el entrenador habla de lo que ha sido su camino con la selección

Detrás de la Sub 17

Desde finales de 2009 Jorge Dely Valdés inició la aventura con las selecciones Sub 17, hoy lleva dos mundiales en fila y mucho por dar todavía.
DELEGACIÓN. Jugadores y cuerpo técnico de la selección Sub 17 que acaba de clasificar al Mundial de Emiratos Árabes Unidos 2013. CORTESÍA/Fepafut DELEGACIÓN. Jugadores y cuerpo técnico de la selección Sub 17 que acaba de clasificar al Mundial de Emiratos Árabes Unidos 2013. CORTESÍA/Fepafut
DELEGACIÓN. Jugadores y cuerpo técnico de la selección Sub 17 que acaba de clasificar al Mundial de Emiratos Árabes Unidos 2013. CORTESÍA/Fepafut

Jorge Dely Valdés es parte ya de la historia del fútbol panameño, no solo como jugador sino ahora en su nueva faceta de entrenador, en la que clasificó a dos mundiales consecutivos a la selección Sub 17, además de haberlo hecho con la Sub 20 junto a su hermano Julio, cuando la llevaron al Mundial de Canadá 2007.

Dely Valdés, de 46 años de edad, nunca tuvo la suerte de haber saboreado la experiencia de jugar en una selección menor, porque en sus tiempos el fútbol en las divisiones menores estaba en pañales, aunque irónicamente sí lo hizo, pero en el béisbol con la novena juvenil de Colón que fue campeona.

Hoy Dely Valdés se ha convertido en el amigo, en el padre y en entrenador de dos generaciones de niños que han clasificado a los mundiales de México 2011 y ahora en Emiratos Árabes Unidos 2013.

Junto a su hermano Julio siempre pensaron que cuando dejaran el fútbol se iban a dedicar a entrenar, porque el sueño que nunca lograron en su época de jugadores lo quieren hacer como entrenadores. Jorge ya lleva dos mundiales con la Sub 17 y Julio va en busca del sueño más grande, una mundial con el equipo mayor.

Un niño en su interior

Pero ¿qué hay detrás de Jorge Dely Valdés como entrenador, para haber conseguido semejante logro en tres años? El entrenador habló con La Prensa y explicó las claves de su éxito.

¿Hay un niño dentro de Jorge para haber encajado tan bien con las selecciones menores de 17 años?

(Sonríe). Yo creo que todos tenemos un niño por dentro, yo ya llevo un tiempo largo con esta categoría, cuando estaba activo una de las cosas que nos propusimos con Julio, era que cuando regresáramos a Panamá era tratar de enseñar todas esas cosas y toda esa experiencia que uno ha vivido como jugador. De hecho, tenemos una escuela de casi 12 años y en eso es lo que estamos, trabajando para nuestro fútbol y tratando de dejarle algo a esos niños.

¿Nunca jugaste en una selección juvenil?

En mi época no existían esas categorías, hubo una Sub 20 que fue a Trinidad y Tobago y estuve en ella hasta el último momento, pero una lesión en un tobillo no me permitió viajar.

Pero sí jugaste en una juvenil de béisbol, ¿cómo fue eso?

En el 85 con Colón, fue la última vez que se coronó campeón la provincia en el campeonato juvenil. Jugaba jardinero izquierdo, ya era reconocido como futbolista. Armando y Julio también hicieron selección infantil de béisbol representando a la provincia.

Mucho trabajo

¿Cómo te has desenvuelto para trabajar con los niños?

A base de trabajo. Cuando agarré la selección anterior lo hice con un tiempo bastante prolongado antes de la eliminatoria. Casi año y meses. Siempre lo he dicho, que cuando jugaba en Japón y Estados Unidos (EU), ellos trabajan con mucho tiempo, esa creo que ha sido la base del éxito.

¿Es difícil el proceso con los niños?

En esta categoría uno puede trabajar tres o cuatro años y cuando se viene el partido uno todavía le tiene que gritar a los chicos, que tienen que cerrar, que tienen que abrirse, que tienen que presionar, porque el futbolista panameño no tiene mucha cultura y se deja un poco, y uno tiene que estar en cosas permanentes y recordándoselas.

El tiempo  

Dos mundiales, ¿que es lo que se ha hecho para que surja esa llama de la Sub 17?

Es el tiempo que uno trabaja con los chicos, aunque eso no garantiza que se vaya a clasificar a un mundial, EU acaba de quedarse después de 14 participaciones seguidas, pero ayuda mucho. Al principio le cuesta a los chicos porque no están acostumbrados, uno tiene que hacer muchas repeticiones, para que capten la idea, pero el tiempo ayuda.

¿Ha aportado mucho lo de la Sub 15 con la Fepafut y lo de las menores con los equipos de la LPF?

Mucho ha ayudado, antes no había divisiones y no había tantas escuelitas de fútbol, las escuelas abastecen mucho a los clubes, hay clubes que sí trabajan muchísimo en la divisiones menores y eso ayuda mucho.

¿En todo este tiempo conoces el entorno de las divisiones menores en el país, cuál es la realidad?

He ido hasta Bocas del Toro. En nuestra época veíamos mucho fútbol por la televisión, pero no había las categorías menores, y el sueño inmediato de esos niños en mi época me imagino que era la selección mayor, porque era lo único que había a nivel de selecciones, pero uno siempre tiene modelos a seguir de jugadores que se ven por la televisión. Ahora todo en estos chicos es igual, aunque hoy se ve mucho más fútbol por la televisión, estos niños van creciendo y no solo admiran a los internacionales, sino que ya lo hacen con los nacionales, admiran a un Blas Pérez, a un Luis Tejada, y eso es importante. Cuando fuimos a Bocas vimos más de cuatro equipos, en Chiriquí se congregaron del Occidente los del Atlético Chiriquí, lo mismo en Veraguas.

