JÓVENES DE ÉXITO

Mejoría individual es mejoría en común

No puede haber progreso nacional si no hay progreso personal, reflexiona la doctora Kharis Rebollón. El bienestar del país depende de que cada uno aporte su grano de arena.

¿Cómo se despertó en usted un interés social?

Cuando hice mi internado en el hospital Aquilino Tejeira, en Coclé. Allí uno se acerca más a la realidad del pueblo y todas las necesidades que existen. Si en Panamá uno cree que hay falta de insumos, allá es peor.

¿Cómo surgió la idea de Sangre Panamá?

Sangre Panamá inició en 2006 cuando mi hermano, un estudiante de medicina, vio en sus rotaciones la necesidad de sangre que había en el país. Empezó con una campaña en la Universidad Latina. La campaña fue un éxito, recolectando más de 80 pintas de sangre.

De allí, lo extendimos a otras universidades y empresas. En 2008, organizamos una campaña para el Día Mundial del Donante Voluntario. Allí se recolectaron 202 pintas de sangre en una sola jornada. Hoy en día, las empresas nos llaman a nosotros para planear las campañas.

Además de recolectar sangre, hacemos el esfuerzo de sensibilizar a la gente sobre la importancia de las donaciones y responder a los hechos y mitos que las personas tienen sobre donar sangre.

¿Cuál es un mito común que tiene la gente?

Por ejemplo, una persona con tatuajes puede donar sangre después de seis meses de haberlo obtenido, siempre y cuando cumpla con los otros requisitos de salud.

La provisión de salud en Panamá todavía tiene mucho trecho que recorrer. ¿Qué crees que podemos mejorar?

El tema de salud es un reto social importante que tenemos. Un gran aporte sería mejorar en el tema de prevención.

Por ejemplo, estamos viendo a muchos pacientes jóvenes con problemas de hipertensión. Existe un factor genético, pero es una condición que se puede prevenir a esa edad.

Esta prevención incluye ciertas dietas, hacer ejercicio y evitar tener una vida sedentaria.

Al ser enfermedades prevenibles, el sistema público se ahorraría muchísimo dinero en su tratamiento.

¿Cómo se pondría una política de prevención en práctica?

Teniendo promotores de salud a lo largo del país. Tienes niños muriéndose por deshidratación que les toma dos días llegar a un centro de salud.

Algunos de estos casos se podrían prevenir educando sobre mejores formas de preparar las comidas y mantener limpios los alimentos.

En la capital se ve a las personas haciendo ejercicio, eso es bueno, pero también se necesitan controles periódicos. Así, un problema se puede atacar cuando se nota y no 10 años después cuando tengas un infarto.

¿Cómo se podría mejorar el tema de la cobertura de salud?

Ahora mismo nos enfocamos mucho en estructuras grandes. Existen planes para una ciudad hospitalaria, pero eso no aliviará el peso. Sería necesaria una mayor red de centros de salud que provea de atención primaria.

Hoy, la gente se va directo con un internista y eso satura el sistema. Un cardiólogo en el sistema público puede tener una lista de espera de 100 pacientes y quizás muchos de ellos pueden ser tratados por un médico de atención primaria.

¿Cómo puede uno ayudar a mejorar?

A nivel personal, hay que tomar conciencia de la salud del planeta. Por ejemplo, aprender de reciclaje. En Panamá, no separamos la basura sino que hacemos un ´Patacón´ y tiramos la basura allí, mezclando materiales que salen de un hospital, como desechos biológicos, con basura de una casa. También se puede participar de las actividades de Sangre Panamá o de voluntariado en general.

Así, poco a poco, uno se va concienciando y va viendo los cambios. Siempre habrá gente que se resiste a los cambios, pero hay otros que tenemos que participar. Cada uno da un pequeño aporte a la solución. La gente se siente bien participando y le das algo a la sociedad a cambio.

¿Qué rol juega la educación en todo esto?

La educación es muy importante. Siento que Panamá está yendo mucho hacia todo lo que tenga que ver con construcción y estructuras nuevas, que me parece bien, pero hay que cambiar nuestro norte hacia cosas que puedan ayudar a mejorar nuestra economía como turismo y educación. Ya la gente de afuera conoce nuestro país, ahora lo siguiente es entrenar a la gente para que cuando venga un turista no se decepcione por un mal trato.

PERFIL

Kharis Rebollón estudió medicina en la Universidad Latina. Trabajó en el Hospital Nacional como supervisora de sala y hoy maneja su clínica privada. Es fundadora, junto a sus hermanos, de Sangre Panamá. Tiene 32 años.

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