10 mitos sobre el asma

1

El asma es una alergia.

Falso. Lo que ocurre es que aproximadamente 50% de los asmáticos tiene también algún tipo de alergia y, en ellos, los estímulos ambientales, ciertos alimentos (solo un 2% de asmáticos tiene una alergia alimenticia que podría inducir una crisis) y medicamentos pueden desencadenar un episodio de asma.

2

Si a mi hijo no le falta el aire, no es asmático.

Falso. Un gran número de asmáticos nunca o casi nunca se asfixia. El síntoma más importante y, en ocasiones, único puede ser la tos, especialmente aquella asociada a ejercicio; infecciones respiratorias; cambios bruscos de temperatura (especialmente de calor a frío); inhalación de algunos químicos o, incluso, reírse.

3

Los medicamentos para “subir las defensas” previenen o mejoran el asma.

Falso. No existe medicamento alguno del que se haya demostrado, sin duda, que sirva para subir las defensas y prevenir o mejorar el asma. Lo mismo aplica para remedios caseros, incluidos el hígado de bacalao, ciertos aceites, vitaminas, hierbas y otros menjunjes.

4

El asmático debe usar medicamentos solo cuando tiene síntomas.

Falso. La enorme mayoría de los asmáticos mantiene inflamación persistente en los bronquios y los pulmones, y debe utilizar sus medicamentos regularmente, incluso, cuando se siente bien. Si se demuestra por métodos objetivos (medidas de función e inflamación pulmonar) que la enfermedad está controlada y los episodios de pecho apretado son muy esporádicos, algunos asmáticos podrían usar tratamiento intermitentemente, recibiendo vigilancia estrecha.

5

Las medicinas para el asma son peligrosas.

Falso. Más de 250 mil personas mueren prematuramente por asma cada año. La enorme mayoría por estar mal medicada.

Los medicamentos para asma son seguros y efectivos, cuando son bien utilizados.

Los esteroides inhalados (no tienen relación con los que usan ilegalmente algunos atletas para aumentar sus músculos) constituyen el mejor tratamiento que tenemos para controlar el asma y evitar que la enfermedad produzca al asmático daño permanente.

6

Las vacunas contra alergias curan el asma.

Falso. Las vacunas contra alergias no curan el asma. En algunos asmáticos que también tienen alergias y cuya enfermedad es desencadenada por ellas, las vacunas pueden tener algún papel dentro del tratamiento, pero esto debe ser individualizado. De hecho, las vacunas contra alergias están contraindicadas en todos los niños menores de 5 años de edad y en todos aquellos que no tengan su asma controlada. No deben ser utilizadas para reemplazar tratamientos que han demostrado ser efectivos y seguros. Los mayores y mejores estudios publicados hasta ahora arrojan resultados conflictivos y sugieren que la mejoría en la percepción de los síntomas es frecuentemente mayor que la mejoría objetiva que se puede medir con pruebas respiratorias. Vacunar a todo asmático (y a todo alérgico) es un error.

7

El asmático no debe “agitarse” ni “serenarse”.

Falso. Uno de los objetivos más importantes del tratamiento es devolver al asmático su calidad de vida. Un asmático bien controlado debe tener la misma calidad de vida que alguien que no tiene asma, lo cual incluye practicar el deporte de su elección. Los servicios de urgencias de hospitales alrededor del mundo están llenos de asmáticos mal controlados. Un asmático con buen control y bien educado en su enfermedad tiene mínimas posibilidades de tener que buscar atención de urgencia.

8

El asma se cura con la edad.

Falso. El asma no se cura (hasta hoy) ni con la edad ni de ninguna otra forma. Hay personas cuyos síntomas se apaciguan en algunos momentos de la vida (p.ej.: adolescencia, embarazo, cambios de ciudad o país). En esos determinados momentos, esta puede comportarse de manera diferente y algunas personas que se asfixiaban antes y ya no lo hacen, tienden a pensar que su enfermedad se curó, pero no es así. La enfermedad está en sus genes y los acompañará adonde vayan.

9

Los remedios naturales curan el asma.

Falso. No tenemos cura para el asma hasta este momento, natural o no natural, y reemplazar los medicamentos por remedios naturales ha demostrado miles y miles de veces ser inefectivo y peligroso. Tampoco hay dietas que curen o detengan el asma. Una dieta balanceada; hacer ejercicio regularmente; utilizar medidas para controlar el estrés y los contaminantes ambientales; disminuir el consumo de preservativos y otros químicos; bajar de peso y disminuir así el reflujo de ácido desde el estómago hacia arriba; sacar a los animales de las habitaciones y seguir las medidas generales de higiene pueden ayudar a disminuir el riesgo de exacerbaciones.

10

Los chihuahuas (u otros animales) curan el asma.

Falso. La Luna no es de queso, los minotauros no existen y los chihuahuas no curan el asma. Los mitos y leyendas urbanas son solamente eso. Mitos.

(El autor es especialista en medicina interna y neumología. bhrespirapanama@gmail.com)

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