Alimentos y cadena productiva son afectados por la volatilidad del mercado

Cuando el dinero no alcanza

La inflación causa estrechez financiera. La canasta básica de alimentos, el más elemental de los indicadores, así lo refleja.
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La canasta básica de alimentos es un grupo limitado de productos con los que supuestamente una familia de cuatro personas puede sobrevivir durante un mes.

Nunca se le han incluido delicados cortes de carne ni tampoco pechuga de pollo deshuesada, pero pareciera que el menú que monitorea el Estado hubiese mejorado cuando se comparan los precios a través del tiempo.

La realidad es que esa cesta ha variado únicamente para incluir productos sustitutos que son más económicos, y aun así, al mes de marzo de este año la totalidad de los alimentos contenidos en la canasta costaban 4% más que durante el mismo período de hace un año.

Durante los últimos seis meses el alza en la canasta básica de alimentos ha pasado por constantes incrementos de precios hasta llegar a $320.85 en marzo, lo que implica un aumento de $13.82.

Si se analiza la evolución de los precios y se compara marzo de 2010 con marzo de 2013, se puede afirmar que los panameños están pagando 49 dólares más.

La queja recurrente de los consumidores es que cada vez que van al supermercado sienten que sus dólares pierden valor, y para algunos es imposible seguir con los mismos hábitos de consumo.

“He tenido que limitar la variedad de cosas que compro y también la cantidad. Ahora, por ejemplo, solo puedo comprar un tipo de cereal cuando hace un año compraba tres”, explicó Dalys Gil, madre de dos hijos.

Gil pertenece a una familia cuyo ingreso familiar está por arriba de los $1,500. Su posición es privilegiada si se compara con la mitad de los hogares en Panamá.

Las cifras de la Contraloría General de la República revelan que el 45.6% de un millón 64 mil 257 hogares panameños tiene ingresos mensuales de $400 o menos.

En teoría, a estas familias solo les quedan $79.15 para satisfacer otras necesidades y gastos, como transporte, vivienda, servicios básicos y escolaridad de sus hijos.

El 75% de los hogares en el país tiene ingresos que no superan los $1,000.

Ante la ola alcista que se vive actualmente, para muchos consumidores la opción ha sido aplazar pagos, pedir prestado o cortar algunos servicios como televisión por cable o celular.

Ciertamente los salarios han aumento casi 25% en los últimos cinco años, pero la inflación se traga buena proporción de los ajustes.

El costo de la vida en el país es medido por la Contraloría mediante el índice de precios al consumidor, que refleja la variación a través del tiempo de productos y servicios como alimentos, vestimenta y electrodomésticos.

A marzo de este año la inflación se ubicó en 4.1%, debido ­ en parte­ a la volatilidad que se observa mundialmente en el mercado petrolero.

“Panamá es un país netamente importador y las fluctuaciones de los precios del petróleo tienen un impacto directo en nuestra economía. Desde producir una libra de arroz [combustible y fertilizantes] hasta la compra de un boleto de avión se nos encarece. Somos adictos al petróleo”, sentenció el analista petrolero Harry Quinn.

Esta realidad de estar tan apegados a las fluctuaciones del llamado “oro negro” hace que el precio, tanto de los productos como de los servicios, se incrementen.

Del lado interno, un factor que contribuye a la inflación es el gasto estatal récord, con lo que se genera una expansión en el circulante monetario superior a la demanda del mercado, y se fomenta un aumento generalizado de precios que afectan al consumidor final.

El efecto del petróleo

El economista Rolando Gordón recordó que el aumento en el crudo y sus derivados incide en la cesta alimenticia porque la producción agrícola se mueven basada en insumos que usan derivados del petróleo.

Para producir se necesita mover maquinaria agrícola en el campo, el uso constante de abonos y fertilizantes, así como trasladar productos a la ciudad capital.

El productor y economista agrícola Alexander Araúz indicó que todos los alimentos que se producen en el campo panameño dependen 90% de los derivados del petróleo.

Araúz recuerda que hace menos de cinco años podía encontrar un galón de diésel en $2.50, y ha llegado a estar en $4.00, sobre todo porque en el interior del país el combustible es más caro.

Del mismo modo, aseguró que muchos insumos que se utilizan en el campo han aumentado entre 70% y 100%.

El industrial Roberto Lombana calcula que el sector ha visto impactados sus costos de producción entre 10% y 15% ante la ola inflacionaria.

El empresario Gaspar García de Paredes anota que no hay que olvidar que los costos de la energía eléctrica también están asociados con el precio del barril de crudo, porque en Panamá se tiene un importante componente de termoeléctricas que consumen derivados del petróleo para la generación y que da paso para que las tarifas sean altas.

Raúl A. Bernal

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