Libre oferta y demanda

Importar alimentos no garantiza precios bajos

Lechuga, cebolla y papa son algunos de los productos hortícolas que más se importan en el país. Los consumidores no perciben los beneficios.

La reducción de aranceles en nueve productos hortícolas, que el gobierno de Ricardo Martinelli ordenó en 2010 con la supuesta intención de abaratar el alto costo de la canasta básica de alimentos, no ha beneficiado a los consumidores.

Se rebajó el arancel al brócoli, coliflor, habichuela, remolacha, col de Bruselas, repollo, tomate, lechuga y zanahoria, estos tres últimos incluidos en los 50 productos de la canasta básica de alimentos.

Una revisión de las estadísticas de importaciones y el costo de los alimentos en el comercio, después de dos años de aprobada la medida, muestra que los precios no han disminuido en el mercado local, pero sí se ha sentido un desbalance en el sector agrícola.

La libra de lechuga importada, cuyo arancel se rebajó de 15% a 10%, puesta a la venta en las estanterías de los supermercados oscila entre 1.54 dólar y 1.82 dólar, dependiendo de la variedad; mientras que la de producción local se ofrece entre 59 centésimos y 1.05 dólar. El precio de la libra de brócoli importado se fija en 1.45 dólar, y el de producción local a 1.05 dólar.

La diferencia de precios y la distorsión en la cadena de comercialización también se perciben en la papa y la cebolla, alimentos con alto consumo en el país.

Entre enero y octubre habían ingresado a Panamá 158 mil 417 quintales de cebolla, 52 mil 674 quintales más que en igual periodo del año pasado, cifra que marcó un récord, según las estadísticas de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa).

El exceso de importaciones de cebolla en plena época de cosecha provocó que muchos productores en tierras altas, provincia de Chiriquí, se cambiaran al cultivo de papa. La decisión ocasionó una saturación del tubérculo en el mercado local y los precios pagados al agricultor cayeron, informó Hernán Cortez, de la Asociación de Productores Agropecuarios de Chiriquí.

Durante el año agrícola 2011-2012 el precio de la libra de papa pagada al productor se ha mantenido entre 15 y 20 centésimos. Sin embargo, en los supermercados el precio de la libra de papa nacional está entre 49 y 89 centésimos; la importada cuesta entre 1.20 dólar y 1.48 dólar.

En el caso de la cebolla, la libra de la importada en los supermercados oscila entre 90 centésimos y 1.95 dólar; y la local entre 70 y 90 centésimos.

Abrir las puertas a las importaciones no le garantiza a los consumidores alimentos a precios más baratos, pero sí representa la destrucción del sector agropecuario local, reafirmó Virgilio Saldaña, presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas. La venta de alimentos en el país se rige por la ley de libre oferta y demanda, indicó Saldaña.

En tierras altas chiricanas más de 600 hectáreas se han dejado de cultivar y un 15% de los productores ha abandonado la actividad. Los altos costos de producción, las variaciones climáticas, el exceso de importaciones en época de plena cosecha y los bajos precios pagados al agricultor le han restado fuerza a la actividad agrícola. La deserción en el campo es una bomba de tiempo que pone en riesgo el abastecimiento de alimentos al país ante una escasez en el mundo, advierten los productores.

“El Gobierno con estas modificaciones arancelarias lo que busca es crear el balance y beneficiar a los más de 3.5 millones de consumidores en el país”, manifestó Oscar Osorio, ministro de Desarrollo Agropecuario. Según el funcionario, cuando se busca bajar un arancel es justamente para crear la competencia en los precios al consumidor, no así reducir la producción agropecuaria.

Los retos del sector están encaminados en aumentar la productividad en las tierras cultivadas y en la ganadería. Se debe trabajar en nuevos modelos y esquemas de producción, argumentó Osorio.

Pedro Acosta, presidente de la Unión de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá, está convencido de que los únicos beneficiados con la reducción de los aranceles son los importadores y comerciantes. “Los consumidores estamos sufriendo en carne viva el aumento en los precios y el desabastecimiento de alimentos por la falta de políticas agropecuarias que ayuden a reactivar las áreas de siembra.

Al Gobierno le interesa más impulsar la minería que garantizar el abastecimiento de alimentos a bajo costo a través del fortalecimiento del sector agropecuario, indicó Acosta. Bajar el alto costo de los alimentos, según Acosta, siempre ha sido la mejor excusa de los gobiernos de turno para abrirle las puertas a las importaciones.

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