Tras el legado musical de Castañeda

Espontáneas y libres, así describía Fermín Castañeda sus obras, muchas de ellas sin saber dónde están.
La Camerata Panamá, dirigida por Víctor Mata, junto a la oboísta Eurídice Álvarez y el flautista James Hall, durante el ensayo para la apertura del festival. LA PRENSA/Maydée Romero Sprang. La Camerata Panamá, dirigida por Víctor Mata, junto a la oboísta Eurídice Álvarez y el flautista James Hall, durante el ensayo para la apertura del festival. LA PRENSA/Maydée Romero Sprang.
La Camerata Panamá, dirigida por Víctor Mata, junto a la oboísta Eurídice Álvarez y el flautista James Hall, durante el ensayo para la apertura del festival. LA PRENSA/Maydée Romero Sprang.

La fascinación de Fermín Castañeda por la música inicia en calle 14, del Santa Ana cabaretero de 1940, con la salsa y el son de por medio.

Nació en 1930, fue hijo de un abogado y una maestra y hermano de otros 9 chicos, donde curiosamente todos los varones también se llamaban como él, Fermín.

La percusión llegó a su vida temprano, afirma su hermano menor Octavio Tavo Castañeda, a quien invitaba junto con sus hermanos a hacer música con vajillas.

“Con él, cuando se formaba, se formaba”, rememora don Tavo, describiendo al músico, en principio autodidacta, como alguien con “don de mando y carisma”.

Incluso, antes de ser mayor de edad, el percusionista amateur era solicitado para tocar en cabarés de la avenida Central y en la 5 de Mayo, especialmente cuando venían bailarines y vedettes del extranjero.

con roque cordero

Para profesionalizar su gusto por el bongó y la tumba Castañeda inició sus estudios de percusión en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación de Panamá, recibiéndose en 1964, no sin antes conocer a un compositor que le enseñó el arte de crear en el pentagrama: Roque Cordero.

“Con Cordero aprendió la técnica dodecafónica”, dice el músico Luis Casal, quien entrevistó a Castañeda varias veces.

En la técnica dodecafónica, las 12 notas de una escala siguen un patrón matemático que se mantiene durante toda la pieza, “por lo que las melodías no son las que usualmente encontramos en la música popular o pegajosa”, explica Casal.

Un estilo complejo

Luego de su desempeño en el conservatorio, Castañeda fue becado para instruirse en dos disciplinas que lo apasionaban: la composición y dirección orquestal.

La primera en España junto con el maestro Rodolfo Halffter y la segunda, con Enrique García Asencio y el austríaco Hans Swarowskis, además de otros estudios en Colonia, Alemania.

A pesar de no ser una música de fácil entendimiento, por sus condiciones de atonal, serial y aleatoria -“donde no se sabe qué está pasando, ya que uno está más acostumbrado a la música con armonía”, define Casal- las composiciones de Castañeda tienen “rasgos de música popular caribeña; de bolero y de salsa, pero revestidos de atonalismo”, destaca Jorge Ledezma Bradley, director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, institución en la que Castañeda fungió como percusionista durante 30 años y director asistente entre 1983 y 1992.

En sus composiciones, a diferencia de su mentor Cordero, no utilizó música folclórica panameña, afirma Casal, pero sí usó una mezcla de patrones rítmicos producto de su experiencia de percusionista y su afinidad por la música afrocubana.

“Hacía arreglos donde incluía instrumentos sinfónicos”, recuerda don Tavo. “Eso era revolucionario”.

un misterio

Luis Casal afirma que Fermín Castañeda compuso alrededor de 50 obras, entre música sinfónica, de cámara y de ballet, sin embargo, se desconoce el paradero de casi todo su catálogo, incluso, sus familiares más cercanos.

“Hemos tenido dificultad para encontrar su música”, añade Casal, quien con su hermano Luis, pudo dar solamente con tres obras. “Hace dos semanas encontramos un Concierto para orquesta de cuerdas y flauta, y es de lo poco que tenemos a mano”.

Aunque Castañeda aseguraba no usar lugares o personas como fuente de inspiración, está registrado que su pieza Yaely y Mussetta está dedicada a sus hijas del mismo nombre, y que la obra para violín y piano Música musicalmente musical está dedicada a sus hijas Natascha, Jovanka y Ayescha.

el ritmo por dentro

“Conocí a Fermín Castañeda en un momento de su vida que no era como me lo describían: cascarrabias, regañón o estricto”, dice Luis Casal. “Era muy agradable y me hablaba del porqué hacía ciertas cosas con la música”.

Su hermano Tavo Castañeda recuerda al compositor, insistiendo en la modernidad y originalidad para sus creaciones, como alguien que “gozaba la música” .

“Ese es el recuerdo que guardo de él. Nunca estaba quieto. Toda su vida la dominaba la música. Cuando dirigía, gozaba. La música siempre la llevó por dentro”, concluye Castañeda.

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