JÓVENES DE ÉXITO

Tomar fotografías con sentido social

Cortesía. Cortesía.
Cortesía.

Tarina Rodríguez camina por el Casco Antiguo y busca rescatar su identidad histórica. Hace una pausa en su camino, toma un respiro para dominar los nervios y arranca del paisaje un momento para la eternidad.

Es una artista de la cotidianidad, una fotógrafa documentalista de estas calles con tanta historia como presente.

Es vecina de estas cuatro avenidas, 10 vías y más de 140 esquinas. Y con su cámara y lente apunta a que un día, tal vez dentro de 50 años, tal vez dentro de menos, lleven a los chicos de la escuela a un museo para ver cómo se conservaba el patrimonio histórico en los tiempos de Ricardo Martinelli, Juan Carlos Varela y quién sabe quién más.

Se especializa en retratos ´naturales´, pero es la fotografía con sentido social la que más le da más motivos. No en balde, aporta su arte a fundaciones que buscan mejorar la vida de los que menos tienen y pueden del barrio.

Esperanza Social Venture Club, la Fundación Calicanto y sus programas Capta y Enlaces han sabido agradecerle a Tarina por la sensibilidad de un gatillo de alta resolución y calidad que retrata las duras realidades que enfrentan y tratan sus organizadores con guantes de seda.

¿Qué tipo de proyectos son los que más haces?

Hago muchos retratos. Muchos proyectos personales que busco que cuenten una historia. Ahora tengo uno que todavía no lo he publicado, sobre la vida en el Casco Antiguo, que es mi barrio. Hago también muchas fotos para fundaciones como Calicanto, Esperanza Venture Club.

Puede ser un poco difícil especializarse en ese nicho cuando por lo general es voluntario, ¿verdad?

Es difícil, sí. Pero me da exposición. A partir de ahí me vinculan en estos trabajos que sí me pagan. Pero en verdad esto me gusta. Disfruto haciendo las fotos a los chicos de Enlace y todo aquello que cualquier organización quiera hacer en estas calles.

¿Hace cuánto empezaste con la fotografía?

Ya tengo unos 14 años vinculada a la fotografía.

¿Recuerdas tu primera cámara?

Sí, fue una Pentax que conservo todavía. ¡Es de rollo! (Risas). Sobreviví a esa transición de la película a la fotografía digital.

¿Quién te influyó en el mundo de la fotografía?

Yo misma tuve el interés. Desde pequeña busqué cómo orientarme.

¿Dónde estudiaste la fotografía?

Me gané una beca en Estados Unidos que entregaba el New York Times a unos cinco estudiantes. La estudié en el International Center of Photography, y me ayudó bastante a orientar el sentido de mi fotografía para buscarle un sentido y comunicar las necesidades de la sociedad. Es la que no paga, por supuesto, (risas). Pero es la que me gusta e interesa. Creo que por eso ayudo mucho a las fundaciones en el Casco, porque siento que ellos hacen algo importante a la sociedad.

Y también haces retratos, ¿qué sueles buscar ahí?

Para mí, busco algo bastante natural. Es lo más importante en ese aspecto. La persona podrá posar, pero sin dar esa sensación. En Nueva York hice un proyecto de retratos de chefs. Les pedía que posaran con su herramienta favorita. Me sirvió para desmontar unas ideas erróneas que tenía. Veía a muchos inmigrantes trabajando, pero haciendo el proyecto me di cuenta de que en casi todos los restaurantes el cocinero principal sí era de la nacionalidad de los platos que ofrecía.

La fotografía suele ser un arte subestimado

Es un poco difícil ser reconocido. Pero, poco a poco. Con el tiempo los fotógrafos pueden ir desarrollando un estilo o una técnica. Aparte que hoy en día estamos saturados, todos somos fotógrafos.

¿Cómo luchas contra eso?

La verdad es que no llega a afectarme. No me afecta que la gente tome fotografías a cada momento. Cada fotógrafo tiene su público destinado. Pero sí hace falta educar y orientar un poco.

¿Sí puedes decir que se hace dinero con la fotografía en estos días?

No estoy rolling in money [cubierta en dinero] como dicen (risas). Pero para mí es bastante trabajo la autopromoción. Yo estoy contenta, feliz como voy. Podría decir que he sacrificado un poco lo económico por la felicidad. Estoy haciendo todos los días lo que quiero hacer.

¿Qué consejo le das a alguien que recién compra su cámara profesional?

No se trata solo tirar por tirar fotos. Que lo haga de corazón y le apasione. No se trata de fama y nombre, sino de que le guste y de que tenga un sentido.

¿Hacia dónde apuntas más allá de la cámara?

Me gustaría tener una serie de trabajos que tengan significado. Que un día digan en una escuela “vamos a ver estas fotos que representan el Casco (Antiguo) de hace cincuenta años”.

ESTUDIOS Y RECONOCIMIENTOS

RETRATISTA

Tarina Rodríguez llegó a una de las escuelas más prestigiosas de fotografía documental de la Gran Manzana gracias a su talento y al ´New York Times´. Su humildad ha podido más que ella y se ha mantenido alejada de competencias y premios. Sin embargo, días atrás recibió del Instituto Nacional de Cultura el segundo premio en fotografía del Concurso Nacional de Artes Visuales Roberto Lewis.

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