ENFOQUE

ENFOQUE: No más alimentos a la basura

Raúl Benítez *

OPINIÓN

América Latina y el Caribe han decidido enfrentar sus pérdidas y desperdicios de alimentos. Cada año, la región pierde o desperdicia el 6% de sus alimentos, suficiente comida para alimentar a más 10 veces el número total de personas que sufren hambre en todos los países que la componen.

Reducir las pérdidas y desperdicios es clave para la erradicación del hambre en la región, un objetivo que ha sido asumido por su principal órgano de integración, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), como un punto importante de su plan de seguridad alimentaria, nutrición y erradicación del hambre. El plan, adoptado en enero de 2015, incluye medidas como la creación de campañas de información para sensibilizar a todos los actores de la cadena alimentaria. La claridad del etiquetado en cuanto a la fecha de expiración y las condiciones de almacenamiento son aspectos clave para los consumidores, mientras que las buenas prácticas agrícolas y veterinarias son importantes en la fase primaria de producción.

Celac también fomenta procesos y estrategias de conservación de los productos de la agricultura familiar, y las mejoras necesarias de las infraestructuras de transporte y las instalaciones del mercado. El plan de seguridad alimentaria de la Celac llama a promover el acceso a equipamiento y nuevas tecnologías que contribuyan a reducir las pérdidas de alimentos en todas las etapas de la cadena, a través de la cooperación sur-sur entre los países.

Las naciones no se han quedado atrás en sus intentos por evitar que los alimentos acaben en la basura y están desarrollando –con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO– una alianza regional para la reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos. Brasil trabaja a través de Embrapa-Agroindustria para reducir las pérdidas en el manejo y poscosecha de alimentos, empaques inteligentes y el desarrollo de productos a partir de la recuperación de desperdicios.

En Colombia, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia rescató 18 mil toneladas de alimentos en 2014, suficientes para atender a 400 mil personas.

Las anteriores son solo algunas de las múltiples experiencias que se están llevando a cabo en los países de la región para alcanzar cero pérdidas y desperdicios de alimentos, un factor clave si América Latina y el Caribe quieren cumplir su sueño de erradicar el hambre.

Según la FAO, nuestra región es la única del mundo que ya cumplió el Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo al hambre, disminuyendo su porcentaje de personas subalimentadas desde 15.3% en 1990 a 6.1% en la actualidad.

Evitar el desperdicio y la pérdida de alimentos son tareas en las que todos podemos ayudar. Según el boletín de pérdidas y desperdicios de la FAO, cerca del 30% de todos los desperdicios ocurre a nivel del consumidor. Esto significa que si cada uno de nosotros hace un esfuerzo personal, podemos evitar que miles de toneladas de alimentos acaben en la basura, y cada alimento recuperado nos acercará un paso más a vivir en un mundo en el que ningún hombre, mujer, niña o niño tenga que vivir con hambre.

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