REFORMA Y APERTURA ECONÓMICA

China, desarrollo por la vía rápida

Las empresas generan el 70% de los empleos, mientras que la participación del Estado en la economía es de alrededor de un tercio.

Wangfujing es el corazón comercial de Beijing. Es una gran avenida peatonal del ancho de Calle 50, poblada de tiendas y centros comerciales donde no falta ninguna de las marcas de ropa, joyas, relojes y tecnología de renombre mundial.

En la noche, los letreros luminosos de los almacenes compiten con pantallas gigantes que proyectan mensajes publicitarios. Su objetivo: atraer la atención de miles de chinos que recorren la avenida en un ir y venir constate.

Pocos extranjeros recién llegados pensarían que se encuentran en la capital de un Estado con un régimen comunista. Y en parte llevarían razón.

La República Popular de China, fundada por Mao Zedong en 1949, empezó a aplicar una política de reforma y apertura económica en 1978 bajo el mandato de Deng Xiaoping. Desde entonces, lo que era un empobrecido país ha experimentado uno de los episodios de desarrollo económico más vertiginosos de la historia.

Comenzando por la reforma del sector agrario y el reconocimiento de la propiedad privada, y pasando por el ingreso a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, hoy en día dos de cada tres empresas del país son privadas.

Las empresas generan el 70% de los empleos, mientras que la participación del Estado en la economía es de alrededor de un tercio, y su presencia se mantiene en sectores estratégicos como la energía, el transporte, telecomunicaciones y otros servicios públicos.

“Ningún país encerrado puede desarrollarse rápidamente sin asimilar las experiencias y tecnologías avanzadas de otros países. Más aún para un país tan grande y atrasado como China”, dijo Shen Yunao, exembajador de China en varios países de América Latina.

Treinta y tres años después del inicio de la reforma, China ha registrado un crecimiento promedio anual de 9.8%. Se ha coronado como el primer exportador del mundo y el primer productor de acero, carbón, cemento, computadoras, prendas de vestir y teléfonos celulares, entre otros.

Las cifras que se manejan en este país son de esas que marean. Al cierre de 2011, la población era de mil 347 millones de habitantes. Uno de cada cinco ciudadanos del mundo es chino. Y eso que desde la década de 1980 se aplica en el país la llamada política de planificación familiar que solo permite tener un hijo por pareja.

Es en ese tipo de políticas donde se aprecia el peso que tiene el Estado en la vida de los ciudadanos. También en el dominio de la esfera política del Partido Comunista y en el control de los medios de comunicación. En China no existen ni Twitter ni Facebook (aunque tienen sus redes locales equivalentes), porque se les considera una amenaza para la estabilidad de la sociedad.

Las empresas de comunicación son públicas, aunque poco a poco están permitiendo la entrada al capital privado. Uno de los ejemplos paradigmáticos de los cambios que se viven en el país es la salida a bolsa de Shanghai del Diario del Pueblo, cabecera del Partido Comunista.

Lo que desde el punto de vista occidental puede parecer una contradicción, es para los chinos un fenómeno natural y necesario para que exista equilibrio entre polos aparentemente opuestos. Entre economía de mercado y control del Gobierno socialista. El Yin y el Yang aplicado a la economía.

“Tanto un mecanismo sano del mercado como una eficiente regulación macroeconómica son importantes e indispensables componentes del sistema de la economía de mercado socialista”, defendió el exdiplomático Yunao, ponente en un seminario para periodistas de América Latina que se celebró en China y en el que participó La Prensa.

Los retos

Como Panamá, China padece una gran desigualdad social. A pesar de ser la segunda economía del mundo por el tamaño del producto interno bruto (PIB) y de que en las últimas décadas 400 millones de chinos superaron el umbral de la pobreza, el ingreso per cápita es todavía bajo. El país ocupa la posición número 88 en el mundo por PIB per cápita y hay más de 120 millones de personas que viven con menos de un dólar por día. Por eso, los chinos se siguen definiendo como un país en vías de desarrollo.

Una de las recetas para salvar esas diferencias es la mejora de la educación.

En 1949, apenas el 20% de los niños ingresaba a la escuela. Hoy en día, se ha eliminado el analfabetismo entre jóvenes en el 99% de la población y hay más niños chinos estudiando inglés que estadounidenses. China tiene, además, el mayor número de estudiantes universitarios del mundo (23 millones). Uno de los ejemplos de la cooperación público privada en la mejora de la educación son las llamadas “escuelas para la esperanza”, que son construidas con donaciones de empresas privadas.

Es también a través de la educación y la innovación por donde China ha planteado un cambio de modelo económico, en un intento de reducir la dependencia de las exportaciones de productos de bajo valor agregado y elevar el peso del sector servicios en la economía. Yunao explicó que un iPhone que se ensambla en China tiene un valor de exportación en Estados Unidos de $178. De ese costo, lo que se queda China por el ensamblaje son $6.5, apenas un 3.6% del precio de exportación.

“Hay que apoyar enérgicamente a los innovadores”, sentenció. Para eso, el país va a aumentar las inversiones en innovación y tecnología al 1.8% de un PIB de $7.5 millones de millones y el gasto en educación al 4% del PIB.

Además de la apuesta por la educación y las ansias de superación de la sociedad, la planificación es otro de los cimientos de la política china. Desde 1980, el Gobierno trazó tres fases de desarrollo económico con el horizonte puesto en la mitad del siglo XXI. Para ese momento, el objetivo es que el PIB per cápita sea similar al de las economías desarrolladas. “Nos quedan 37 años para lograr esa meta”, dijo tranquilamente el expositor. Una frase que suena a ciencia ficción en los oídos de gobiernos que apenas se fijan metas para su mandato, y que puede explicar en parte por qué algunos países en vías de desarrollo han acelerado la marcha más que otros.

Evolución de economía china

2010

Economía china supera a Japón y queda como la segunda del mundo por detrás de Estados Unidos. En 2008 había superado a Alemania.

2005

PIB de China supera al de Reino Unido y Francia, y se sitúa como la cuarta economía del mundo.

2001

Ingreso de China en la OMC.

1978

Se inicia el proceso de reforma y apertura de la economía.

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