El legado se debilita

Un recorrido por 10 puntos en la capital panameña fue suficiente para revivir la historia del Camino de Cruces escondido entre la selva y el desarrollo urbano.
CAMINO. En algunos puntos las rocas coloniales son muy visibles. LA PRENSA/Archivo CAMINO. En algunos puntos las rocas coloniales son muy visibles. LA PRENSA/Archivo
CAMINO. En algunos puntos las rocas coloniales son muy visibles. LA PRENSA/Archivo

El Camino de Cruces tenía un ancho aproximado de dos metros con 20 centímetros. Fue construido entre dos bordes de piedras que pesan entre 40 y 80 libras cada una, enterradas hasta una profundidad de 12 pulgadas.

Este camino empezaba en el Fuerte San Lorenzo y se desplazaba hasta la entrada sur de Panamá Viejo (donde hoy está el mercado de artesanías).

El Camino Real, en cambio, partía desde Nombre de Dios y Portobelo (Colón) hasta llegar a la entrada norte de Panamá Viejo (Puente del Rey), explica Luis Puleio, guía y conservacionista panameño.

Ya para 1671, cuando el pirata Henry Morgan atacó la ciudad, la colonia creó desvíos para ambos caminos que se dirigieran a lo que sería la nueva ciudad conocida hoy como Casco Antiguo, añade Puleio.

Los restos del Camino de Cruces con más de 450 años todavía son visibles en algunas áreas de la ciudad.

PRIMERAS PARADAS

Para recorrerlo desde la ciudad se puede empezar por el puente que está detrás del hospital Santa Fe, en la Avenida Frangipani. Por allí pasó el Camino de Cruces y, para aquel entonces, lo que existía era un puente similar al que hoy todavía se puede ver en Panamá Viejo (Puente del Rey), explica Puleio.

Los restos del antiguo puente detrás del hospital Santa Fe aún están allí. Basta con acercarse al viaducto contemporáneo y echar una mirada debajo de este.

De acuerdo con Puelio, la falta de mantenimiento y un dragado hecho por el Ministerio de Obras Públicas han sido las razones para que este patrimonio esté mezclado hoy con aguas negras y servidumbre.

Desde este punto es posible seguir el eje imaginario del Camino de Cruces que, al sur se dirige a Panamá Viejo y al norte continúa en dirección hacia Albrook Mall.

En este último sentido, el camino se desplaza a mano izquierda hasta llegar al semáforo que está frente a la Toyota, gira a la derecha y sigue por el Domo Universitario, continúa por la piscina de este centro de estudios, por la gasolinera Esso y llega al Museo Antropológico Reina Torres de Araúz (Marta). Esta fue la segunda parada del recorrido que hizo este diario en compañía de Puleio.

Ya estacionados afuera del Marta, Puleio se adentra por un matorral lleno de ramas y lodo, casi al estilo de Indiana Jones y recuerda que el Camino de Cruces estaba a una distancia de entre 10 y 15 metros de la hoy Avenida Juan Pablo II.

Ya en el lugar, las rocas históricas son visibles. Apoyado sobre un árbol, el conservacionista medita sobre la poca importancia que se le han dado a estos restos y dice que es posible que exista más patrimonio en la zona que ha quedado escondido por la servidumbre y naturaleza.

TERCERA ESCALA

Son las 10:00 a.m., el tráfico empieza a tornarse pesado y el sol a calentar. Todo está listo para la tercera parada. Siguiendo el eje imaginario del Camino de Cruces desde los estacionamientos del Marta, este continúa hacia el norte por la Avenida Demetrio Lakas y Altos de Curundú hasta llegar a Clayton, atravesando los complejos residenciales de esa área hasta un lote baldío donde se construirá la Nunciatura Apostólica (por la entrada del Embassy Club).

Si bien en este terreno no hay muestras del Camino de Cruces, sí se sabe que por allí pasó. Puleio se refiere, ya con varias gotas de sudor en su rostro, al reconocimiento que debe dársele a esta ruta cuando se construya el edificio de la nunciatura.

Metros más adelante, en la entrada de la Embajada de los Estados Unidos, donde nuevamente se pueden apreciar rocas del Camino de Cruces, el guía solicita una alto obligatorio. Esta es la cuarta parada.

Narra Puleio que las rocas visibles allí iban a desaparecer con los estacionamientos que la embajada construye actualmente. Sin embargo, la manifestación de inconformidad por un grupo de defensores de este patrimonio hizo que la comitiva oficial norteamericana en Panamá decidiera respetar el camino y modificó los planos de su proyecto para evitar interferir con los remanentes allí localizados.

