Cuando las hormonas se imponen

La educación podría abrirles los ojos a los jóvenes, que por desconocer el riesgo que trae el sexo forman parte de la estadística de ITS o de embarazos.
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A José, de 27 años, le hablaron sobre el sexo y el uso del preservativo cuando era adolescente. Sin embargo, aunque dice saber “cómo cuidarse” de las enfermedades de transmisión sexual ha tenido relaciones sexuales con parejas ocasionales y sin protección.

Un momento puede pesar más que el conocimiento, dice el doctor Orlando Quintero, director ejecutivo de Probidsida, una fundación que ha realizado una investigación representativa en la materia.

Un joven que haya tenido su primera experiencia sexual antes de los 18 años tiene 36% más chance de haber conversado temas de sexualidad con sus padres, que aquel joven que no ha tenido ese acercamiento con sus progenitores.

Eso fue lo que se reflejó en dicho estudio, realizado en el ámbito nacional, en una muestra representativa conformada por 592 estudiantes con edades comprendidas entre 12 y 18 años.

De estos, tres de cada cuatro (449) estudiantes señalaron haber hablado con sus padres de sexo. En total, 151 jóvenes ya habían comenzado su vida sexual con un promedio de edad de inicio entre 13 y 14 años. El 29% señaló no sentir miedo de infectarse con enfermedades de transmisión sexual.

De acuerdo con el epidemiólogo Alberto Amaris, investigador principal del estudio, esto constata que existe un obstáculo en la capacidad de los padres para orientar a sus hijos.

DEBILIDADES EN CONOCIMIENTO

En esta investigación se halló un grupo que tiene un conocimiento moderado sobre la sexualidad y otro grupo con varias debilidades.

“Ese grupo que tiene debilidades, a medida que transcurre el tiempo, irá creando una masa generacional de riesgo”, dice el doctor Amaris.

Una debilidad que se halló es que solo cerca del 1% tuvo una buena actitud a practicarse la prueba diagnóstica de Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

El 40% cree, equivocadamente, que el VIH es lo mismo que el sida (su etapa consecuente) y el 37% asegura que para saber si está infectado solo tiene que esperar a que le aparezcan los síntomas.

Que el VIH puede transmitirse por usar el mismo baño que utilizó una persona infectada, es lo que señala cerca del 30% de los entrevistados, mientras que el 29% piensa que por compartir un emparedado con un compañero infectado puede enfermarse.

Otros creen que si beben agua de la misma fuente y que si comparten un mismo salón de clases pueden contraer la enfermedad (15% y 13%).

OTRA EVIDENCIA

Una investigación, liderada por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), que midió la presencia de las enfermedades de transmisión sexual en las mujeres mayores de 15 años, encontró que las jóvenes son las más vulnerables (15-29 años).

“Detección y Genotipificación del Virus del Papiloma Humano (VPH) y de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en la Población Femenina Mayor de 15 años de Panamá” es el nombre del estudio representativo que contó con una muestra de 5 mil mujeres en el ámbito nacional.

El VPH (48.9%) y las ITS como Chlamydia trachomatis (11%) y Neisseria gonorrhoeae (0.6%) fueron los padecimientos más frecuentes en el total de la muestra.

El 51% de las participantes confesó no usar algún método de protección, mientras que el 9% dijo utilizar preservativo durante las relaciones sexuales, pero como control de natalidad y no para protegerse contra las infecciones.

Para el doctor Juan Miguel Pascale, subdirector del Icges e investigador principal de este estudio, “el problema más serio es que tenemos un serio déficit en la educación sexual (...) Las muchachas se preocupan más por quedar embarazadas que por infectarse con ITS”.

En 2010 se registró en el país un total de 29 mil 789 mujeres encintas, de las cuales 91 eran jóvenes entre 15 y 24 años, según estadísticas del Ministerio de Salud. De estas, 69 mil 887 se hicieron la prueba de VIH, resultando 186 casos positivos.

EDUCACIÓN, LA MEDIDA

Un instrumento para mejorar la educación sexual ha quedado postergado. Se trata de la propuesta de ley 304 de 21 de septiembre de 2010 “que establece políticas públicas relativas a la prevención y atención para la calidad de vida y protección integral de la familia”.

Según Luis Soane, coordinador de la Coalición Panameña por la Educación Integral en Sexualidad, “la juventud está desorientada y desenfrenada; si los jóvenes tuvieran más guías y educación disminuirían los embarazos y los casos de VIH y demás ITS”.

Es necesario, dice Soane, sensibilizar a los tomadores de decisiones y a los padres de familia, ya que muchos “no saben cómo abordar el tema”, y a los educadores. “Es un problema de todos, no solo de los jóvenes”.

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