PANAMÁ EN EL JUEGO DE AJEDREZ

El Pacífico se encoge

De no desarrollar una estrategia comercial a tiempo, Panamá fallaría en aprovechar al máximo el surgimiento de la clase de consumo de China.
Bañistas escapan de un verano cálido en la playa de Qingdao, en la provincia oriental de Shandong, en China. La nueva clase media urbana, descendientes de los primeros trabajadores industriales del país asiático, buscan expandir su calidad de vida a estándares occidentales, algo que representa una enorme oportunidad comercial para Panamá como centro logístico. Bañistas escapan de un verano cálido en la playa de Qingdao, en la provincia oriental de Shandong, en China. La nueva clase media urbana, descendientes de los primeros trabajadores industriales del país asiático, buscan expandir su calidad de vida a estándares occidentales, algo que representa una enorme oportunidad comercial para Panamá como centro logístico.
Bañistas escapan de un verano cálido en la playa de Qingdao, en la provincia oriental de Shandong, en China. La nueva clase media urbana, descendientes de los primeros trabajadores industriales del país asiático, buscan expandir su calidad de vida a estándares occidentales, algo que representa una enorme oportunidad comercial para Panamá como centro logístico.

Panamá, tradicionalmente con la mirada fija en Estados Unidos (EU), deberá decidir pronto si aceptará el reto de salir de la sombra norteña y servir también como punto de conexión entre los intereses de una China en surgimiento y la región.

La interrogante es si el tiempo para tomar esta decisión se agota. Si Panamá ve con interés mantener su crecimiento económico, con la meta de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, deberá maniobrar con astucia las aguas cambiantes.

El vínculo histórico de Panamá con EU existe desde la creación del país y la población panameña siempre ha estado al tanto de la cultura, idioma e ideas estadounidenses, además de percibir los efectos de sus decisiones monetarias y políticas.

En comparación, China es todavía un enigma para la cultura panameña y la relación con este país es limitada. Será necesario comenzar a tomar en cuenta cada movimiento de la nación asiática para sortear con éxito los retos de estos años.

Para tener una imagen del tema, la economía de China mide alrededor de la mitad de la economía de EU.

Gran parte de su actividad comercial aún consta de una producción industrial masiva de productos para consumo por el Occidente, pero hay que notar que esta es una realidad que está cambiando rápidamente.

Entre 2001 y 2011, la economía de EU creció a una tasa promedio anual de 1.8% mientras que la de China lo hizo a una de 11.6%, reflejando el apetito y los intereses financieros de una nueva y pujante clase media en el país asiático; hijos y nietos de los primeros industriales de este país.

De hecho, la firma de análisis económico internacional McKinsey ha estimado que para el año 2022, más del 75% de los consumidores urbanos de China ganarán entre 9 mil y 34 mil dólares anuales. Esto será un monto similar a los salarios en Italia, que no obstante su reciente debilitamiento económico, disfruta de una calidad de vida superior al promedio.

Pero esta diferencia en crecimiento no implica que se debe pensar que China reemplazará a EU o que Panamá debe mirar exclusivamente a través del Pacífico.

Las finanzas de este país están ligadas de forma intima y directa a EU por una simbiosis que ha evitado episodios militares similares a la Guerra Fría.

China es dueña de un 11% de la deuda pública de EU, unos 1.3 millón de millones de dólares. Una cantidad similar de deuda estadounidense está en manos de Japón, lo cual vincula aún más las economías de ambos lados del Pacífico.

En parte, este crédito es utilizado dentro de la economía de EU para adquirir bienes producidos por la creciente industria china.

En 2012, EU compró a China un total de 425 mil 578 millones de dólares en bienes, mientras que China compró a EU apenas un cuarto de este monto.

En contrapeso, China sobrepasó el año pasado a EU como el primer agente comercial del mundo, vendiendo y comprando un total de 3.87 millones de millones de dólares. Esta cifra es superior a los 3.82 millones de millones de EU y la diferencia entre ambas representa 1.4 millón de veces toda la economía local de Panamá.

