ENTREVISTA CON HASAN TULUY, VICEPRESIDENTE DEL BANCO MUNDIAL PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

AL sienta bases para una sociedad de clases medias

43% de los habitantes cambió de clase social entre 1990 y finales de 2000; la clase media creció 50% entre 2003 y 2009.

La última década le ha dejado a América Latina más que pérdidas en vidas y recursos producto de los desastres climáticos, o lesiones a su institucionalidad y democracia como resultado de gobiernos autocráticos. La puesta en marcha de programas sociales destinados a distribuir la riqueza más equitativamente, aunado al aumento o creación de impuestos –de forma que los que más ganan paguen más– ha logrado que la región empiece una transición hacia lo que el Banco Mundial (BM) ha denominado una región de clases medias, algo que, de acuerdo con el organismo multilateral de crédito, es resultado de un binomio virtuoso que pocos países logran: crecimiento con inclusión.

Estudios del BM señalan que 73 millones de personas dejaron de ser pobres entre 2003 y 2010; que la clase media y los pobres se igualaron en proporción (un 30%) y que nació un grupo al que han denominado “los vulnerables”.  En esta nueva clase, situada entre los pobres y la clase media y que estaría percibiendo ingresos diarios de entre 4 y 10 dólares por día, se encuentra la mayor parte de la población de la región (38%). El reto, a futuro, es evitar que vuelvan a caer en la pobreza.

Los últimos 10 a 15 años fue  un período de movilidad económica ascendente, limitada pero significativa, indica el documento La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina. “Se dio una clara relación entre el crecimiento acelerado del PIB y la mayor movilidad de los ingresos”, aunque, aclara el informe, la movilidad intergeneracional –pasar de una clase a otra– sigue siendo limitada.

Hasan Tuluy, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, hace un análisis sobre los aciertos de las políticas económicas en la región y los desafíos para el futuro.

Tuluy, quien vino a Panamá para participar de la reunión anual de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo, que se efectuó del 14 al 17 de marzo, también explica la importancia de desarrollar un nuevo contrato social en el que el Estado garantice eficiencia, efectividad y transparencia en el ejercicio de su función, así como servicios de educación, salud y transporte de calidad, por citar tres áreas indispensables. A cambio, la sociedad aportaría más ingresos para el Estado, producto de impuestos más altos, que garantizarían la inclusión social. Será dejar atrás un contrato firmado en la segunda mitad del siglo XX que se caracterizó por un Estado pequeño al que la elite y la pequeña clase media unida a ella pagaban impuestos bajos, de los cuales percibían beneficios en efectivo y jubilaciones e indemnizaciones para los trabajadores del sector formal, sin esperar nada de los servicios públicos, con los cuales se tenían que conformar los pobres.

Un crecimiento de 50 millones en la clase media, igual proporción entre clase media y pobre, un nuevo grupo que no es pobre ni rico. ¿Qué se hizo bien para lograr este período de transición en la región?

En la última década algo realmente significativo sucedió en la región. A diferencia de lo que hemos visto en otras partes del mundo, en Latinoamérica aproximadamente 73 millones de personas dejaron de ser pobres y la clase media aumentó alrededor del 50%, y hoy en día la clase media se convierte en un sector que iguala el número de pobres en la historia de la región. Y Latinoamérica se está convirtiendo en un área que pasa de ser una región  de mediano ingreso a una  de clases medias. Y lo más llamativo después de haber crecido durante toda una década con promedios de alrededor de 4% o más es que la inequidad ha bajado, que no es el caso en otras regiones del mundo. Por ejemplo, en los países industrializados o países ricos, incluso en algunas economías emergentes, el crecimiento económico estuvo acompañado de una mayor dosis de inequidad social.

Hay una serie de razones detrás de este desempeño exitoso. El primer aspecto tiene que ver con que los países lograron que las políticas macroeconómicas y las políticas financieras se desarrollaran de forma correcta. Segundo: lograron poner en práctica políticas redistributivas con un contenido de inclusión social. Tercero: la región se vio beneficiada por el aumento sostenido de la demanda de materias primas que se originó en algunas economías emergentes. El secreto del éxito está dado por la combinación de estos dos factores: las políticas económicas con la inclusión social, que se retroalimentan.

Algunos de esos programas que han permitido la inclusión parecieran no llegar a todos y dan la percepción de que existe una falsa realidad porque van a merced de la política.

