La trampa de las redes

Las redes sociales permiten plasmar una especie de carta de presentación u hoja de vida, de una manera que no siempre se da en la interacción fuera de línea.

Cuando Ram, un aficionado a teléfonos inteligentes, leyó una noticia sobre la adicción a estos aparatos quedó helado. Preocupado por no caer en ese patrón, optó por no utilizar redes sociales durante algunos meses, y que cuando las usara fuera para algo productivo.

El año pasado, Ram dejó de usar Facebook en dos ocasiones durante cerca de un mes cada vez. “Considero que es bueno tener el sentimiento de extrañar a tus amigos, familiares, antiguos vecinos, conocidos, personas que he visto una sola vez en la vida, entre otras variables”.

En enero pasado borró de su smartphone WhatsApp, una de las aplicaciones más populares de mensajería instantánea, pero por razones de facilitar la comunicación para ciertos proyectos la reactivó. “En ese mes sin WhatsApp volví a escuchar la voz de muchas personas que me interesan realmente”.

Otros han sido más radicales. En Estados Unidos, el estudio “Coming and Going on Facebook” encontró que el 20% de las personas que han usado Facebook anteriormente la dejó de usar para siempre.

EL PERFIL DETRÁS DEL PERFIL

Socialmente, Facebook les permite a sus usuarios compartir casi sin límite lo que deseen, y haciendo muy fácil la búsqueda de amigos con los que se ha perdido contacto; a su vez permite ver a los amigos de los amigos y encontrar personas en común, explica el programador de internet Víctor Tisnado, quien advierte de que la red podría ser un arma de doble filo.

“Este sitio es un poderoso ladrón de tiempo, ya que se puede entrar por algo muy sencillo, como verificar una notificación, y quedarse horas viendo la galería de fotos que un amigo creó en sus vacaciones, y de ahí saltar a otros perfiles, posts, etc. Un usuario de Facebook normalmente tendría algo más de tiempo de ocio debido a lo arriba mencionado”.

En el caso de Twitter, se podría decir que este nació ante el exceso de información compartida por los usuarios de redes como Facebook, comenta Tisnado.

“El concepto de microblogging vino como un alivio para quienes se veían asediados ante tanto contenido y actualizaciones de sus contactos. La ventaja es la brevedad de la información compartida. Esos 140 caracteres mágicos, que obligan al que está del otro lado a armar sus ideas de manera breve, pero que a la vez sea clara, permiten que los usuarios de esta red se informen rápidamente sobre el estado de sus amigos y, de paso, encontrar algún otro dato de interés”, aclara.

Un tuitero sería alguien que comparte cosas interesantes, no solo de sí mismo o sus ideas, sino quien puede captar el interés de quienes elijan seguirlo, capaz de compartir temas y generar opinión, dice Tisnado.

Incluso, un estudio realizado por la empresa Onetest, que realiza pruebas psicométricas, encontró que individuos de altas habilidades cognitivas prefieren Twitter a LinkedIn y Facebook.

PROYECCIÓN DE IMAGEN

A través de las redes sociales se cuenta con una audiencia o público potencial con el cual se puede compartir palabras, sentimientos, ideas, pensamientos, imágenes, videos, sonidos y más, explica el psicólogo Ezequiel Meilij.

“Los perfiles de Twitter y Facebook, entre otros, nos permiten plasmar una especie de carta de presentación u hoja de vida personal, de una manera que no siempre se da en la interacción ´fuera de línea”.

En cuanto a la proyección en las redes, la psicóloga Xóchitl McKay de Delgado afirma que se puede hablar de la proyección de la imagen real, de la imagen fantasiada (“lo que yo quiero ser”) y de la imagen temida (“mis sentimientos o impulsos que me avergüenzan”).

“Si una persona no logra encontrar un equilibrio entre su autoimagen real y la ideal, por ejemplo, puede crear ansiedad y provocar algún tipo de descompensación de su personalidad”.

Meilij añade que varios estudios han recalcado sobre la insatisfacción de muchos usuarios en uno o más aspectos de su vida, “exacerbada al compararla con las de otros usuarios en Facebook y concluir que estas últimas son mejores, más divertidas o más exitosas que las suyas”.

El problema real no es Facebook, advierte, “sino las evaluaciones o juicios negativos (y muchas veces distorsionados) que hacemos sobre nosotros al hacer estas comparaciones”. Afirma que se puede mantener una autoestima alta en la red en la medida en que se mantenga en la vida fuera de la red.

Panamá y la sociedad web

En promedio, una de cada tres personas en Panamá pertenece a 1.5 red social, como Facebook, Twitter y Hi5.

Así lo indica el estudio “Redes Sociales en Panamá”, realizado en el país por Unimer en noviembre de 2010, que usó una muestra de mil 207 personas entre 18 y 75 años.

La investigación halló que en el país uno de cada tres se considera usuario frecuente de la internet.

De estos, 78% está en las redes sociales y 34% señaló usar una o más varias veces al día.

En promedio se invierten 156 minutos cada día en las redes.

El 96.1% de los participantes indicó usar Facebook; mientras que 0.4, Twitter.

RELLA ROSENSHAIN

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