Nuestro país, entonces, tiene mucho que ganar si logra posicionarse como uno de los mediadores comerciales entre ambas potencias.

Adicional, estos datos implican que la relación comercial entre China y EU no debe ser vista como la competencia de dos poderes distintos, sino como un flujo económico circular que será de trascendente importancia durante la primera mitad de este siglo.

En esta historia, sin embargo, todo no es color de rosa. China experimentó una desaceleración durante el último año que generó pánico en los mercados financieros desde Rusia hasta América Latina.

Además, según el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social de China, de los siete millones de estudiantes graduados durante este año, un total de tres millones no encuentran empleo. Esto podría ser debido a que los mercados de emprendimiento en China todavía están en desarrollo.

Todos estos elementos deben ser tomados en cuenta si Panamá desea no solo mantener su cómoda relevancia internacional, sino apalancarse de estos flujos y patrones de crecimiento para potenciar su economía interna y los niveles de educación de su población.

Panamá también debería estar listo para enfrentar las desaceleraciones y retrocesos mientras las dos principales economías del mundo se acomodan en el escenario internacional.

La búsqueda de estas estrategias está comenzando a picar las cabezas de los líderes de la región, al descubrir con la desaceleración de China lo importante que es el desarrollo de esa nación para los países latinoamericanos.

El economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, José Juan Ruiz Gómez, explicó a mediados del año pasado en una entrevista con Efe que “China es muy importante para la región porque genera endógenamente una caída del precio de las materias primas que es vital para América Latina”.

En este esquema Panamá debe jugar un rol como puente de tránsito no solo comercial, sino cultural y social mientras el crecimiento de China crea un flujo inverso al tradicional de productos chinos migrando hacía la costa este de EU.

Para el expresidente de la Asociación de Usuarios de la Zona Libre de Colón, Surse Pierpoint, es aconsejable ver qué oportunidades existen y preparar al país para apoyarse sobre las mismas.

Según Pierpoint, “hay que prestar atención a la producción de carbón en Colombia además de la extracción de gas natural licuado en el Golfo de México, ambos productos en los cuales China podría generar interés”, dice.

En ambos casos, el Canal de Panamá debería ser la ruta por excelencia.

El flujo a través del Canal refleja las posibilidades que existen para el país como eje logístico del futuro diálogo comercial entre EU y China, y el gigante asiático y toda América Latina.

Para 2012, la costa este de EU fue el origen de un 66.1% de los tránsitos del Canal de Atlántico a Pacífico. De estos tránsitos, un tercio estaba dirigido a China.

En segundo lugar, está el flujo de la costa este de América del Sur que representa un 14.3% de los tránsitos de Atlántico a Pacífico. De este total, un cuarto estaba dirigido a China.

En la dirección opuesta, tan solo Asia representa un 57.22% de los tránsitos de Pacífico a Atlántico, de los cuales la mitad corresponden a China.

De hecho, del total de tránsitos con origen en China, un 77.1% está dirigido hacia la costa este de EU y un 8.5% apenas hacia la costa este de América del Sur.

Un problema interesante para considerar es que Panamá no mantiene relaciones diplomáticas con China, sino con su hermana separada, la República de Taiwan.

El abogado Carlos Ernesto González Ramírez explica qué intentos de Panamá de aproximarse a China han sido evitados por ese Gobierno, que busca un acercamiento con Taiwan. Cualquier actividad diplomática con Panamá generaría problemas innecesarios.

Queda la pregunta: ¿es posible convertirse en un socio estratégico con el surgimiento de China sin reconocimiento diplomático?

COMERCIO INTERNACIONAL

66.1%

porcentaje del tránsito por el Canal, de Atlántico a Pacífico, con origen en la costa este de Estados Unidos.

14.3%

porcentaje del tránsito de barcos de Atlántico a Pacífico con origen en la costa este de América del Sur.

11%

porcentaje de la deuda de EU en manos de China.

11.6%

porcentaje de crecimiento promedio de China en la última década.

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