‘Canopy’ en Costa Rica: el placer de sentirse Tarzán

Quien haya visto Los últimos días del Edén, la película de John Mactiernan en la que Sean Connery interpreta al doctor Robert Campbell, recordará cómo este profesor se colgaba de un árbol para conseguir sus muestras y, si uno hace canopy, sentirá que con la subida de adrenalina también “se suben” a la cabeza imágenes del doctor Campbell, aunque no serán las únicas.

Es imposible no pensar en las lianas de Tarzán, el famoso hombre mono que, salvando las distancias propias de los materiales utilizados, podría considerarse el inventor del canopy, a pesar de los esfuerzos realizados por el canadiense Darren Hreniuk hasta que, después de cierta lucha reclamando los derechos, ha conseguido inscribir esta actividad en el Registro de la Propiedad Industrial de Costa Rica.

Imposible, igualmente, no ver entre las ramas de este bosque pluvial al mismísimo “Depredador” que, en su día, persiguió a un Arnold Schwarzenegger huidizo y esforzadísimo, entre la espesura de los maravillosos árboles del Parque Nacional costarricense de Braulio Carrillo, donde se rodó la película, lugar paradisiaco plagado de esa planta, cuyas hojas de metro y medio de diámetro, le han dado el nombre de “sombrilla del pobre”.

Bóveda celeste

El canopy, también llamado tirolina o tirolesa es un término inglés que, entre otras cosas, significa “bóveda celeste”. La palabra se utiliza también para describir la distribución que tiene en el espacio la parte aérea de una planta y, hay quien denomina canopy a la zona más alta de los árboles, o más bien, a la totalidad de esa forma concreta que forman las copas de los árboles, quizá porque esa parte de inmensidad verde es la que se perfila y encuentra más cerca del cielo.

Costa Rica, consciente de la riqueza medioambiental que posee, ha establecido normas muy estrictas para salvaguardar su patrimonio natural –cuenta con 17 parques nacionales, espacios protegidos y siete reservas biológicas– y, además de su oferta de sol y playa, en la costa del Pacífico y en la del Caribe, ha optado por el desarrollo de un turismo relacionado con la naturaleza, tanto de observación de fauna: pájaros, mariposas, delfines, tortugas, coral... Como activo, con actividades de senderismo, raffting, rappel, paseos a caballo o el canopy, deporte que algunos califican como “extremo”.

Entre los centros especializados se encuentra la Hacienda Pozo Azul, en Sarapiquí, más o menos a dos horas de San José de Costa Rica, en las orillas del río Sarapiquí en el que destaca su pequeño puerto fluvial Puerto Viejo de Sarapiquí .

En la hacienda se ofrece la posibilidad de realizar esta actividad con las bendiciones y requisitos que la ley establece por motivos de seguridad.

Una vez provisto de un buen casco –es muy importante no enredarse el pelo en el cable– y de un arnés que el guía te coloca a modo de braguero –prohibido terminantemente que uno mismo toque algo del equipo–, los monitores explican al turista las instrucciones básicas para deslizarse sin perder el equilibrio, lo que equivaldría a girar como una peonza durante el desplazamiento.

Es muy fácil. En primer lugar es necesario enganchar el arnés al cable. Para ello hay que darse un pequeño impulso con ayuda del monitor. Una vez colgado, la mano izquierda se debe mantener asida al cable que sujeta el arnés-silla, mientras que la derecha, protegida con un guante de lona y cuero, se apoya levemente en el cable-guía por el que nos deslizaremos, ya que sirve para mantener la posición y para frenar mediante una suave presión.

Volando por las copas

El recorrido de plataforma a plataforma varía según el tramo. Unos son cortos y rápidos, otros más largos y sosegados. En cada plataforma hay un monitor que, en la distancia, te indica con gestos si debes dejarte llevar o frenar, dependiendo de la velocidad que tomes.

En algunos tramos no nos sirve para nada frenar y es necesario utilizar el “frenado automático”, artilugio situado en el cable- guía a pocos metros de la siguiente plataforma. En estos casos, los monitores se cuidan muy mucho de advertirlo con antelación para que el natural miedo del usuario (descarga de adrenalina, le dicen ellos) no pase a mayores y se convierta en auténtico terror ciego ante la idea de no poder parar.

Por último, es importante recordar que las piernas deben ir algo encogidas para no chocar contra las plataformas. Aprendido todo esto... ¡A volar!.

A volar durante casi dos horas de árbol en árbol, desenganchándote y volviéndote a enganchar del arnés, notando que bajo la pequeña red de acero que conforma la plataforma hay un vacío de 25 metros o más, vacío que no es tal, porque la frondosidad de las ramas lo cubren todo y, a veces, se tiene la sensación de que uno se encuentra sobre un manto de helechos a pocos centímetros del suelo.

El tramo final nos depara una sorpresa. Se trata del recorrido más largo del circuito, son 300 metros de cable sobre el cañón del río Sarapiquí. Este es uno de esos momentos en los que el freno de mano se vuelve inútil, y aunque lo sabes, ahora, sin ramas bajo tus piernas, sólo ves el caudal del río allá abajo que fluye sosegado sobre la tierra, en contraste con la velocidad del viento en tu cara. A esas alturas lo único que se te viene a la cabeza es: ¿pero quién quiere frenar?

Más noticias de impresa.prensa.com

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Por si te lo perdiste

SEGURIDAD Advierten del aumento de las estafas telefónicas en Azuero

Exhortan a la población a presentar las debidas denuncias.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

17 Abr 2019

Primer premio

1 8 6 7

DCCC

Serie: 8 Folio: 6

2o premio

2342

3er premio

1279

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código