PLANO URBANO

PLANO URBANO: Ipaur, un organismo sepultado

PLANO URBANO: Ipaur, un organismo sepultado PLANO URBANO: Ipaur, un organismo sepultado
PLANO URBANO: Ipaur, un organismo sepultado

Rodrigo Mejía-Andrión

OPINIÓN

No recuerdo la fecha de creación del Instituto Panameño de Arquitectura y Urbanismo (Ipaur), probablemente hace unos 20 años.

Tengo claro que su creación se debió a que a un grupo de arquitectos del Colegio de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) nos preocupaban los problemas de crecimiento desordenado de la ciudad y la ausencia de planificación del Ministerio de Vivienda que, como pésimo sustituto del Instituto de Vivienda y Urbanismo (IVU), desatendía el control urbano.

Además, en nuestro colegio no todos tenían suficiente interés por los problemas que la ausencia del urbanismo causaba a nuestras ciudades. Por todo ello decidimos constituir el Ipaur.

El instituto inició sus labores con gran entusiasmo y sus primeros presidentes realizaron una dinámica labor y se desarrollaron conferencias y foros de gran impacto que lograban atraer a un numeroso grupo de estudiantes de arquitectura e incluso de ingeniería. Ipaur mantuvo su dinamismo durante buenos años hasta que por algunas complicaciones fue perdiendo fuerza y poder de convocatoria, lo que trajo desinterés de los socios y la falta de pago de las cuotas.

Tras varios años de inoperancia apareció en escena el arquitecto Ignacio Mallol y con un grupo de colegas fue elegido presidente. Era una posición para lucirse y todos esperábamos mucha acción. Hubo reuniones, charlas y conferencia y posteriormente patrocinio y presidencia de congresos con presencia de arquitectos extranjeros y actos de interés. En cambio, no logro recordar decisiones y comunicados donde se expresen preocupaciones por el manejo gubernamental de los sospechosos cambios de zonificación del gobierno anterior.

Hará unos seis años cuando el mismo presidente de Ipaur tuvo una clara actuación pública que nos dejó atónitos a un grupo de arquitectos reunidos con los miembros del Consejo Municipal donde se sometería una propuesta en que apoyábamos la conservación del patrimonio histórico y arquitectónico del país. El grupo conservacionista había logrado que el destacado doctor, arquitecto, urbanista y profesor universitario Eduardo Tejeira Davis preparara una lista de edificaciones que merecerían ser conservadas, unas 300, pero también una lista reducida de obras con enorme valor patrimonial. Entre ellas hermosas residencias de Bella Vista en sus calles 43, 44, 45 y la avenida Federico Boyd, algunas obras construidas antes de nuestra separación de Colombia y de la construcción de La Exposición por el Dr. Belisario Porras. En la reunión estábamos los miembros de la SPIA, casi todos arquitectos, alumnos de la facultad y otros ciudadanos interesados en la propuesta.

El director del debate, un concejal, planteó la propuesta presentada por el grupo de ciudadanos interesados en la conservación de obras de gran valor y dio la palabra a quienes querían argumentar a favor o en contra de la propuesta. El arquitecto Tejeira Davis explicó las intenciones de los conservacionistas, destacando algunas obras en especial y después de él hablaron otros profesionales quienes alabaron otra serie de obras valiosas, especialmente algunas preciosas residencias que pertenecieron a distinguidas familias. Al final se levantó el arquitecto Mallol y expresó su opinión de que Panamá era un país muy joven, por lo cual sus obras no tenían tanto valor como para detener la marcha del país. Añadió que él hablaba como presidente del Instituto Panameño de Arquitectura y Urbanismo (Ipaur) y que él representaba a más de cien arquitectos. Ante el comparativamente pequeño grupo de personas que defendíamos la moratoria, el director del debate suspendió la reunión expresando: “Negada la moratoria”.

Hoy día da lástima reconocer solares desocupados donde se tumbaron bellas obras de arquitectura, especialmente descuidados solares donde vivían viejos amigos que ahora añoran su hogares reemplazados por fríos apartamentos.

El quinquenio de Martinelli fue un período de intenso trabajo para la familia Mallol, a la que hay que reconocerle la enorme capacidad para cumplir contratos gubernamentales y aparentemente otros con el nuevo gobierno. Seguramente ese hecho puede explicar la falta de actuaciones del Ipaur en defensa del respeto a leyes, reglamentos y normas del Miviot en el pasado gobierno. Preocupa que Ipaur, el instituto que supuestamente defendería la planificación urbana, mantenga para siempre a un mismo presidente que en ningún momento defienda los intereses de la comunidad y que use su posición como testimonio del éxito personal y de su organización empresarial. Su silencio, en mi concepto, mostraba su apoyo a disparatados proyectos estatales. Aún seguimos sin adecuada planificación. En ese instituto sé que hay gente valiosa, con mucha experiencia, que bien podría ocupar la presidencia con prudencia y valor. Creo en la renovación de los cargos, no en posiciones como las del rector de la Universidad de Panamá (UP). En cambio aplaudo la renuncia de Blatter.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

CENTRO DE CONEXIONES AÉREAS DE TOCUMEN China, un reto para el turismo panameño

Aeropuerto Internacional de Tocumen Mitradel ordena arbitraje entre Copa Airlines y sindicato

Los empleados se mantuvieron fuera de sus puestos.
LA PRENSA/Alex E. Hernández

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código