GRANJAS MARINAS

Algas invaden costas de Colón

La cría de cobia en jaulas marinas genera incertidumbre en la costa arriba de Colón. En las playas se ha incrementado la presencia de algas.

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El incremento de nutrientes en el medio marino, sea nitrógeno o fósforo, podría ser la causa de la aparición de las algas en las costas de la playa. CORTESÍA. El incremento de nutrientes en el medio marino, sea nitrógeno o fósforo, podría ser la causa de la aparición de las algas en las costas de la playa. CORTESÍA.
El incremento de nutrientes en el medio marino, sea nitrógeno o fósforo, podría ser la causa de la aparición de las algas en las costas de la playa. CORTESÍA.

Verdes y espesas se tornaron las aguas mansas de las playas de Puerto Lindo, en la costa arriba de la provincia de Colón.

Los moradores de la zona costera de Portobelo sospechan que el cambio de tonalidad ocurrió por la cría de peces en granjas marinas.

Frente a las costas habitadas por los residentes de Puerto Lindo, a una distancia entre 8.7 kilómetros y 11.6 kilómetros de longitud, opera la empresa Open Blue Sea Farms Panama, propiedad del estadounidense Brian O´Hanlon.

En aguas a mar abierto la compañía desarrolla desde 2009 la cría de peces cobia en jaulas marinas. Licencia que se le extendió a 20 años desde el 21 de agosto de 2013, según Gaceta Oficial N° 27356.

En una carta enviada el primero de agosto de 2013 a Giovanni Lauri, director de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap), los moradores de Puerto Lindo denunciaron las anomalías con las algas. En el documento también se adjuntaron fotografías de las costas invadidas de algas.

Según los moradores, el tipo de alimentación y el manejo de los desechos de los peces que se encuentran en alta concentración dentro de las jaulas puede ser la causa de la proliferación de un tipo de alga verde que por sus características se asemeja a la conocida como pelo verde (“green hair algae”).

“Esta especie de alga solo se encuentra en las costas inmediatas al proyecto de acuicultura, ubicado en alta mar y en dirección de las corrientes que vienen desde donde están ubicadas las jaulas de crecimiento del pez en cautiverio. No se ha encontrado fuera de las costas de este sector”, asegura un empresario del área.

La alimentación del pez cobia o su cultivo pueden guardar una directa relación con la reproducción de esa especie de alga, que típicamente se desarrolla en aguas saladas cuando existen nutrientes que contienen fosfatos o nitratos, destaca la carta.

Juan Maté, gerente para Asuntos y Operaciones Científicas del Smithsonian de Panamá, asegura que la primera respuesta a un incremento de nutrientes en el medio marino, sea nitrógeno o fósforo, es el crecimiento de algas marinas filamentosas.

Estas algas se hacen más evidentes ante la ausencia o por una disminución en el número de animales que se alimentan de ellas, como peces loros y erizos de mar.

Sin embargo, el científico advierte que antes de dar un veredicto sobre los posibles impactos del proyecto de cobia se debe hacer una inspección en el área de costa arriba de Colón, para determinar si las algas que se han identificado son filamentosas o de otra especie.

Giovanni Lauri, director de la Arap, dijo que el cultivo en granjas marinas es más amigable con el medio ambiente y dificulta que el aumento de algas en las costas de Puerto Lindo guarde relación con el cultivo de cobia.

“La empresa cumplió con la entrega de los estudios de impacto ambiental y el plan de negocios, requisitos indispensables para obtener una concesión”, dijo el funcionario. La Arap ha sido informada de la anomalía con las algas y en los próximos días se enviará a investigadores de la entidad al área a tomar muestras para iniciar las investigaciones, manifestó Lauri.

Se trató de conocer la versión de la empresa, pero Philip Nicolson, gerente de operaciones de Open Blue Sea Farms Panama, no respondió las llamadas a su oficina y al celular.

Los riesgos

La acuicultura o maricultura es una alternativa económica para comunidades costeras donde las reservas de peces de interés comercial han mermado. Sin embargo, es importante tomar en cuenta los posibles impactos ambientales, asegura Jessica Young, abogada especialista en gobernanza ambiental.

Los cambios en las condiciones de las aguas marinas, producto de un mal manejo de actividades de maricultura, pueden producir alteraciones en la composición de los nutrientes, en la calidad de las aguas y en el nivel de oxígeno.

Si bien el contrato de concesión de las 884 hectáreas, publicado en Gaceta Oficial, contempla las servidumbres y zonas de amortiguamiento para minimizar conflictos entre usuarios dedicados a la maricultura; la Arap solo apuesta por una visión sectorial, cuando en un espacio marino confluyen otros tipos de actividades como el tránsito marítimo, el turismo, el avistamiento de mamíferos marinos, la pesca deportiva, entre otras, advierte la abogada ambiental.

A juicio de Young la propuesta del Estado panameño debe ser diseñar, consensuar e implementar políticas y estrategias multisectoriales para el ordenamiento de los espacios marinos que minimicen los conflictos entre usuarios-usuarios y usuarios-ambiente.

“Las experiencias de países latinoamericanos y europeos nos demuestran que esta actividad productiva requiere un manejo adecuado, porque de lo contrario ocasiona un fuerte impacto en la estabilidad de los recursos marinos”, destacó.

Acuicultura en cifras

96

jaulas programa colocar la empresa en cinco años para la cría de cobia.

884

hectáreas de ´espejo de agua´ podrá operar Open Blue Sea Farms Panama en 20 años.

$636

mil dólares recibiría el Estado por 10 años de concesión.

Con luz verde para operar

La empresa Open Blue Sea Farms Panama obtuvo una concesión de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap) para operar 884 hectáreas, más 8 mil 203 metros cuadrados de “espejo de agua” (área en alta mar), por 20 años.

La compañía tiene carta abierta para instalar granjas marinas para la cría de cobia en toda la extensión de “espejo de agua” dentro del perímetro ubicado entre los corregimientos de Viento Frío, Palenque y Miramar, distrito de Santa Isabel, provincia de Colón, según Gaceta Oficial N° 27356 del miércoles 21 de agosto de 2013.

El contrato con la Arap establece que la compañía pagará un canon de $6 al mes por hectárea, que podría aumentarse a $10.

Open Blue Sea Farms Panama gozará de una exoneración del impuesto por un período de 10 años y empezará a pagar en 2023.

 

Con estos términos el Estado recibirá entre $636 mil 480 y $1 millón por toda la vigencia de la concesión otorgada para la cría de peces.

Sin embargo, la empresa programa recaudar en cinco años de venta $64.9 millones, según el plan de negocio entregado a la Arap.

Este año Open Blue Sea Farms Panama planea aumentar su capacidad de producción a mil 150 toneladas de cobia y llegar a 6 mil 720 toneladas en 2017.

Aet Elisa Tejera C.

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