TECNOLOGÍA

Una fábrica en su casa

A pesar de que falta tiempo para que cada persona pueda disponer de una impresora tridimensional, ese futuro estaría más cerca de lo que se piensa.
Entre los productos fabricados por las impresoras 3-D se exponen diferentes figuras y objetos. BLOOMBERG/Tomohiro Ohsumi. Entre los productos fabricados por las impresoras 3-D se exponen diferentes figuras y objetos. BLOOMBERG/Tomohiro Ohsumi.
Entre los productos fabricados por las impresoras 3-D se exponen diferentes figuras y objetos. BLOOMBERG/Tomohiro Ohsumi.

Dentro de los próximos 10 años, será posible imprimir un corazón nuevo para pacientes en necesidad de uno, según un reciente anuncio del Instituto de Innovación Cardiovascular de la Universidad de Louisville. De hecho, de acuerdo con un reporte de Wired, el equipo de Stuart Williams, director científico de este proyecto, ya ha logrado imprimir los vasos sanguíneos que utiliza el corazón en la microcirculación de la sangre.

Estos avances, producto del reciente salto en la tecnología de impresión tridimensional, se posan para alterar de una forma importante no solo la industria médica, sino el concepto en sí de producción industrial.

Aunque la idea es del siglo pasado –una patente describía ya el proceso de impresión en tres dimensiones en 1984– los avances hechos en la última década han sido suficientes para propulsar esta tecnología de las páginas de la ciencia ficción a los laboratorios de la ciencia moderna.

Y a pesar de que todavía falta un largo trecho antes de que cada casa tenga su propia impresora tridimensional, capaz de producir desde objetos de arte hasta útiles de cocina o partes de carros, ya su uso diario está transformando la forma en que las empresas manejan sus procesos de manufactura.

¿Cómo funciona la impresión tridimensional? La idea no es muy difícil de comprender. Robert Tita, escribiendo para The Wall Street Journal, explica que la tecnología está basada en “manufactura aditiva”.

El objeto “se construye desde abajo hacia arriba, aplicando capas tan delgadas como una navaja de afeitar del material seleccionado hasta que la figura tridimensional surge”.

Lo revolucionario del proceso es que este material puede ser tanto industrial como biológico, algo que científicos médicos ya han notado y han comenzado a utilizar. De hecho, Juro Osawa reporta también para The Wall Street Journal cómo ya la tecnología, aunque desarrollada parcialmente, está ayudando a doctores a tratar a pacientes de forma más efectiva.

Según Osawa, cirujanos en un hospital en Japón tenían un dilema, ya que necesitaban trasplantar el hígado de un padre a uno de sus hijos. El reto de los cirujanos era “determinar cómo recortar el hígado del padre para que entrara en la cavidad diminuta del hijo sin afectar sus funciones”.

¿La solución? Los cirujanos imprimieron una réplica del hígado en una impresora tridimensional y utilizaron este modelo para probar distintas formas de recortar el órgano. Cuando descubrieron la forma más útil, la aplicaron al hígado y culminaron un trasplante exitoso a comienzos de este mismo año.

Un cirujano citado por Osawa describe que “el potencial impacto es tan grande como el salto entre teléfonos de línea fija a teléfonos móviles”.

“Algún día”, concluye el reporte de Wired a cargo de Liat Clark, “las impresoras tridimensionales serán tan ubicuas en los hospitales como las máquinas de rayos X”.

Las ventajas de este nuevo proceso de manufactura serían impactantes, no solo en el sector médico, sino también el industrial. Eventualmente, consumidores podrán comenzar a imprimir bienes básicos en sus casas o en una impresora comunitaria, en vez de depender totalmente de industrias manufactureras de otros países.

Imagine que si se le daña una pieza de su auto, desde algo tan chico como una bujía hasta algo tan sustancial como una puerta, usted podría comprar el diseño a la compañía automotriz, llevarlo a una impresora local y tener su pieza al día sin las complejidades de un envío internacional.

El concepto suena alucinante, pero analistas industriales consideran que será una realidad tangible en las próximas décadas, y habrá un cambio tan radical en el proceso industrial humano, como el salto desde la producción a mano al uso de maquinaria pesada.

