Una película de buenos sentimientos

La mayor parte del drama ´Guten Tag, Ramón´ se rodó en las calles de la pequeña ciudad alemana de Wiesbaden-Biebrich.
Cuando el público vea ‘Guten Tag, Ramón’, espera Jorge Ramírez Suárez, que tenga una sensación de alegría como cuando él recuerda ‘Qué bello es vivir’ o ‘Elsa y Fred’. CORTESÍA/20th Century Fox. Cuando el público vea ‘Guten Tag, Ramón’, espera Jorge Ramírez Suárez, que tenga una sensación de alegría como cuando él recuerda ‘Qué bello es vivir’ o ‘Elsa y Fred’. CORTESÍA/20th Century Fox.
Cuando el público vea ‘Guten Tag, Ramón’, espera Jorge Ramírez Suárez, que tenga una sensación de alegría como cuando él recuerda ‘Qué bello es vivir’ o ‘Elsa y Fred’. CORTESÍA/20th Century Fox.

Jorge Ramírez Suárez, quien reside desde hace 14 años en la ciudad de Berlín y está casado con una alemana, sabe que su caso es bastante distinto al personaje central de su largometraje Guten Tag, Ramón (Buenos días, Ramón), ya que este realizador sí está en regla en el país europeo, donde tiene su propia productora y visita México cada año.

“Tengo un pie en Alemania y el otro en México. De allí que decidí hacer mi película entre los dos países”, dice en exclusiva para La Prensa este realizador y guionista, que es uno de los más de 20 millones de mexicanos que residen fuera de su patria.

Él quería contar un argumento sobre formas de superar los obstáculos, pero “sin demasiados elementos escabrosos y llenos de tragedia, como nos tiene acostumbrado cierto cine cuando aborda la inmigración”.

Para hacer un cambio en ese sentido, decidió compartir con la audiencia una historia positiva, con un final más o menos feliz.

UNIVERSALIDAD

Uno de los tantos mensajes de Guten Tag, Ramón es que los sentimientos más nobles (amor, amistad, piedad, alegría) son un lenguaje universal que lo puede entender y transmitir tanto un muchacho como Ramón, que solo habla español, como una enfermera jubilada (Ruth), cuya única manera de comunicarse con él es desde el alemán.

“No se necesitan las palabras. Más allá de cualquier cosa, los seres humanos nos podemos relacionar entre sí aunque no tengamos un idioma en común”, resalta.

Otro elemento universal es la soledad, lo que le motivó a explorar la situación de miles de alemanes de la tercera edad, que terminan sus últimos años viviendo solos en edificios con otros cuyas edades son similares.

“Me llama la atención que en Alemania haya gente de 70 u 80 años, retirada y que no tenga familia cerca, cuando en Latinoamérica tenemos una relación distinta con los mayores. Esa es la razón que en la película Ramón y Ruth se necesiten mutuamente y se comparten cariños y cuidados”, relata.

Además, entre ellos se representa el círculo de la vida. Ramón puede representar a quien está en su plenitud y Ruth se traslada a su ocaso. “Ese subtema me llamaba la atención, pues en Europa la población es tan mayor y en América Latina tan llena de jóvenes”, resalta.

PELIGROS

Jorge Ramírez Suárez no quiso ocultar el sol con un dedo. De allí que en Guten Tag, Ramón también se plantea que su personaje mexicano es prácticamente obligado a salir de su país por motivo de la pobreza y debido a la presencia nefasta del narcotráfico.

“Es importante recordar que las razones económicas son las que impulsan a muchos inmigrantes a marchar, ya que en el lugar donde viven no les da opciones y solo pueden sobrevivir”, destaca quien ha filmado largometrajes como Los inadaptados (2011) y Amar (2009).

También quería cambiar ese estereotipo de que los latinoamericanos inmigrantes son unos vagos que no quieren trabajar en sus países y que la quieren pasar suave en otro lado. “Ramón es una persona trabajadora y de buen corazón, y debido a eso es que recibe la colaboración de las personas”, indica.

DESDE LA TERNURA

Otro de los aciertos de Guten Tag, Ramón es que transmite sentido del humor y ternura por cada costado.

“Eso se logra con mucho trabajo”, manifiesta. Una propuesta que plasmó desde la primera de las 20 versiones de guion que hizo antes de encender la cámara.

“Es cuestión de entender a tus personajes y sus situaciones. Dibujar a Ramón, a Ruth y a los demás en la pantalla fue un reto, pues siempre corremos el riesgo de quedarnos a medio camino en esa intención”, explica sobre una película que tardó dos años en escribir, un año en buscar financiamiento y siete semanas en rodarla.

Hay tanto carisma y tanta química entre Kristyan Ferrer (que interpreta a Ramón) e Ingeborg Schöner (que encarna a la enfermera jubilada Ruth). “Kristyan tenía 18 años cuando filmamos, es conocido en México en películas como coprotagonista. Pasé muchos años sin verlo y cuando lo hago me doy cuenta de que era perfecto para ser Ramón”.

Mientras que Ingeborg Schöner es una conocida actriz alemana retirada de las filmaciones desde hace años, entre otras, cansada de hacer de abuelita y con frecuencia recibir roles menores.

Esta actriz, con más de 80 películas en su hoja de vida, se entusiasmó cuando leyó el guion de Guten Tag, Ramón, y descubrió que Ruth era un personaje muy rico en matices y que además le permitía ser estelar, por lo que dijo que sí de inmediato.

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