El crecimiento, por sí solo, no beneficia a todos los sectores de la población de forma automática. Hay sectores vulnerables y excluidos de ese crecimiento. Hay grupos en la sociedad cuyas oportunidades están condicionadas por la historia de su familia, por ese tipo de condiciones. De manera tal que la puesta en práctica de programas sociales que estén bien focalizados, dirigidos a ese grupo de gente, es una inversión no solo para esa gente sino para el futuro de la sociedad, incrementar las oportunidades a ese grupo es en beneficio de todos. Estos programas muchas veces condicionan el dinero a las prestaciones en materia de que los niños vayan a los chequeos médicos, se vacunen, vayan a la escuela, de manera que se puede tener el impacto de una generación que se desarrolla de manera diferente, que va a ser sana, que va a tener oportunidades que no tuvo la generación anterior. Por eso es que estos programas de transferencias condicionadas, cuando están bien focalizados son una inversión a futuro, y en la mayoría de los países en realidad implican un costo muy reducido del presupuesto nacional, un costo muy reducido del PIB. Estos programas los inició un gobierno pero después cuando se empezaron a ver los resultados han quedado como una parte integral de las políticas públicas. Ahora ya estamos pensando en programas de transferencias condicionadas de segunda generación, con una mayor vinculación al mercado del trabajo, de manera tal que no solo los beneficiarios de los programas tengan un rédito sino toda la sociedad.

Cuando se hacen estos cambios en la economía y tenemos estos programas, ¿cuánto tiempo deben permanecer?

Creo que tenemos una obligación moral, como miembros de la sociedad, de tomar en cuenta a aquellos que son vulnerables, de manera que mientras tengamos sectores vulnerables, que de  una forma u otra han sido excluidos de las oportunidades, estos programas, que, repito, tienen que estar bien focalizados, deben continuar. Quizás en el futuro, en una sociedad de clases medias, estos programas quizás deberían estar dirigidos más a la tercera edad, a los sectores discapacitados, a las poblaciones indígenas.

La región, y Panamá no es la excepción, ha elevado los impuestos para que los que más ganan paguen más, pero en ese proceso la clase media tradicional se siente golpeada porque paga más y tiene que seguir haciendo uso de servicios privados para educación, para salud, por ejemplo, porque los públicos son deficientes.

Salvo el caso de Brasil, el Estado en América Latina aparece como un Estado relativamente pequeño y a pesar de ello tenemos la expectativa de que pueda entregar estos servicios y la inversión en infraestructura y las transferencias condicionadas. Cuando el Estado tiene una capacidad limitada el resultado es que los más afectados son los más humildes porque ellos no tienen la capacidad de adquirir servicios alternativos del sector privado, no tienen los recursos como para financiarse un sistema de salud privado, si no tienen transporte público no tienen recursos para comprarse un auto, y por lo tanto al no tener chances de enviar sus niños a colegios privados las posibilidades de éxito futuro de esa generación se reducen. Por eso debemos pensar en la existencia de un nuevo contrato social que esté basado en la voluntad de generar una sociedad cohesiva, unida, donde el negocio sea básicamente pagar para que el Estado proporcione servicios eficientes. Este es, indudablemente, un debate que la sociedades latinoamericanas tienen que generar de acuerdo con las circunstancias de cada una. Es el mismo debate que hay en Estados Unidos… La eficiencia, la efectividad y la transparencia del Estado, todo eso es parte de ese contrato social. En una palabra, la gente que paga impuestos quiere tener buenos servicios.

En nuestros países estamos haciendo todavía cosas que los países desarrollados hicieron hace mucho tiempo: dando la computadora, universalizando la internet y en el tema de la calidad todavía no estamos bien. La brecha es muy grande y las nuevas tecnologías pasan por otro lado que no tiene que ver con eso, como la biotecnología, la robótica. ¿Cómo ayudamos con las políticas económicas a cerrar esa brecha?

Una de las premisas de su pregunta es indiscutible, que del nivel de la calidad de la educación va a devenir las posibilidades de las generaciones futuras y la calidad de la educación tiene que ser relevante a las necesidades del mercado laboral. No se trata de ver el número de estudiantes que se gradúa, sino que los que se gradúan tengan la posibilidad real de obtener un trabajo de calidad. Una de las ventajas que tenemos nosotros en las economías emergentes, y digo nosotros porque vengo de una economía emergente como la turca, es que tenemos la posibilidad de saltar las etapas de desarrollo que las sociedades industriales tuvieron que pasar. Un ejemplo, en mi país hace años  el número de teléfono de nuestros abuelos se tenía como una herencia cuando morían. Cuando vino la fibra óptica, la banda ancha, pudimos saltar por encima de la tecnología de teléfono fijo y hoy en día en Turquía no hay un solo rincón del país donde no haya una excelente cobertura de telefonía celular y sistemas wi-fi y esto ha generado un número de oportunidades que antes no teníamos.

¿Cómo aprovechar la oportunidad? Los establecimientos de educación, el sector privado y el Estado deben generar una conversación, una coordinación de fondo para aprovechar estas oportunidades de innovación, no necesariamente de una manera secuencial sino de manera tal que la decisión de qué es lo que va a ser enseñado a los estudiantes esté en parte informado por aquellos que después van a ser los empleadores de los estudiantes, y una política pública que genere los incentivos para que el sistema educativo y el sector privado trabajen más en conjunto. Hay varios ejemplos, Corea, Alemania, los países nórdicos, donde las compañías interesadas en obtener las habilidades que en el futuro pueden estar en el mercado de trabajo colaboran financieramente para aportar ideas en el currículo que se va a estudiar y también ofrecen oportunidades de aprendizaje, como internados en sus empresas, de forma que los estudiantes puedan tener una transición de estudiantes al mercado laboral. De manera tal que entonces las nuevas tecnologías puedan ser parte de nuestra vida diaria.