¿Es difícil ver a tantos niños y después hacer el filtro?

Claro, porque nosotros vimos más de 400 niños y uno va viendo, pero es difícil y complicado, por allí uno deja jugadores afuera que tienen las condiciones para estar.

Seguro que Jorge no puede estar en todas partes, ¿pero alguna vez te han recomendado jugadores?

Sí se ha dado. Uno va caminando por la calle y me dicen que hay un jugador para que lo vea, lo primero que contesto que si tiene equipo, perfecto, yo lo voy a ver.

¿Un niño tiene que estar en un equipo para que aspire a formar parte de una preselección?

Es difícil, porque uno no los puede ver jugar, pero aun así ha habido y les he dicho que vengan al entrenamiento.

Lidiando con niños

¿Es complicado lidiar con tantos niños?

(Se ríe). Es complicado, porque se inventan su excusa cuando faltan a los entrenamientos, excusas que hoy ya no se ven para nada en la selección mayor, aunque en un principio querían venir con ellas, pero eso ya ha pasado a la historia. Uno va tratando de inculcarles el profesionalismo, uno le dice que por un dolor de cabeza o de barriga no me vas a faltar, porque aquí hay un médico que es el que decide si puedes o no puedes entrenar. Y por allí uno va corrigiendo cosas e inculcándoles que el fútbol es una profesión más allá que se vea como un deporte.

¿En la táctica y técnica debe de ser más difícil todavía?

Nosotros agarramos a esta categoría de cero para que se adapten a lo que queremos, y es una satisfacción cuando uno inicia desde el primer día y verlos después jugar cómo lo hicieron de bien frente al campeón del mundo, México.

Talento puro

¿Decías que el éxito ha sido el trabajo, pero debe haber talento para conseguir lo que has logrado?

El panameño es talentoso por naturaleza, la virtud del panameño es que no solo te juega un deporte, tú agarras a un niño de pequeña edad y te juega varios deportes y eso es talento.

Usted ha sido una gloria del fútbol panameño, ¿cómo te ven los jugadores?

Quizás con mucho respeto y a veces hasta el extremo, pero yo trato de que sea algo recíproco, porque también me gusta respetar al jugador.

¿Qué es lo que más les cuesta a los jugadores a esa edad?

No es que cueste, sino que el futbolista panameño se deja mucho, a veces hay que estar gritándole por ejemplo, que si el balón está en la banda izquierda él tiene que estar detrás del balón, pero a veces se dejan, me quedo parado porque no voy a atacar por acá, y esa fracción de segundo es donde tú le das ventaja al rival, en esos aspectos es donde les cuesta un poquito.

La llama de los niños

¿Has pensado en un plan para que no se apague esa llama en las divisiones inferiores?

Sería importante que hubiese personas pendientes de las categorías Sub 13 y Sub 15 bajo la supervisión de nosotros, con el mismo criterio de ver a los jugadores, con el mismo perfil del jugador que queremos nosotros, para cuando vayan subiendo no haya mucho que hacer en la parte táctica y técnica. Esas son las cosas que hacen grande a los equipos.

¿Cómo ha sido el comportamiento de estas dos generaciones de jugadores que has manejado en tu momento, de jóvenes o de niños todavía?

De niños, ellos están en esa edad todavía. Nosotros arrancamos con ellos a los 15 años, cuando la Uncaf hace un torneo que se está jugando últimamente en Costa Rica, que dura una semana y en el que se juegan todos los días, esta selección estuvo allá. Ellos son niños de 14 ó 15 años, en esta selección hay cuatro jugadores, uno que es del 98, Santos, y tendrá para jugar en la próxima Sub 17, Ismael (Díaz), (Luis) Zúñiga y (Milciades) Molina son del 97, este año cumplen 16.

¿Es difícil al principio o al final?

Nosotros entrenamos por las tardes (de 4:00 a 6:00 p.m.) una hora y 50 minutos, fraccionada por minutos, pero en un solo ejercicio hay que repetirlo mucho, pero ya cuando se avanza van agarrando la idea.

¿Cómo es el diario vivir de estos jugadores?

En su mayoría son estudiantes que lo hacen en la mañana, la federación les ayuda mucho a ellos, si hay problemas se trata de ayudarles.

¿Cuál es la clave para que muchos de estos jugadores logren el éxito cuando estén más jóvenes?

La clave es la continuidad de cada uno, estos últimos niños todavía están en una edad donde tienen mucho para aportar, algunos se desesperan y piensan que porque fueron a un mundial se tienen que ir a España o a otro país, pero eso no es así, tienen edades tempranas, entonces allí no termina todo, en mi época cuando yo salí lo hice con 21 años, y era mucho más difícil, ahora hay más oportunidades, yo les recomiendo que tienen que seguir trabajando, porque el fútbol ni comienza ni termina en Emiratos Árabes.

¿A los muchachos les gusta aprender?

Bastante. A este grupo se lo dije antes del Premundial, que cuando estemos en el torneo allí no se iba a entrenar, porque íbamos a jugar cada dos o tres días, que en el torneo era jugar, descansar bien, alimentarte bien y jugar, en esta categoría es difícil conocer a los rivales, el único rival del que teníamos referencia era Jamaica, al resto lo veríamos a través de los partidos, recién en el torneo vimos a Barbados, pero como no podíamos entrenar, nomás teníamos el informe y la referencia, y este grupo captaba a la perfección lo que teníamos que hacer en el partido. Además, fue un equipo que a pesar de haber estado en desventaja nunca perdió el orden.

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