Para que la próstata no proteste...

La hiperplasia benigna y el cáncer de próstata, son las principales afecciones de esta glándula masculina vecina a la vejiga.

Las posibilidades padecer de los cánceres más frecuentes en las poblaciones femenina y masculina: el mamario y el prostático aumenta con la edad. Afortunadamente, ambos tumores pueden tratarse con éxito si se descubren a tiempo.

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez y su principal función es secretar un líquido que forma parte de la composición del líquido espermático, indican los especialistas.

Cuando el individuo ronda la quinta década de vida esta glándula crece, y dado que está situada debajo de la vejiga y delante del recto, rodeando la uretra, al aumentar de tamaño, puede llegar a comprimir la uretra y a presionar la vejiga, produciendo problemas urinarios.

El agrandamiento progresivo de la próstata es natural aunque puede volverse patológico, ocasionando la denominada hiperplasia benigna de la próstata (HBP), una afección que provoca disminución de la fuerza del chorro, necesidad de orinar más a menudo, sensación de vaciado incompleto, chorro interrumpido y gotas residuales en la micción.

A menudo, el afectado por la HBP debe levantarse por la noche para orinar, a veces la necesidad es brusca y apremiante, con lo que debe darse prisa para llegar a tiempo al servicio.

Según la doctora Carmen González-Enguita, jefa del Servicio de Urología de la Fundación Jiménez Díaz, la HBP es una enfermedad crónica que afecta al 50% de los hombres de más de 50 años y a casi todos los mayores de 80 años.

“Si no se hace nada, el problema se agrava en la mitad de los pacientes. En un 30% de los casos la situación se estabiliza, y en un 15% incluso puede mejorar. La decisión de iniciar un tratamiento depende de la gravedad de los síntomas o la forma en que la persona vive su trastorno”, agrega.

La HBP se trata con fármacos, destinados a mejorar los síntomas y la calidad de vida del afectado y reducir la probabilidad de que desarrolle complicaciones, como la retención aguda de orina y la necesidad de cirugía.

“La intervención quirúrgica, consistente en cortar pequeños trozos de la próstata crecida o incluso extirpar la glándula, es una opción que puede ser adecuada para hombres cuyos síntomas empeoran pese al tratamiento farmacológico o aquellos que sufren complicaciones”, matiza la doctora.

Respecto del cáncer de próstata, la doctora añade que “no posee una presentación clínica característica. En ocasiones, el diagnóstico se realiza a partir de una revisión médica rutinaria, estando el paciente asintomático, y otras veces se manifiesta por una dificultad miccional, presentar sangre en la orina o con síntomas secundarios a la extensión de la enfermedad fuera de la próstata, especialmente como dolor óseo”.

Los urólogos recomiendan a la población masculina revisarse la próstata a partir de los 50 años y, en los casos en los que existen antecedentes familiares, a partir de los 45 años.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

13 Ago 2017

Primer premio

0 2 7 4

DDDC

Serie: 24 Folio: 6

2o premio

4193

3er premio

9820

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código