En Panamá se afirma de que hay pleno  empleo, sin embargo, el 37% (Contraloría, 2011) de las personas que trabaja está en el mercado informal. Esa realidad es un poco difusa porque allí no hay protección social, habrá algunos a los que les va bien, a otros medianamente bien y apenas satisfacen sus necesidades. ¿Cómo se analiza un pleno empleo con porcentajes como esos de informalidad?

Una de las características de América Latina es el tamaño relativamente grande del sector informal y esto varía un poco de país en país. A medida que la integración entre los países aumenta obviamente que se van a investigar las causas de por qué hay tanta gente en el sector informal y buscar soluciones, de manera que la gente que está en el sector informal pueda también hacer uso de los servicios públicos a los que no accede por estar en ese sector. ¿Es acaso producto del sistema regulatorio? ¿Es acaso producto de distintos niveles de certificación que las personas no tienen acceso a lograr? ¿Es acaso por la distancia entre ese trabajador informal y las oficinas del sector público? Sin duda que estos serán aspectos que las políticas públicas tendrán que responder a medida que la economía se integra más y más.

Informes del Banco Mundial señalan que algunos de los desafíos que tiene América Latina pasan por bajar los costos en el área de logística, mejorar en infraestructura y en educación, por supuesto. ¿Cuánto de esto ha avanzado y cuáles son los siguientes pasos para poder mantenerse en ese buen momento?

La brecha en inversión pública entre los tigres asiáticos y América Latina es significativa. Y esto también se ve en la logística, por ejemplo, los costos de logística de América Latina, como promedio, son entre dos a cuatro veces más caros que los costos de los tigres. Recientemente organizamos una conferencia regional en Costa Rica sobre el tema de infraestructura y logística y la conclusión a la que llegamos es que para   algunos productos de rápido perecimiento, como frutas, vegetales y carnes, los costos de infraestructura y los costos del tránsito interfronterizo son aproximadamente entre 30% y 50% del valor del producto y esto es aproximadamente cinco veces el costo que encontramos en países de la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico]. Te das cuenta que este es un valor que está encerrado y está esperando por ser liberado para tener un precio más competitivo. Hay que, por lo tanto, mejorar la logística en materia de transporte, la infraestructura y los trámites, que hacen demorar mucho los procesos. Porque al tiempo que comenzamos a mejorar, el resto del mundo también está mejorando y algunos países están mejorando más rápido que nosotros. En la conferencia de Costa Rica vimos, por ejemplo, que hay países que tienen su propio sistema de sanidad y otro distinto, y otro distinto… Al punto de que un documento llega a una frontera y tiene que ser reescrito en ese país y reescrito en el siguiente. Sería una gran ventaja poder exprimir estos sobrecostos. Cada uno de estos costos tiene encerrado en sí mismo la oportunidad de un costo más bajo y ser más competitivo.

Pasaron 10, 15 años, donde América Latina lo ha hecho más o menos bien. Dos o tres cosas muy importantes que tiene que hacer en los próximos 10 años.

Primero: construir economías que sean resistentes, al mismo tiempo flexibles, de manera tal que puedan aprovechar las oportunidades que se generan. Y algunas cosas que ya le plantee, como mejor educación, que implica una mejor coordinación entre el sector educativo, el sector público y la empresa privada. El hecho de la inversión en infraestructura y en logística son parte de generar una economía más flexible, más adaptada a la innovación, a las posibilidades que tiene la economía mundial.

Segundo: el hecho de cómo enfrentamos el desafío de trabajar en el marco de una volatilidad mucho mayor generada por el cambio climático. La frecuencia y la gravedad de los eventos generados por el cambio climático van a ir aumentando, lamentablemente, y tenemos que generar una infraestructura adaptada a esas circunstancias, que puede resistir los eventos climáticos dramáticos, y al mismo tiempo que esa infraestructura esté planeada, tanto para cambio climático como para que la sociedad pueda hacer usufructo de ella. Se trata de generar los mecanismos preventivos que minimicen el impacto de esta volatilidad. Un ejemplo: cuando tenemos opciones en relación con nuestro patrón de crecimiento, es bueno generar un patrón limpio, que limite la polución del medioambiente. Deberíamos ser eficientes, es decir, podemos optar entre generar la minería para automóviles o generar un transporte colectivo eficiente, o sea que cuando construimos infraestructuras deberíamos estar pensando cómo puedo hacer para evitar una inundación, que haya deslizamientos de tierra.

Tercero: tenemos que seguir trabajando de forma dura para aumentar la cohesión, la unidad de la sociedad, y reducir el tema de la inseguridad ciudadana. Esto requiere un Estado efectivo, un Estado inteligente, que también trabaje en cooperación con el sector privado y con otros sectores de la sociedad.

Y creo que esto es posible.

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