¡Llegaron los colombianos!

La revista Semana , en su edición del 28 de junio de 1999 dedicó casi 8 páginas a explicar que: “La violencia y la difícil situación económica han provocado un éxodo de colombianos hacia el exterior”. Mientras cifras del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) aseguraban que de cada cinco colombianos que salieron del país en lo que iba de ese año, uno no había regresado.

Ese mismo año, el Informe Colombia, publicado por www.terra.com, señalaba que los migrantes colombianos tenían entre sus destinos preferidos a Miami (394 mil), Caracas (115 mil), Panamá (82 mil) y Nueva York (82 mil).

¿Cuántos colombianos hay en Panamá?

Es difícil calcularlo, porque los colombianos no requieren de una visa para entrar a Panamá y pueden permanecer como turistas por un término de tres meses.

Gina Benedetti de Vélez, embajadora de Colombia en este país, comentó que al tomar posesión de su cargo tuvo acceso a un censo hecho en 1995, según el cual eran 25 mil los colombianos establecidos en Panamá.

Benedetti está consciente de que el Gobierno panameño maneja otras cifras. Ella piensa que en Panamá “hay máximo 150 mil colombianos”. Y sus cálculos coinciden con los de la Dirección Nacional de Migración, que considera que, entre residentes registrados e ilegales, hay entre 100 y 150 mil colombianos.

Lo único seguro es que son más los que entran que los que salen. Para dar un ejemplo, en el 2003, fueron registradas, entre Tocumen y Paso Canoas, un total de 107 mil 243 entradas, contra solo 101 mil 802 salidas.

En cuanto a la pregunta "¿De dónde vienen?", Benedetti opina que de las regiones de Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca, Pereira y Barranquilla. La información es completada por Migración, que afirma que la gran mayoría proviene de Cali, Medellín y Bogotá, y que se transportan por vía aérea. "Más que oportunidades de hacer turismo, buscan mejores oportunidades de trabajo", afirma Luis Corró, asesor legal de la Dirección de Migración.

“Algunos se ganan la vida como mecánicos, herreros, campesinos, artesanos. Un porcentaje se autoemplea y otros son contratados por empresas de capital colombiano. La mayoría", afirma Corró, "son gente de bien". Lo cual no quiere decir que su ingreso no plantee un problema serio: "Lo ideal sería que los indocumentados entraran en la legalidad. De esta manera harían un aporte a Panamá, pagando sus respectivos impuestos y evitando la posibilidad de ser deportados ó explotados laboralmente."

Por otro lado, están los empresarios. Estos, según señala Abel Mercado, presidente de la Cámara de Comercio Colombo-Panameña, “no ven a Panamá como un ‘estadero’, sino como una oportunidad”. Esto se refleja en la inversión colombiana que, desde hace algunos años, se ha incrementado considerablemente.

Ente las grandes inversiones que han llegado de la mano de los colombianos se cuentan las compras de la Cervecería Nacional por el Grupo Santo Domingo, y de Cemento Panamápor el Sindicato Antioqueño, Provivienda, Conalvías ( obras en el interior y accesos al puente sobre el Canal), Empresas Públicas de Medellín (hidroeléctricas), Interoceánica de Seguros, Multicentro y Decameron, además de bancos y establecimientos comerciales.

Benedetti considera que esta ola reciente de inversión supera los 680 millones de dólares; mientras que Mercado calcula que, en los últimos cinco años, los colombianos han invertido en el país cerca de mil millones de dólares.

Pareciera, entonces, que Panamá y Colombia se acercan otra vez. "Nosotros nos sentimos, estando en Panamá, como si estuviéramos en nuestra casa”, afirma Abel Mercado. Y es que a Panamá han llegado los sabores de Colombia, a través de restaurantes como La Papa, Il Panino ó el Patacón; y franquicias como Crepes and Waffles, El Corral y Leñas y Carbón. Sin contar que ya nos podemos vestir de Vélez, Studio F, Tennis, Bosi, Hernando Trujillo, Color Siete, Touché ó Ayerbe y Quintana.

“Yo creo que hay que mirar la presencia colombiana como un transitar natural de gente que viene a visitar a sus hermanos”, concluye Mercado.

A principios del siglo XIX éramos parte de Colombia y hoy, 101 años después de la separación, una gran cantidad de colombianos parece haber encontrado en Panamá un sitio para hacer negocios, crear proyectos, buscar oportunidades de empleo o formar nuevas familias.

¿Qué los trajo de vuelta a “su” provincia olvidada? ¿Qué extrañan de su país? ¿Qué cosas les gustan y cuáles no, de Panamá?

Aquí hay algunas de sus historias. Unas cuantas de las quizás miles que podrían encontrarse en las calles de este país.

Gloria Bejarano

Cofundadora de Casa Taller

Su esencia de caminante y su inquietud por el ser humano la han llevado a estudiar, durante 35 años, el desarrollo del pensamiento creativo. Desde hace seis años trabaja con Casa Taller, una caja mágica de donde surgen programas de cultura ciudadana y lectura creativa: Mi ciudad a mi manera, el pabellón de niños y niñas en las dos ferias internacionales del libro realizadas en Panamá y proyectos como Torre de Marfil y El abuelo de mi abuela.

Actualmente, Bejarano tiene en marcha el proyecto Red Jaqué con la comunidad de Jaqué en Darién, con el que trabaja en el desarrollo de programas para la protección de la tortuga marina, la creación de microempresas para el reciclaje de papel y de una tienda comunitaria.

¿A Colombia? No la extraña, asegura. Desde aquí “puedo seguir paso a paso sus acontecimientos, y cuando es necesario, doy un salto y estoy como siempre con mi gente”.

