Separación entre Iglesia y Estado

‘La mayoría de las personas que abogan por la separación de la Iglesia y el Estado, en realidad tienen la intención de borrar el reconocimiento de Dios de la vida pública’.

6 DE OCTUBRE

A raíz de la visita del papa Francisco a Cuba y a Estados Unidos, y los periplos de nuestra pareja presidencial (Juan Carlos Varela y Lorena Castillo de Varela) al encuentro con el pontífice, se ha suscitado una vez más en los medios de comunicación un debate sobre la separación de la Iglesia y el Estado.

Es un mito esta supuesta separación y me gustaría que alguien me señalara dónde en nuestra Constitución o documentos oficiales está escrito tal principio.

No soy un especialista en derecho constitucional, pero es a partir de una declaración en la Constitución de Estados Unidos, que dice: “el Congreso no hará ninguna ley respecto al establecimiento de una religión”, que la mayoría de la gente interpreta la idea de la “separación de la Iglesia y el Estado”.

Lo que esta norma está diciendo es que el Estado no puede establecer una religión nacional y no puede interferir en el libre ejercicio de las creencias de sus ciudadanos.

Políticos, teólogos, jueces y abogados constitucionalistas han debatido durante siglos lo que eso realmente significa, pero claramente la idea de la separación no está en la Constitución ni en la Biblia, y es interpretado de diversas maneras.

Según el Artículo 35 de la Carta Magna panameña, “Es libre la profesión de todas las religiones, así como el ejercicio de todos los cultos, sin otra limitación que el respeto a la moral cristiana y al orden público. Se reconoce que la religión católica es la de la mayoría de los panameños”.

Otro artículo, el 107, señala que “se enseñará la religión católica en las escuelas públicas”. Aunque indica que su aprendizaje y la asistencia a actos de cultos religiosos no serán obligatorios.

Hoy día la mayoría de las personas que abogan por la separación de la Iglesia y el Estado tienen en realidad la intención de borrar el reconocimiento de Dios de la vida pública y desacreditar la agenda pro-vida.

Mi pregunta es: ¿tienen los cristianos que profesar el ateísmo para poder participar en las decisiones políticas de Estado? ¿No deberían los grupos religiosos panameños, dado el hecho de que más del 85% de los habitantes son católicos, tener voz en las decisiones políticas de este país en vez de inclinarse ante las muy pequeñas, pero molestosas voces de aquellos que se consideran ateos, o simplemente están contra la fe cristiana? ¿Por qué estamos demonizando la religión cristiana y sus efectos, cuya única preocupación es el desarrollo de personas virtuosas para promover el bien común?

El Estado y la religión pueden diferir en su dominio y propósito, pero no son antagónicos ni se cancelan mutuamente como los ateos quieren que creamos. De hecho, es solo a través de su coexistencia y armonía que el bienestar del hombre se logra, es decir el Estado proporcionando los bienes materiales y la religión ministrando sus necesidades espirituales. Esta correlación se deriva del hecho de que los dos tienen un objetivo común: el bienestar del ser humano. Interpretar eso de forma simplista para significar que la religión es anatema para el buen gobierno es no comprender que la función del oficialismo es también para promover el bienestar de sus ciudadanos. El hombre está compuesto de cuerpo y alma y la Constitución reconoce su espiritualidad cuando ordena que el Estado no debe violar las creencias religiosas de los panameños, que casualmente es parte de su percepción de su bienestar.

El principio de la separación, en ese contexto, meramente limita a los funcionarios para que no tomen decisiones con la finalidad o efecto predominante de afianzar sus creencias.

Las palabras de Jesús eran intensamente políticas, y, sin embargo, no intentaba derrocar o cambiar a ningún gobierno, ni trataba de que se alinearan con su ética. Su forma de liderar e inspirar cambios fue principalmente a través del amor, el servicio y el perdón.

En pocos países, como China, Medio Oriente y muchos países comunistas, en los que un grupo de personas controla y abusa del poder de gobierno y religión para someter a las personas, que la separación de Iglesia y Estado, en mi opinión, puede ser una buena idea.

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