UN PROCESO REVOLUCIONARIO

Según el artículo de Tita, el mecanismo más popular para la impresión tridimensional es el uso de material en polvo, agregando capa sobre capa para crear los nuevos objetos. El dispositivo tiene una caja de construcción que contiene una capa inicial del material a ser utilizado, ya sea acero inoxidable pulverizado o plástico en polvo. Adicional, la impresora tiene un brazo móvil que contiene una fuente de calor que derrite el material en polvo y lo trabaja hasta que tenga una nueva forma.

Un grupo que rápidamente vio la utilidad de este proceso fue el de los artistas plásticos, que notaron que podían usar la producción capa por capa para crear obras complejas de arte. La industria automotriz también fue rápida en adoptar la impresión tridimensional que hoy se utiliza para hacer prototipos de nuevos carros de forma veloz, sin las complejidades de una producción manual.

¿Cuál ha sido el principal obstáculo para la adopción masiva? El costo. Al comienzo, buenas impresoras tridimensionales podían costar varios cientos de miles de dólares. De hecho, las impresoras biológicas utilizadas para los procesos de replicación de corazones e hígados tienen un costo entre $250 mil y $500 mil, lo cual dificulta que pequeños hospitales puedan aprovechar la tecnología.

Pero esta realidad está cambiando de forma rápida, mientras el mercado de impresoras tridimensionales continúa en expansión.

El valor total de mercado, según Tita, que incluye la venta de materiales, las máquinas y el servicio de soporte, llegó a los $2.2 mil millones el año pasado, un salto de 29% en relación con el año anterior, lo que demuestra el creciente interés.

Esto ha producido que la maquinaria para la impresión en casa, que puede ser utilizada para hacer desde utensilios, pequeños instrumentos y sistemas de circuito, esté disponible a todo tipo de consumidores. De hecho, con menos de mil 500 dólares, podría adquirir su primera impresora tridimensional en Amazon.com. Es un precio alto, pero muy reducido en comparación con los cientos de miles que se necesitaban para obtener una de estas máquinas de impresión.

PERSPECTIVAS A FUTURO

Los hospitales y artistas no son los únicos que están utilizando la nueva tecnología, que rápidamente está obteniendo nuevos adherentes en distintas industrias. Según una encuesta de Forbes, varias empresas automotrices ya dependen de las impresoras para producir, probar y mejorar prototipos de partes de autos, lo que contribuye a su eficiencia en el uso de combustibles.

Por su lado, la agencia espacial de Estados Unidos, NASA, ha utilizado la tecnología para producir inyectores de motor para sus cohetes que pueden resistir temperaturas más altas y generar 10 veces más impulso que otros inyectores producidos en el pasado.

En sí, el cambio más radical que podría introducir esta nueva tecnología es mover la concentración de los medios de producción de una minoría industrial privilegiada con fondos para el desarrollo de productos, directamente a los consumidores, nivelando la relación de independencia y jerarquía entre estos y los grupos industriales.

RETOS DE UNA NUEVA TECNOLOGÍA

Aunque la tecnología es futurista, aún quedan retos por sobrellevar. El primero sería capacitación masiva, ya que el propósito eventual de la tecnología es que cada familia pueda producir de forma rápida y personalizada lo que necesita para su hogar.

Según la nota de The Wall Street Journal, “la impresión tridimensional todavía no puede competir contra la eficiencia y la velocidad de los procesos tradicionales de fabricación” para trabajos de alto volumen. Adicional, “no todos los objetos pueden ser hechos de materiales aditivos en base a polvo”.

Lo que sí es cierto es que analistas están de acuerdo que se está viendo el inicio de una nueva forma de producción que, con suficiente tiempo, facilitará de manera importante la vida de los consumidores.

De hecho, en Panamá hay pequeñas operaciones que utilizan las impresoras tridimensionales para hacer modelos arquitectónicos y proyectos pequeños, abriendo el paso para un desarrollo eventual de esta tecnología en el país.

UN MERCADO CRECIENTE

$2.2

Mil millones representó el mercado de impresión tridimensional durante 2012.

29%

Crecimiento de este mercado entre 2011 y 2012.

$1,199

Costo de una impresora tridimensional básica en ´Amazon.com´.

$250

Mil es el precio base de una impresora tridimensional biológica para hospitales.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

20 Nov 2019

Primer premio

4 1 8 9

DDDB

Serie: 8 Folio: 7

2o premio

8025

3er premio

4855

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código