de orientación en cuanto al tema de folclore”, aclara.

La folclorista Cordero Pérez piensa que se debe perseguir un objetivo y es que las nuevas generaciones que no conocen bien ni la historia ni las costumbres nacionales –pues no se las han enseñado ni sus progenitores ni la escuela– puedan apreciarlas, valorarlas e identificarse con ellas y cuando llegue el momento puedan decir con tono de orgullo: “soy panameño”.

Al final, reflexiona Cordero Pérez, cada grupo se entiende en su propia comunidad y todos y cada uno tienen su valor en la cultura nacional pues aportan su granito de arena a la identidad cultural del panameño.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Directorio de Comercios

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

22 Mar 2017

Primer premio

3 5 0 5

BBCA

Serie: 4 Folio: 8

2o premio

7058

3er premio

6560

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código