Literatura en acción

A pedido de Mosaico, 11 escritores dieron rienda suelta a su imaginación. La propuesta fue sencilla: "escriban lo que quieran, la Navidad es el disparador". Como resultado, presentamos estos relatos cortísimos y sorprendentes que trazan un colorido panorama de la narrativa panameña. La fundación grafito se encargó de las ilustraciones. Este es el regalo que Mosaico hace a sus lectores en estas navidades. Una apuesta a la ficción

Lo fueron a buscar al monte, donde desde muy chico se hallaba oculto entre sus mayores. Creía que nadie iba a reparar en él, pues el tiempo lo había cambiado mucho, pero se equivocó. Los de la patrulla tenían caras y modales de sabuesos, husmeando el aire y clavando la vista entre los arbustos, para que nada se les escapara.

El golpe en su pie fue certero; sintió morirse cuando lo arrastraron hasta el camión donde otros tipos, iguales de rudos y mal encarados, amarraron sus extremidades y lo lanzaron al interior del vehículo sin muchas contemplaciones. Sentía frío, y seguía sintiéndolo después de que cerraron la puerta para emprender, en la más absoluta oscuridad, un largo camino del que apenas recuerda su propio olor mezclado con el de los demás infelices.

Tiempo después (¿días, años?) lo tiraron junto a otros desarraigados, las extremidades aún amarradas, sobre una tierra durísima, bajo un sol inclemente. Le soltaron las ligaduras y pudo estirarse; luego, lo pusieron en fila con los otros, contra una pared fría. Dormido por el agotamiento, se despertó con la llegada de la gente que comenzó a tocarlo y a olisquearlo, preguntando por su edad, su salud, su estatura: pensó que lo querían para comérselo.

Al poco rato, lo levantaron en vilo, atado otra vez, causándole nuevas fracturas y renovando las anteriores, antes de llevarlo por una calle larga, bajo un sol que lo abrasaba. Por suerte se les ocurrió darle agua en un platón apenas entraron a la casa; se la bebió de prisa. Más tarde querían que se parara firme, y vencieron su negativa con dos clavos horribles que lo sujetaron a una especie de zapato inmenso. Sin prisas, como en un rito premortuorio, sus nuevos dueños lo adornaron con lazos y filigranas de colores, le pusieron un gorro brillante y se sentaron a contemplarlo. Seguro de que iba a ser la cena de aquellas gentes, se murió de hambre, o tal vez de miedo. quizás de simple tristeza.

Mejor que eso pasara: a la semana siguiente arrastraron sus restos por las calles, sin miramientos de ningún tipo, hasta echarlo junto a otros desdichados en una inmensa hoguera donde, cosa rara, la gente cantaba gozosa.

Nadie lo vio, pero un suspiro de humo se elevó entre las cenizas y se colgó del cielo. Yo era muy niño aún, pero recuerdo bien aquella nube en forma de Arbolito de Navidad.

Más noticias de Más de la prensa

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

15 Sep 2019

Primer premio

0 0 3 9

ACCA

Serie: 22 Folio: 3

2o premio

9760

3er premio

8200

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código