El equilibrista

Robert Zemeckis, como el funámbulo francés que protagoniza su drama ‘En la cuerda floja’, logra ser un equilibrista nato para compartir emoción sin excesos.

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Joseph Gordon-Levitt es Philippe Petit. Joseph Gordon-Levitt es Philippe Petit.

Joseph Gordon-Levitt es Philippe Petit.

Con En la cuerda floja (The Walk), Robert Zemeckis filma una hermosa carta de amor a Nueva York, así como a las desaparecidas Torres Gemelas y a toda aquella persona que lucha por cumplir sus sueños.

Por años, Hollywood evitó al máximo que el espectador viera en la gran pantalla a uno de los símbolos de la Gran Manzana destruidos por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001: Zemeckis convierte a estos inmuebles en uno de los personajes de su bellísimo drama.

El primer valiente que incluyó escenas reales de la llamada Zona Cero fue el maestro Spike Lee con la brillante La Hora 25, sobre un vendedor de drogas que termina en la cárcel y recorre áreas de Nueva York en su última noche antes de entregarse a las autoridades.

En otros casos, el tema era un aspecto dentro de la trama, como la solvente United 93 (2006), de Paul Greengrass, sobre el cuarto avión que no llegó a su objetivo y cayó cerca de Shanksville, en Pensilvania; En algún lugar de la memoria (2007), de Mike Blinder, la amistad ayudará a que un dentista que perdió a su familia en el 11-S recobre las ganas de vivir, y la inflexible La noche más oscura (2012), de Kathryn Bigelow, sobre la captura de Osama Bin Laden, líder de Al-Qaeda, los responsables de los ataques a Nueva York y Washington.

En otras, las conocidas torres integraban el argumento y siempre desde el patriotismo y el sentimentalismo extremo como Tan fuerte, tan cerca (2011), de Stephen Daldry, y World Trade Center (2006) de Oliver Stone.

Lo que hace ahora Robert Zemeckis En la cuerda floja es que la audiencia recuerde con cariño a esas obras arquitectónicas, recobrando la condición de bálsamo que a veces tiene el cine. Lo consigue con una historia heroica y emocional, sin caer tanto en los excesos. Con un tono delicado, divertido e ingenioso, un poco lenta en la primera parte, pero contundente a partir del segundo acto, nos transmite optimismo a través de un artista que camina por una cuerda floja sobre los puntos más altos de una popular metrópoli.

Todavía hay quienes crean belleza

Con En la cuerda floja, el director Robert Zemeckis celebra a las Torres Gemelas y lo consigue con unas imágenes de vértigo y tensión.

En contadas ocasiones la tercera dimensión sirve para algo en una sala de cine como en esta ocasión. En la cuerda floja el uso del 3D es indispensable para sentir el vacío que experimentó el personaje de Philippe Petit, encarnado con dulzura y carácter por Joseph Gordon-Levitt, cuando sin protección alguna caminó casi por los aires entre los edificios que integraban el complejo del World Trade Center.

Robert Zemeckis ha logrado varios filmes mágicos, siguiendo el camino recorrido por Steven Spielberg, antes de su etapa de dramas históricos.

En sus filmes, Zemeckis cuenta las proezas del héroe inocente, solitario, optimista y de buen corazón que se enfrenta contra sí mismo o le da cara a enemigos abstractos y metafísicos, como el despiadado sistema financiero, las inclemencias del medio ambiente, la voraz industrialización, el tiempo perdido, la depresión más severa, la soledad más absoluta o la incomprensión de sus pares.

Eso queda demostrado con ese halo de ternura con el que construyó al adolescente Marty McFly de la saga Regreso al futuro (1985, 1989 y 1990); al detective Eddie Valiant de ¿Quién engañó a Roger Rabbit (1988); el esforzado Forrest Gump del título homónimo de 1994; el ejecutivo de empresa Chuck Noland de Náufrago (2000), y el niño que viajará en medio de una nevada hasta la casa de Santa Claus en El expreso polar (2004).

Esa atmósfera de encanto, sin llegar al virtuosismo delirante de Paul Thomas Anderson y en una línea poética que le debe mucho a la estética de Jean-Pierre Jeunet, se mantiene cuando Zemeckis nos cuenta la proeza que realizó en agosto de 1974 el funambulista francés Philippe Petit, quien violando las leyes del hombre y de la naturaleza, se traslada de una Torre Gemela a otra desde una delgada cuerda floja.

Durante 45 minutos Petit está en la cima de dos edificios de 110 pisos y tiene a la población de Manhattan sorprendida por su proeza.

En la cuerda floja, Zemeckis le recuerda al espectador que unos pocos seres humanos harán daño a su especie y al entorno con sus acciones violentas, pero que la esperanza no se pierde mientras existan personas que ayuden a crear y transmitir belleza, amor y paz.

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