Con el fin de evitar el dolor

La búsqueda de alivio físico o emocional ha llevado a que, de manera frecuente, la población recurra al consumo de tranquilizantes y otros medicamentos.
DATO. Al superarse los niveles de tolerancia del organismo por un medicamento, la persona deberá incrementar la dosis de consumo para alcanzar el efecto deseado. LA PRENSA/Jazmín Saldaña DATO. Al superarse los niveles de tolerancia del organismo por un medicamento, la persona deberá incrementar la dosis de consumo para alcanzar el efecto deseado. LA PRENSA/Jazmín Saldaña
DATO. Al superarse los niveles de tolerancia del organismo por un medicamento, la persona deberá incrementar la dosis de consumo para alcanzar el efecto deseado. LA PRENSA/Jazmín Saldaña

Otrora, a las farmacias se les llamó droguerías, lo cual hacía claro lo que ofrecían. Con el tiempo, su nombre cambió por farmacia, pero no así el tipo de productos que ofrecen, explica Carlos Smith, psiquiatra adiccionista.

Explica que todos los medicamentos, así sean para aliviar un simple dolor de cabeza, pueden cambiar la forma de pensar, sentir y actuar, lo cual caracteriza a las drogas.

La búsqueda de alivio físico o emocional ha llevado a que de manera frecuente los panameños recurran al consumo de tranquilizantes, indica Smith.

Smith, quien inició el programa que precedió al Centro de Estudios y Tratamientos en Adicciones del Instituto Nacional de Salud Mental (Insam), asevera que los tranquilizantes son de fácil acceso en cualquier farmacia y hacen sentir a las personas que los problemas son más llevaderos, de allí que tengan tanta demanda.

También pasa que en la sociedad actual “no se quiere llorar, se tiende a congelar las emociones y no se tolera a las personas que las expresan”, amplía el especialista.

Señala que con frecuencia se trata a individuos afectados por el uso sin control de medicamentos que se hacen adictos, el asunto es que no siempre se esfuerzan por dejarlos, pues no es una práctica perseguida por la ley.

Las más vulnerables

Las mujeres recurren más al uso de tranquilizantes.

Según Juana Herrera, psiquiatra adiccionista y coordinadora del programa de rehabilitación del Insam, estudios realizados en Estados Unidos y en países de Europa y Suramérica apuntan que una de las adicciones más frecuentes en la mujer son las relacionadas con el consumo de tranquilizantes menores, como sedantes e hipnóticos (para insomnio severo, por ejemplo).

Herrera indica que esta situación de las mujeres puede relacionarse con patrones que han aprendido.

“Antes, cuando las mujeres enfrentaban alguna situación difícil en el hogar o con la pareja se untaban mentholatum o se tomaban un té de tilo; ahora, con la modernidad, llegaron las pastillas”, dijo.

Comentario al cual añade que hace algunos años, el poder adquirirlas se reservaba al sector de la población con más recursos económicos. “Ahora, todo el mundo puede acceder a ellas”, explica.

Amplía Herrera que la “receta de complacencia” que adquieren los pacientes con sus médicos es un hecho, también lo es que las personas multiplican la cantidad que realmente necesitan al solicitar una receta a varios especialistas a la misma vez.

Luego, al elevar el organismo su nivel de tolerancia al medicamento, la persona deberá subir la dosis que consume para lograr el efecto deseado, y allí comienza un nuevo ciclo de consumo.

Efecto colateral

Visto de manera más general, indica Carlos Smith que el uso de medicamentos para aliviar también se torna peligroso, porque el dolor es un signo que puede ser vital. Y al medicarse se puede restar atención a la causa de un mal que pudiera ser mayor.

En este sentido, Nelson Rodríguez, especialista en medicina familiar, dice que con todos los medicamentos, incluso con los de venta libre se debe tener precaución con el manejo de las dosis, pues siempre hay un tope.

Advirtió que ningún medicamento de venta libre debe usarse más de tres días, pues cualquiera condición que persista esa cantidad de tiempo requiere de una atención médica.

Drogas interiores

De acuerdo a Smith, el cuerpo es capaz de producir las drogas que necesita. Las endorfinas afectan a los sentimientos y emociones del individuo. “Cuando usamos drogas de afuera, aturdimos los sistemas naturales internos y generamos una dependencia de una sustancia externa”, ilustra.

Smith asevera que hay que educar a la población sobre los efectos de los medicamentos sin el debido control, y el beneficio de aprender a activar las endorfinas.

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