CHRISTOFER JURADO

Supera los obstáculos

Codearse con los mejores corredores de su categoría en España no evita que sienta nervios cuando está por comenzar una competencia.

La primera bicicleta del chorrerano Christofer Jurado fue una panga que él mismo construyó con piezas de segunda que conseguía o que los vecinos le regalaban. Eso fue hace ocho años, hoy el pedalista forma parte de las filas del equipo español The Bathco Besya.

Muchos kilómetros ha recorrido el joven de 17 años, quien el pasado viernes regresó a Cantabria, España, localidad sede del equipo, para cerrar con broche de oro la temporada durante este mes de septiembre.

“Regresé porque llegué a España con visa de turista por tres meses y luego el equipo pidió una prórroga y me quedé cinco meses, ahora ya se hicieron los papeles y la visa volvió a salir por tres meses, pero solo me quedaré uno”, indicó el chorrerano.

Residente en el barrio Biancheri #1 en El Coco, Totito, como le dice su abuela Verónica, es conocido en el sector por su habilidad con la bicicleta. “Él siempre andaba por ahí montando bicicleta, se iba hasta Panamá o a veces hasta Chicá”, comentó su prima Nathaly López.

Esa pasión que sentía Totito por las bicicletas llegó desde muy temprana edad. “Empecé cuando tenía como nueve años, mi mamá siempre me regañaba porque no me dejaba salir pues le daba miedo que me chocara un carro o algo así, pero yo de necio siempre me salía; nunca me compraron una bici, sino que yo mismo siempre me la armaba poco a poco”, sentenció Jurado.

Mientras Christofer competía contra corredores con bicicletas nuevas, la mirada de Félix Chial cayó sobre el chorrerano. “Él abrió un equipo y allí fue donde comenzó a tomar el ciclismo más en serio, porque como no tenía dinero para comprarme una bici de competencia, solo salía los domingos y en mountain bike”.

El equipo solo estuvo en pie durante un año, hasta cuando Chial ya no tuvo para patrocinar a sus corredores, lo que irónicamente le abrió una puerta más grande a Christofer.

Su actual mánager, Emer Samudio, le hizo la oferta para que formara parte del Friends Racing Team; él aceptó y comienzó a tener presencia en las competencias más importantes del país, logrando el título de campeón juvenil del tour de Panamá 2011 y campeón juvenil en la clásica Radio Chiriquí 2011, además de segundos y terceros lugares.

“Recuerdo que en la carrera Radio Chiriquí, que gané mi categoría y quedé tercero con los élite en la general, me preguntaron cuál era mi sueño y yo dije que era llegar a Europa y ser un ciclista profesional. El señor Samudio me escuchó pero no me dijo nada en ese instante”, indicó Jurado.

Después de ese momento, el chorrerano siguió en competencias y entrenando y meses después Samudio lo llamó y le dijo que había un equipo español interesado en él. “Era el equipo Lizarte, pero no se dio por la edad, porque era sub-23”, agregó Christofer.

“La verdad no me lo creía, yo pensaba que era broma de él. Yo me decía, cómo van a saber si están tan lejos y yo estoy por acá”. Pero las cosas no salieron como Samudio lo esperaba. El fichaje se cayó por problemas con la edad de Jurado. El equipo era sub-23 y el chorrerano aún era menor de edad.

Tratando de no dañarle el momento a Christofer, Samudio no le contó al ciclista sobre el fallido fichaje, sino que tiempo después llegó con otra sorpresa, el The Bathco Besya lo quería y ya tenía hasta boleto de viaje a su nombre, fue entonces cuando comenzó a prepararse.

A pesar de la alegría e ilusión de Jurado, aún podía haber un obstáculo en su camino: la separación de la familia. “Mi mamá se puso a llorar y me dijo que no me creía. Al principio me decía ´te me vas´, pero finalmente me dijo que si era lo que me gustaba, que había que hacer el sacrificio”, recordó entre risas Christofer.

Después de la inesperada y rápida separación, Christofer llegó a España en marzo de este año y tuvo que compartir el apartamento que le pagaba el equipo con el argentino Santiago Quiroga, de 17 años.

“Allí nos ponemos a conversar, a cocinar e inventar cosas, y así compartimos todo el día”, indicó Jurado, quien dice ya haber hecho un arroz con pollo.

La estadía de Christofer en Cantabria, España, con el equipo The Bathco Besya, incluye estadía, comida, transporte y ser utilizado como vitrina para que los ciclistas se vendan a equipos más fuertes cuando llegan a la división sub-23, a la que Jurado pertenecerá desde el próximo año.

Durante el tiempo que ha estado en España, Totito no recibe dinero por ganar las competencias y tampoco ha podido continuar con su educación de nivel medio.

“Me salí de la escuela cuando estaba en segundo año para ayudar a mi mamá. Yo trabaja en lava autos, en almacenes o si no ahí mismo en la casa mecaniquiando las bicicletas. Compraba piezas de segunda y las revendía a mis amigos”, comentó el tímido atleta.

Teniendo claro que la educación es parte primordial de su desarrollo, admitió que espera volver a la escuela el próximo año. No importa si es en Panamá o en España. “Este año cuando llegué allá [España], ya era muy tarde para entrar a la escuela”, dijo el futuro mecánico de aviación.

LOS TRIUNFOS

Sin duda alguna, su estadía en España ha sido difícil tanto para él como para su familia, pero esa melancolía lo ha llevado a esforzarse cada vez más.

Después de casi tres meses de estar en el Viejo Continente, llega el momento cumbre para Christofer, su primer triunfo en una competencia. Fue en la tercera copa España júnior en Gijón.

“La primera vez cuando gané estaba muy contento. Ni me lo creía, cuando crucé la meta me dije a mismo ´jo, al fin´, porque solo había hecho segundo y tercer lugar, no había llegado el momento cumbre”, dijo entre risas.

Esa celebración fue en grande. Todo el equipo se volcó hacia él y después de la competencia se fueron a cenar a un restaurante.

La buena racha seguía de su lado, durante las siguientes competencias el triunfo era su mejor amigo.

“Una semana después gané la Vuelta al Besaya, que es la vuelta del equipo y la vuelta júnior más importante en España. La primera etapa la gané, todavía no me lo creía”, comentó Jurado, mientras sus ojos brillaban solo con recordar aquel momento.

“Después la tercera etapa de la Vuelta a Itzulia y la cuarta fue el campeonato de Cantabria, que hice primero, pero como no soy de ahí no me dieron la camiseta de campeón, sino que se la dieron al mejor cántabro, porque es solo para ciclistas de Cantabria. No me molestó porque la carrera era lo que me importaba”, indicó mientras su abuelita Verónica lo escuchaba atentamente.

Sabiendo ya lo que es pasar trabajo, luchar por lo que se quiere y ser el centro de atención y mejor corredor en una vuelta, Christofer admite que quiere convertirse en un corredor profesional y en algún momento pertenecer al equipo Astana.

“Aspiro a hacer las cosas bien como hasta ahora, es lo que quiero y lo que me gusta”, aportó el jovencito que en octubre cumple los 18 años y ya debe dejar la categoría júnior y competir en la sub-23.

“En las carreras, llego y saludo a todos y luego me enfoco solo en lo que voy a hacer”, esa es una de las claves del éxito para el gigante del ciclismo panameño.

Como buen católico, Christofer admite que antes de una carrera siempre se encomienda a Dios y se hace la señal de la cruz.

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