Sube la tensión

La hipertensión es conocida como 'el asesino silencioso' pues va afectando el organismo sin señales de aviso

Lo que sucede es que muchos de nosotros nos dedicamos a actividades laborales 6 de los 7 días de la semana, y el día que el Señor nos dio para descansar hay que utilizarlo para hacer un montón de cosas.

Y mientras las personas que van en el auto de adelante se toman su tiempo para decidir por cuál intersección van a girar, comienza la desesperación para nosotros.

"¿Por qué no se apura? Como si tuviera todo el tiempo del mundo."

El recorrido se inicia por el supermercado, la farmacia, la lavandería, y ojalá que la ventanilla de los pagos bancarios esté abierta porque si no...

Pero no contábamos con algo. Aquella caravana en la que parece que estuvieran involucrados todos los autos de la ciudad hará que te tome el doble del tiempo llegar a la calle de en frente.

Aprovechas para lavar el carro y mientras eso ocurre te das cuenta de que en el semáforo se han detenido dos carros de partidos políticos antagonistas y la situación amenaza con irse a los puños.

¿Qué pasó con la tranquilidad del día libre? Si el domingo es así, ¿cómo serán los demás días?

Los estilos de vida acelerada que llevamos en la actualidad sumada a eventos trascendentales como las elecciones presidenciales elevan los niveles de tensión y como consecuencia causan un alza en los niveles de presión arterial.

Si bien no se conoce a ciencia cierta qué es lo que causa la hipertensión, se considera que en ella inciden algunos elementos como la genética y algunos hábitos.

"La hipertensión es multifactorial, muchas personas inclusive piensan que hay un componente genético asociado pero no se ha podido dilucidar ese componente hasta el momento", informa el cardiólogo José Remón Varela. "Hay familias de hipertensos. Si investigas los registros familiares te das cuenta de que el papá y el abuelo sufrieron también de hipertensión".

Los elementos relacionados con algunos hábitos están relacionados con la dieta que lleva la persona, sobre todo la ingesta de sal, pero uno de los elementos que inciden más en la hipertensión son las emociones.

"Ese componente emotivo no es más que la respuesta exagerada de adrenalina y esto hace que las arterias se contraigan, los vasos se tornan más delgados y la presión sube", explica Remón.

Pero esta descarga de adrenalina puede ser causada por otras razones.

Otras condiciones que generan hipertensión son, por ejemplo, el consumo de drogas como la cocaína. "Esta es una sustancia que produce que las arterias se contraigan, elevando la presión. La crisis hipertensiva está muy de moda".

¿Cómo se presenta la enfermedad?

El principal factor que dificulta el tratamiento de la hipertensión es que no hay síntomas evidentes hasta que está muy avanzada y ha causado alguna complicación.

Estas complicaciones pueden ser un infarto al corazón, derrames cerebrales, insuficiencia renal, disección de aorta y trastornos de la retina, entre otras cosas. Cuando hay complicaciones es porque la enfermedad está ya muy avanzada.

"Se dice que nueve de cada diez personas que tienen hipertensión no tienen ningún síntoma o molestia", comenta Remón.

algunas veces se tienen algunos síntomas vagos como dolores de cabeza o cierta modorra, una fatiga no usual. Otros síntomas relacionados son dificultad para respirar, dolores en el pecho, dolores de cabeza, y dolores visuales

Entonces, ¿cómo saberlo?

La única manera es llevando un control de su presión arterial.

Si no se tiene ningún antecedente familiar es recomendable hacerse un chequeo cada cinco años después de haber cumplido los 40. Si existe algún tipo de tendencia, es preferible hacerlo cada año, o hacerlo cuando se tenga la oportunidad.

Un nuevo parámetro diagnóstico para la hipertensión arterial establece la hipertensión con la presión sistólica por arriba de 140 y la diastólica, sobre los 90.

Para verificar los resultados es necesario hacer dos tomas.

Crear conciencia y educar

El hecho de que la enfermedad no presente síntomas hace difícil su control.

"La gente tiene que entender que la enfermedad existe, mucha gente dice 'no me siento nada ¿cómo es que soy hipertenso?' el primer mensaje es rechazar la enfermedad porque no se le presenta ningún síntoma".

En estas circunstancias, es muy difícil mantener a un paciente tomando medicamentos para una enfermedad que no siente.

"A penas el 60% de las personas diagnosticadas se tratan y 30% se tratan apropiadamente, o sea, logran cumplir el objetivo de bajar el nivel de su presión. Una de las causas es la falta de cumplimiento del tratamiento".

