Un ser que se adelantó en el tiempo

Gustavo Araújo fue fotógrafo publicitario y documental, así como músico y luego optó por la pintura figurativa.

En la década de 1980, Gustavo Araújo estudió fotografía en la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas de Caracas (Venezuela). Cuando regresó a la patria ejerció de fotógrafo para la agencia de modelos Physical y luego en la agencia publicitaria Publicuatro.

Estuvo vinculado con la casa disquera Kiwi Records y fue guitarrista y compositor de la banda de rock Los 33.

De 1996 a 1999 son sus primeras exposiciones. “Era un fotógrafo de profesión, pero como artista fue más allá”, opina la curadora de arte Adrienne Samos. “La fotografía era solo un medio entre otros que le sirvieron para investigar la vida y tratar de expresar su rara belleza y fragilidad”, agrega.

“Fue un artista influyente por su firme voluntad de experimentación temática y formal; por su lealtad y desprendimiento con colegas y amigos y por ser uno de los primeros artistas en tomarle el pulso a la idiosincrasia de esta extravagante ciudad”, rememora Samos.

Silvia Estaras, directora ejecutiva del Museo de Arte Contemporáneo, va al grano: “Gustavo marcó un antes y un después en la forma de tomar fotografía, sobre todo en la publicitaria, también en la manera de experimentar con los formatos”.

“Fue fotógrafo publicitario y de moda, pero también artista de la fotografía. Creó un notable cuerpo de trabajo como fotógrafo documental con cierto enfoque antropológico, como lo muestran las imágenes que creó para la revista Mogo (2000 y 2001). Hizo instalaciones y arte público con mensajes personales, pero también utilizó los medios publicitarios para crear obras para interiores, que hoy figuran en museos o colecciones privadas”, comenta Mónica Kupfer, curadora de arte.

Entre 2001 y 2004 participó en bienales y exposiciones en Ecuador, Brasil, Holanda, República Dominicana, Costa Rica y España.

“Su trabajo es ampliamente relevante”, plantea el artista Miky Fábrega. “Su salto de la fotografía pura al arte no tenía precedentes. Nuestra generación empezó todo lo que hay hoy en día, y Gustavo lo empezó todo. Jóvenes, tomen nota”.

Adrienne Samos jamás lo vio molesto “por alguna crítica a su trabajo, sino al revés: agradecía que le señalaran posibles fallas, estuviera o no de acuerdo. Tenía lo que yo llamaría un ´hambre romántica´ de aprender”.

LA MANZANA

Entre 1997 y 1998, Gustavo residió en Nueva York, ciudad donde estudió en el International Center of Phototograhy y a la par colaboró con músicos y expertos de la cámara en la Gran Manzana.

Mónica Kupfer ha entrevistado a más de una persona que lo conoció, pues está elaborando un libro sobre Gustavo junto con el hermano de este, Eduardo Araújo. “Todos coinciden en que Gustavo era una persona sencilla, pero con carisma, que se ganaba a la gente con gran facilidad. Hace poco me comentó un músico estadounidense, Eric Schwartz, a quien Gustavo fotografió en Nueva York en 1998: ´Tenía un aire de autoconfianza, de inquebrantable. Me dio la sensación de que no necesitaba el permiso de nadie para vivir su vida”.

CAMBIOS POR VENIR

En 2005, Gustavo hace un giro en su carrera y opta por la pintura, aunque sin abandonar las imágenes.

En 2008 recibió cursos de pintura en el Edinburgh College of Art en Escocia.

En 2000 se queda con el Primer Premio en la V Bienal de Arte de Panamá, y ese mismo año obtiene el primer premio de la II Bienal del Istmo Centroamericano.

“Esa fue una señal de que nuestro circuito del arte contemporáneo estaba listo para que se produjeran esos cambios. En ambas bienales era la primera vez que se premiaba un trabajo no pictórico, y por otra, el trabajo de Gustavo sirvió de aguijón para que se precipitara esa evolución que legitimaba, ¡por fin!, a la fotografía y otros medios”, asevera Eduardo Aráujo, curador de arte.

Para Kupfer, Gustavo fue “un adelantado, en el sentido de darle un lugar público a una nueva manera de hacer arte, empleando medios con los que la generación de jóvenes creadores que surgía en ese momento se sentía identificada. Ese espacio lo estableció cuando ganó la Bienal de Panamá y la Bienal Centroamericana con obras que combinaban diversas técnicas, mezclando el lenguaje publicitario con un sentido de estética más profundo”.

Kupfer recuerda que hacia el final de su vida, “Gustavo decidió dejar el medio en el que tenía experiencia y éxito, para confrontar el reto de convertirse en pintor. Sin embargo, no estaba empezando de cero, porque su manera de ver el mundo era el producto de muchos años de búsqueda estética y exploración visual”.

En opinión de Adrienne Samos, su obsesión central “fue el tiempo, que diseccionó de muchas maneras. Su creciente pasión por la pintura figurativa al óleo durante sus últimos años nació también de esa necesidad de sumergirse en el tiempo; de sentir, en carne propia, el moroso devenir del acto creativo”.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código