POLÍTICA MONETARIA DEL ESTADO PANAMEÑO

Aumenta circulante, presión de inflación

Un alza en la cantidad de billetes y monedas en circulación refleja las realidades de alto consumo y deuda.
LA PRENSA/Iván Uribe. LA PRENSA/Iván Uribe.
LA PRENSA/Iván Uribe.

La cantidad de dinero que circula en Panamá ha aumentado de forma notable, saltando de $313.8 millones para junio de 2012 a $377 millones al cierre de junio de este año, un aumento del 20.1%, según cifras del Consejo Monetario Centroamericano.

Este crecimiento en la cantidad de billetes y monedas que manejan las manos de los ciudadanos es señal y causa de dos fenómenos que afectan de forma importante la vida en Panamá: el alza de los precios y el aumento de la deuda nacional.

“Cuando hay más circulante en la economía, sube la demanda y aumentan los precios,” explica Gisela Álvarez de Porras, exministra de Comercio e Industrias. En efecto, en el mismo período, entre junio de 2012 y junio de 2013, el índice de precios al consumidor (IPC) vio un alza de 4.1%.

Este aumento del circulante también representa un incremento de liquidez disponible, lo cual estimula bajas tasas de interés y alto crédito: si hay más dinero circulando, el precio de pedirlo prestado se ve reducido.

“Definitivamente todos los indicadores de deuda apuntan a un aumento ya sea en las carteras corporativas, personales o del gobierno”, explica el banquero Carlos Araúz. “Es una rueda de crecimiento crediticio”.

Según estimaciones de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, la deuda general de Panamá, incluyendo la pública y privada, se ha situado en los $62 mil 544 millones.

Esta entrada de nuevos billetes y monedas al país se debe principalmente a “exportaciones de servicios y entradas de inversión directa extranjera”, afirma el economista Felipe Chapman, ya que “Panamá no tiene mecanismos artificiales de inyección de moneda”, como un banco central capaz de emitir nuevos dólares.

Todos estos elementos son de esperar en una economía en crecimiento. Al aumentar la productividad de un país, se necesitan más recursos en moneda para facilitar las nuevas transacciones económicas.

Por el otro lado, es necesario que este aumento en circulante se vea acompañado de prudencia fiscal y un empuje a la productividad. Existen elementos en nuestra realidad, externos e internos, que podrían generar problemas en el futuro.

De forma interna, se destaca la dependencia importante del país en el gasto estatal. En 2012, el Gobierno dirigió a través de su presupuesto un monto de $14 mil 451 millones que representa el 40% de la economía, medido a través del producto interno bruto (PIB).

Una parte importante de estos fondos se canalizaron como demanda, mientras que la administración de Ricardo Martinelli acumulaba nueva deuda y activos para desarrollar su ambicioso proyecto de obras.

Este empuje adicional por parte del Gobierno al ciclo económico podría estar generando inversiones que obedecen a factores aparte de la demanda de mercado, lo cual pondría presiones adicionales al crédito y causarían un alza de precios superior a los niveles naturales del mercado.

Según Álvarez de Porras, “con tantas obras y megaproyectos, se recalienta la economía”. Esta presión sobre el pedal del crecimiento crea distorsiones fuertes en la demanda, lo cual favorece a industrias que no pueden sostenerse en el largo plazo.

En situaciones donde el Gobierno tiene amplia decisión de los recursos de una economía, muchas veces “se escogen proyectos de inversión con alta rentabilidad política, pero no necesariamente económica, financiera o social”, explica Chapman. “No hay problema que se hagan inversiones con deuda, pero se deben hacer análisis de rentabilidad ya sea económica o social, antes. En caso de que se hayan hecho, no se han compartido, esto genera suspicacia y hace pensar que no se han difundido por tener resultados adversos”.

Álvarez de Porras explica las posibles trampas de este ciclo acelerado de inversiones. Un alza en el costo de la vida genera presiones por aprobar un aumento del salario mínimo, lo que a su vez dificulta la expansión del sector privado. El gobierno puede sentir que debe “tener megaobras para crear nuevas fuentes de trabajo, pero tendrá que pedir prestado”.

La exministra de Comercio e Industrias hizo hincapié en el hecho de que se deben priorizar las inversiones. “Estoy de acuerdo con proyectos de transferencia condicionada de fondos, pero debe ser un sistema efectivo. Panamá es una economía de eficiencia hoy en día. La pregunta es: ¿Estamos tomando las medidas para dar un salto al siguiente nivel, a ser una economía de innovación? La respuesta parece ser no”.

Desde el punto de vista externo, los mercados de deuda internacionales están dando señales de un giro en la dirección. La aprobación de la Reserva Federal de los estándares de Basilea III, un convenio que reduce el riesgo que los bancos pueden tomar, y los rumores de un cambio en la política monetaria de Estados Unidos son santo y seña de tiempos a futuro.

Araúz añade: “Hay mensajes claros de que las tasas van a subir. El Gobierno no puede solamente imprimir moneda como respuesta, por lo cual, si las tasas suben, el nivel de la presión de pago subirá también”.

Al preguntar si los panameños estaban listos para enfrentar un nuevo clima de reducción de crédito y tasas en alza, Araúz contesto que no. “Lastimosamente no nos hemos preparado. Por ejemplo, la tasa preferencial inmobiliaria debió haber sido un estímulo para el ahorro, pero aquí hemos hecho lo contrario y usamos la diferencia para endeudarnos más”.

Como el Gobierno no tiene la capacidad de impresión de moneda, esta alza en la presión de deuda deberá ser pagada con impuestos. Esta regla fue descrita por el secretario financiero de Hong Kong entre 1961 y 1971, John James Cowperthwaite, quien enunció que “una alta deuda nacional, como todo ejemplo muestra, es el precursor más seguro de altos impuestos”.

Contemplar las políticas ambiciosas de inversión estatal que se postulan para las siguientes elecciones, dentro de este panorama de menor crédito, será un reto para todos los panameños.

Pero los expertos están de acuerdo en un punto singular: se necesita priorizar el gasto estatal para que el crecimiento pueda ser sostenible y se pueda reducir la alta presión sobre la inflación en el país.

A MAYOR CIRCULACIÓN LOS PRECIOS SUBEN

20.1%

Alza del circulante en billetes y monedas, entre junio de 2012 y junio de 2013.

377

Millones de dólares en billetes y monedas en circulación en Panamá para junio de 2013.

4.1%

Alza del índice de precios al consumidor en ese mismo período.

40%

Del tamaño de la economía nacional fue el presupuesto que dirigió el Gobierno en 2012.

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