PLANO URBANO

PLANO URBANO: Es la planificación, estúpido

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PLANO URBANO: Es la planificación, estúpido

Rodrigo Mejía-Andrión

OPINIÓN

Así lo diría el expresidente Bill Clinton. Dos importantes artículos acaban de publicar dos brillantes profesionales, el Dr. Xavier Sáez-Llorens y Rodrigo Noriega, quienes nos brindan significativos comentarios sobre la importancia de la planificación.

Ciencia: prioridad olvidada. Así tituló el Dr. Xavier Sáez-Llorens su artículo del pasado domingo y Más imaginación para planificar, lo llamó Rodrigo Noriega. Por la importancia del tema y el momento de enorme confusión que hoy vivimos me permito extraer partes destacadas de las ideas de ciudadanos de tan elevada preparación.

“La única manera de erigirnos como nación independiente es dedicando significativo porcentaje del producto interno bruto a las asignaturas de ciencia, tecnología, investigación e innovación”.

Este investigador científico es uno de los profesionales ilustres que expresa con vehemencia que no avanzaremos en el país sin dedicarnos a la investigación científica. La planificación urbana u ordenamiento territorial requiere un proceso similar a quien se dedica a buscar vacuna para una enfermedad incurable mediante dedicación completa. En este caso no es un solo investigador, sino un grupo de profesionales que incluye sociólogos, geógrafos, ingenieros, planificadores en salud, urbanistas, abogados, estadísticos.

Noriega nos comenta: “Con motivo de la crisis del agua tuvimos el usual desfile de funcionarios y expertos por los medios de comunicación. Varios indicaron que lo sucedido es ‘inimaginable’ y por tanto el Estado tuvo que improvisar respuesta a los ciudadanos.

“El tema de lo inimaginable va más allá de la escasez de agua. En medio de la bacanal neoliberal de la década de 1990 se le dio un golpe mortal al corazón del Estado por cortesía del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, se eliminó el Mipe, el legendario Ministerio de Planificación y Política Económica”.

“Los talibanes del neoliberalismo repiten como mantra que el desarrollo económico de un país ocurre sin planificación. Que la mano invisible del sector privado se sustenta en la ventaja comparativa de los países y, que por arte de magia, usted pasa de ser Ruanda a Corea del Sur”.

“Panamá tuvo gran tradición planificadora. Empezando por el gran planificador Belisario Porras, el liderazgo político panameño tenía claro que gobernar es planificar. No fue un accidente que algunos de los grandes planificadores como Jorge Riba, David Samudio, Edwin Fábrega y Raúl Rolando Rodríguez fueran arquitectos, profesionales dedicados a planificar”.

“Los partidos políticos, todos, deberían seleccionar unos 100 jóvenes por colectivo y a costa de todos nosotros becarlos para estudiar administración pública, relaciones internacionales, ciencias políticas, demografía, planificación urbana, ordenamiento territorial y otras carreras afines. Esta sería la mejor forma de utilizar el subsidio electoral: enviar a nuestros mejores jóvenes líderes políticos a estudiar a la UNAM, a la Complutense, a la Sorbona y, por qué no, a Harvard, para que nuestra próxima generación de gobernantes tenga imaginación”.

“Fue lo que hicieron el Partido Liberal a mitad del siglo XX, el Partido Revolucionario Democrático y la Democracia Cristiana para formar sus cuadros. Fueron quienes imaginaron un país soberano y poder administrar un Canal. Necesitamos volver a imaginar y necesitamos al Ministerio de Planificación y Política Económica”.

A tan importantes reflexiones me permito agregar que en Panamá tuvimos una excelente entidad dedicada a la planificación que funcionó con éxito de 1958 a 1968 cuando arribó el “Gobierno Provisional”. Se llamó Instituto de Vivienda y Urbanismo, IVU. No solamente se hicieron profundos estudios y acciones sobre nuestra capital, sino que la acción planificadora alcanzó a las principales poblaciones del interior a las que se les dotó de un plan de desarrollo acompañado de la construcción, por parte del Idaan, de los acueductos y alcantarillados del interior y de la propia ciudad de Panamá.

El último documento preparado por el IVU fue el Plan de Panamá, preparado por el arquitecto urbanista Marcelo Narbona bajo la supervisión de Edwin Fábrega y patrocinio del estudio De Diego y Fábrega.

Ese amplísimo estudio incluyó toda la investigación demográfica y física de la situación de nuestra ciudad, necesaria para aplicar los proyectos e inversiones programados. Este estudio salió a la luz pública semanas antes de la llegada de los militares, quienes desatendieron el documento.

Esta investigación es la misma que ahora adelantan los técnicos del BID con funcionarios de nuestra alcaldía. “Estamos hoy en el mismo punto donde hace 50 años empezamos el proceso de investigación sobre las condiciones existentes. Pese a todo ello siento satisfacción porque nuestro alcalde sí está convencido de la verdadera importancia de la planificación como base de las actividades provechosas”.

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