El año de las legumbres

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró 2016 como el Año Internacional de las Legumbres.

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El año de las legumbres

Por la variedad de especies de las legumbres, de acuerdo con cada región, se desconoce su total. Por la variedad de especies de las legumbres, de acuerdo con cada región, se desconoce su total.

Por la variedad de especies de las legumbres, de acuerdo con cada región, se desconoce su total.

Por “infravaloradas”, las legumbres ahora gozarán de prestigio, y el término quedará bastante gastado para finales de este 2016.

Contrario a la indicación que lanzara la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), hace dos años, de ingerir insectos o medusas para paliar el hambre, la nueva sugerencia de consumir legumbres es una propuesta más cercana a la realidad.

La idea de recurrir a una alimentación basada en granos secos surgió en la sesión 68 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en 2015, en donde el combate al hambre se perfiló como la segunda meta principal en una visión hacia 2030, entre otras 16 urgencias mundiales, para mejorar la calidad de vida de las personas.

Las legumbres, una palabra que puede ser especialmente confusa para el coloquio panameño, se refiere específicamente, según la FAO, a las semillas comestibles de la familia leguminosae.

La nutricionista-dietista Elaine Ingram aclara que las legumbres “no son hojas verdes, ni verduras” como comúnmente se les asocian de forma errada, sino “semillas o granos secos de plantas leguminosas que crecen en vainas como lentejas, frijoles, arvejas, habas, porotos, garbanzos, etc.”.

La FAO, organismo encargado por la ONU, es la abanderada de conquistar con las legumbres las despensas del mundo y para ello quiere potenciar el valor nutricional de los granos, fuentes ricas en proteínas, fibras, minerales (de reducida absorción) y son bajos en grasa.

“La combinación de legumbres con cereales (maíz, trigo y arroz) aporta una fuente de proteínas sumamente completa comparable a la proteína animal”, acuña en un video promocional de la FAO, Marcela Villarreal, directora de la Oficina de Asociaciones, Promoción y Desarrollo de Capacitaciones del organismo internacional.

Además de sus bondades nutritivas, las legumbres son provechosas para la salud.

“Sus compuestos bioactivos contrarrestan la obesidad, la diabetes, las enfermedades del corazón, la anemia y el cáncer”, afirma FAO como uno de los puntos clave de las semillas secas.

Legumbres se alían al planeta

Si las opciones de legumbres para surtir el menú diario le parecen escasas, a pesar de que existen entre 66 y 77 variedades de guandús y garbanzos, la FAO ha puesto en marcha la compilación de un recetario mundial con el fin de encontrarle la sazón a las semillas secas. El recetario se nutre de los secretos de la gastronomía global por cuenta de voluntarios y se puede acceder a él desde el enlace www.fao.org/pulses-2016/recipes/es/.

La nutricionista Elaine Ingram señala que si bien las legumbres son beneficiosas, su ingesta debe ser variada. “En Panamá se consumen más las lentejas, arvejas, porotos y frijoles. Muy poca gente come el garbanzo y las habas, que tienen más contenido de proteínas”, agrega la especialista.

En la agricultura

Antes de que las siembras se conviertan en cosechas, las legumbres han aportado una cuota a la sostenibilidad ambiental.

Este tipo de cultivo suele ahorrar agua en su producción si se compara con el gasto acuífero que conlleva producir carne y otros alimentos. Se necesitan 50 litros de agua por cada kilogramo, en cambio, para producir carne de res se hace necesario invertir 13 mil litros por los mismos resultados.

La capacidad de las legumbres de fijar nitrógeno y fósforo propicia la fertilidad de los suelos, una característica que encaja con la conservación del medio.

En esa línea, los residuos de las cosechas de legumbres suelen convertirse en fertilizantes para las parcelas, lo que también reduce la invasión química con fertilizantes.

Por sus bajos costos de producción, la FAO sugiere a los países en desarrollo enfocarse en la agricultura de legumbres. A largo plazo, una mayor disposición de legumbres contribuirá con la seguridad alimentaria.

Para el ingeniero Arnulfo Gutiérrez, del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap), la demanda de legumbres tal como plantea la FAO podrá generar empleos fijos en las comunidades rurales. Las legumbres tienen la ventaja de que pueden ser almacenadas por largos periodos sin que se estropeen, lo que garantiza a los pequeños agricultores sus ingresos y se evita el desperdicio o pérdidas económicas, lo que sí ocurre con frecuencia en cultivos más sensibles al paso del tiempo como las lechugas o los tomates.

Moisés Batista, director de Agricultura del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), enumeró como otra ventaja que las legumbres no requieren de grandes extensiones de terrenos y pueden ser cultivadas incluso para consumo hogareño.

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