Una lucha en conjunto

Asociaciones como la Sociedad Panameña de Cardiología, la Fundación Cardiológica y la Fundación del Corazón están trabajando sobre todo en programas educativos que ayuden a crear conciencia sobre los peligros de la enfermedad. "Hay que explicar que la presión alta a la larga te va a pasar la factura, y te la pasa".

Por otra parte, las casas farmacéuticas también se han empeñado en presentar mejores y más efectivos productos.

"Los medicamentos van orientados a que haya la menor cantidad de efectos colaterales posibles. Pasa todavía que tomas una medicina y sientes taquicardia, problemas de disfunción sexual, rubor en la cara, dolor de cabeza, algún problema que no tenías y entonces dices, ¿para qué voy a tomar estas medicinas?, yo estaba bien y ahora me siento peor que antes".

A esta condición hay que sumar el factor económico. Muchos pacientes no consideran necesario el gasto en medicamentos que, según ellos, no necesitan.

Enfermos por más tiempo

Hace 100 años, el promedio de vida alcanzaba los 50 años. Al día de hoy, esa cifra se ha extendido a los 80 años. Esto significa que hay que lidiar la enfermedad por más tiempo.

Por otro lado, el estilo de vida es totalmente diferente al de 100 años atrás, incluso hace 10 años atrás. "La gente antes comía mejor. Antes no existía la comida chatarra, no habían carros, había que caminar. La gente se ejercitaba más y comía mejor. Todas estas cuestiones han contribuido a que el estrés produzca una descarga adrenérgica continua y constante. Esto genera la contracción de los vasos sanguíneos de manera casi permanente, lo que va afectando a todo el organismo.

Enfermedad emotiva

"Algunas personas dicen que su hipertensión es emotiva, como creando un tipo diferente o especial de hipertensión o como que es menos hipertensión que las demás. La hipertensión emotiva no existe", sostiene Remón.

Aquellas personas que tienen una presión normal pero al someterse a estrés, que incluso puede ser la visita al doctor, se les eleva la presión, piensan que luego de la visita les va a bajar y que allí termina el problema, pero no consideran otras tantas situaciones de estrés como el tránsito, las deudas, problemas familiares o de pareja. En esas ocasiones también sube la presión, pero sencillamente no se dan cuenta pues no llevan un control.

"La famosa hipertensión emotiva no es más que un corolario de que las emociones suben la presión. No hay un tipo especial de hipertensión, y la persona que se le sube la presión con una emoción es tan hipertensa como la que siempre tiene la presión alta".

Es importante entonces aprender a controlar las emociones y la ansiedad. Por eso es conveniente, dependiendo del caso tratarse no solo con un cardiólogo, sino también con un sicólogo o psiquiatra.

¿Cómo evito que se me suba la presión?

"Hay que hacer un trabajo de educación y probablemente será más fácil hacerlo a través de un medio de comunicación pues la gente le pone atención a los medios mucho más que a un tipo con bata blanca y cara de serio. Un medio puede explicar mejor, puede explicar en un idioma accesible a la gente. Eso es algo que la clase médica no ha logrado, hablarle a la gente en el idioma de la gente.

Para Remón es necesario poder entablar una comunicación que llegue a las masas, que envíe el mensaje claro de que la hipertensión mata. "No te mata hoy, te va a matar dentro de un tiempo y te vas a dar cuenta cuando ya tengas el infarto o el derrame, cuando ya seas una carga o haya que pensionarte o, ni Dios lo quiera, cuando te mueras".

Una aneurisma de aorta te pude matar en horas y puede ser tu primer síntoma de hipertensión. Eso debe ser explicado.

Luego del diagnóstico

Si se le ha diagnosticado hipertensión es imperativo un cambio de hábitos. Debe ejercitarse, vigilar su dieta, la ingesta de sal, y bajar de peso.

Pero si debe llevar a cabo una medicación debe cumplirla al pie de la letra y se evitará futuros trastornos de salud, no importa que no sienta ningún síntoma.

Es importante también mantener sus controles médicos que serán más o menos unas 3 veces al año.

"Algunas veces con un medicamento de una toma diaria se puede controlar bien, a veces son más, todo dependerá de cada caso en forma personal. En algunas ocasiones solo con cambios de hábitos se logra bajar la presión", comenta Remón, pero sea cual sea su caso, recuerde que si lo pasa por alto, la hipertensión le pasará una factura más adelante. No juegue con el asesino silencioso.

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