Desde la embajada, el Camino de Cruces seguía de lado izquierdo de la carretera (hacia el norte), cruza al hoy Colegio Javier y continúa hasta la quinta parada de Puleio: el bosque localizado en el área posterior al edificio administrativo de la Caja de Seguro Social de Clayton.

Camino a esa quinta parada, el reloj marcaba casi las 11:00 a.m. El sol perdía fuerza y las nubes grises se apoderaban del cielo ¿El pronóstico? Todo indicaba que venía una fuerte lluvia. Penetrar este bosque no es tarea fácil, rápidamente la humedad ataca y se ponen a prueba las condiciones físicas de quien lo explora.

Saltos, ramas, lodo, lomas, piedras, entre otros obstáculos, fue un poco de lo que se tenía guardado este punto del itinerario. Pero con todo y la defensa del bosque, fue notable la presencia de vestigios como tejas del periodo colonial y hasta botellas de la época en que los estadounidenses ocupaban esos terrenos.

En este lugar, pero siglos atrás, existió la Colonia de Guadalupe, explica el conservacionista. Este era un sitio de descanso y abastecimiento para todo el que recorría el Camino de Cruces. Las edificaciones para ese entonces se hacían a partir de la madera para las paredes y de piedra para los pisos, comenta.

Actualmente parte de este terreno pertenece a un empresario que planea construir un proyecto habitacional, otra de las amenazas que según Puleio es latente al patrimonio istmeño.

Para recorrer la Colonia de Guadalupe existen varias rutas, la más corta, que en este caso fue la opción considerada, se completa en cerca de 20 minutos.

CAMPO DE ANTENAS

Desde la parte posterior del edificio administrativo de la CSS, el Camino de Cruces sigue su rumbo hacia el antiguo Campo de Antenas en Chivo Chivo. Esta es la sexta estación.

Este campo fue un centro de comunicación que instalaron los estadounidenses durante su estadía en el istmo y hoy no es más que monte, grandes antenas y estructuras abandonadas.

Precisamente, es en este sitio donde el Gobierno pretende construir la Cadena de Frío, la Ciudad Hospitalaria y el nuevo Mercado de Abasto, proyectos a los que se oponen residentes de Clayton en defensa de algunos restos del Camino de Cruces que se supone están en estos terrenos.

Al respecto, las autoridades han comentado en declaraciones previas, que esperarán los estudios de impacto ambiental para tomar una decisión sobre el caso.

LLEGA EL MEDIODÍA

Las nubes grises se hicieron más espesas. A unos cuantos metros del Campo de Antenas hay otro terreno con innumerables y pequeños vestigios. No era de esperar menos, comenta el explorador, pues allí existió un poblado español llamado Guayabal, que era un sitio de relevo del Camino de Cruces.

Ahí se organizó la defensa contra la incursión pirata y era el gobernador Pérez de Guzmán quien lideraba para aquel entonces, recuerda Puleio.

Cerca, a unos cuantos metros del Campo de Antenas, está la séptima parada. Se trata de lo que en algún momento fue el Camino de Gorgona, una especie de atajo del Camino de Cruces. Allí también es posible ver el empedrado, solo que bastante disperso.

Otro punto clave para Puleio es Cerro Patacón, por allí también pasó el Camino de Cruces. Esta era su octava parada pero en la que ya no queda casi ningún rastro del empedrado histórico, así que, luego de una breve gira por el sitio, llegaba el momento del noveno rincón ubicado sobre la Carretera Madden, justo frente al cañón colonial, por donde pasaba el Camino de Cruces.

Desde este lugar es posible caminar este segmento del Camino de Cruces. De hecho, este es uno de los sitios donde más abunda el empedrado extendido hacia la selva. La caminata dura unas seis horas y llega hasta el décimo punto en el itinerario del guía: la Venta de Cruces en el lago Gatún, frente al Hotel Gamboa.

Este es el último lugar del recorrido y si no camina las seis horas puede llegar en lancha en tan solo tres minutos, partiendo desde el muelle público de Gamboa.

La Venta de Cruces funcionó como aduana y punto de control de los españoles, dice Puleio. A partir de aquí, el viaje del Camino de Cruces continúa al norte hasta llegar al Fuerte San Lorenzo.

Monos cariblancos en abundancia dan la bienvenida desde lo alto de los árboles y Puleio les responde tratando de imitarlos.

En este punto todavía existen grandes ruinas, unas escaleras y otras paredes que se han derrumbado con el tiempo.

Para Puleio, es un área con potencial histórico y turístico que nadie observa. Sin embargo, sigue deseoso de que las autoridades de cultura se preocupen por la recuperación de los remanentes de esta histórica y valiosa ruta llamada Camino de Cruces.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

24 Sep 2017

Primer premio

1 0 7 1

ACDA

Serie: 23 Folio: 11

2o premio

8324

3er premio

5691

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código