Además, dice, las coincidencias de ambas naciones le hacen sentir como si nunca hubiera salido de la suya.

Alvaro Torres

Gerente de Envases del Istmo

Hace poco más de año y medio este ingeniero electrónico estaba tan tranquilo trabajando como gerente de “una empresa líder de Colombia”, y entre sus planes no figuraba salir de su país.

Pero luego, la empresa en la que laboraba hizo compras en Panamá... y se vino con esas inversiones.

“De Panamá me gustan los sitios para conocer su historia y la gente, por su idiosincrasia y espontaneidad”, dice.

También encuentra similitudes en razas, valores y el folclore. Hasta las playas y el recurso forestal los encuentra parecidos a los de su Colombia natal, y por eso no la extraña demasiado.

Pero cuando la nostalgia lo golpea, hace el viaje para estar con el resto de su familia.

Claro, siempre muy pendiente del “proceso de transformación” colombiano “que ya merece salir de tantas etapas negativas que algunas veces lo han colocado en posiciones desventajosas”.

Sabrina Bacal

Directora de noticias de TVN-Canal 2

Logró relevancia con sus análisis de las encuestas electorales que aparecían en La Prensa .

Bacal llegó a Panamá desde Cali en febrero de 1998.

¿Qué la trajo a estas tierras? “En eso tuvo algo que ver mi esposo, un panameño que se llama Alan Perelis”, cuenta. Panamá se ha convertido en la “cómplice de mi felicidad”, y por eso no ve el país con ojos de extranjera.

Hay algo, sin embargo, que la “perturba”, y es el “particular uso del idioma español” que tienen los panameños.

¿Lo que echa de menos? Su familia, la oferta cultural, el clima y el mango verde, “que no es cualquier mango verde, pues he catado muchos mangos verdes panameños y no saben igual”.

Antonio Cifuentes C.

Director general de Avianca

Cifuentes proviene de un pueblo enclavado en las montañas de Antioquia llamado Amalfi: “Solo hay dos en el mundo: Amalfi, en Antioquia, y Amalfi, en Italia", dice sin ocultar su inmodestia.

Llegó a tierra istmeña el 17 de enero de 1982, cuando estando en Costa Rica como director internacional de SAM y gerente para Centroamérica, sugirió a la junta directiva el traslado de las operaciones aéreas a Panamá.

¿Qué le gusta? El carácter cosmopolita, la variedad de razas y la “calidez y sencillez de su gente”.

¿Qué no? La poca actitud de servicio hacia los clientes. “Aunque se ha empezado a notar un mejoramiento en algunos sectores del país”.

De Colombia extraña a su familia, a los amigos del barrio, la diversidad de climas y –vamos pues– “la calidez del servicio”.

Gina Benedetti de Vélez

Embajadora de Colombia en Panamá

Está aquí desde mediados del 2002 y le encanta. “Es un honor ser embajadora y es una labor muy satisfactoria”, agrega.

Tiene 47 años de edad y está casada con Ricardo Vélez P.

Es oriunda del departamento de Bolívar, específicamente de la alegre Cartagena.

Madre de dos hijos y abuela de tres nietos –casi cuatro– la embajadora ha sido administradora de empresas y banquera por 22 años.

Acompañó a Alvaro Uribe por la costa colombiana en la campaña que lo llevó a la presidencia, y hoy vive en medio del “calor humano” y de la hospitalidad que siente en Panamá.

Jorge-Hernán Nieto-Botero

Director ejecutivo de la Cámara de Comercio Colombia-Panamá

Vino a Panamá en el año 2000 invitado por un empresario español, quien lo buscó para que desarrollara el plan de negocios de una cadena de comidas rápidas vascas.

Al llegar fue como amor a primera vista. “Me enamoré de Panamá y comencé a conocerla”, cuenta Nieto-Botero, quien también ha fundado aquí su propia empresa, Financial Consultants Services & Investments, S.A.

Proveniente del eje cafetero de Colombia –de Armenia, la capital del Departamento del Quindío– lo que le gusta de Panamá es que constituye un sitio ideal para hacer negocios.

Como todos, extraña a su familia. Y también su casa en el Quindío.

José Hernández

Entrenador de fútbol

José Hernández se vino detrás de una pelota. “Me trajo el sueño de ir con la selección panameña de fútbol al Mundial”, confiesa, y con esa idea llegó a suelo panameño en agosto de 2003.

Desde entonces es el entrenador del equipo nacional.

Para Hernández, Panamá no ha sido una sorpresa. No es la primera vez que anda por estos lados; de hecho, a los nueve años visitó Panamá en lo que fue el primer viaje que hizo fuera de su país.

Aquí tiene, además, un par de parientes por el lado materno.

“Mi mamá me mostraba una foto que tenía en donde ella estaba vestida de pollera”, recuerda.

Todos los días, desde las ocho de la mañana, Hernández está en el Rommel Fernández en la rutina de entrenamiento. El asunto no le es demasiado fácil, porque el clima panameño le resulta sofococante.

“Es algo que no me gusta, pero a lo que he tenido que acostumbrarme”.

De Colombia extraña el trigo y los frijoles negros que en Panamá no son iguales, pero fuera de estas nostalgias culinarias, todo bien. “El panameño es muy parecido al colombiano de la costa: muy abierto, extravertido y su música es muy alegre”.

Armando Espinosa

Propietario de Pinturas Panam

Espinosa es industrial desde siempre. En Colombia era el encargado de una fábrica de pinturas para una firma estadounidense hasta que en 1971 decidió independizarse.

Estudió el mercado centroamericano buscando el mejor sitio para establecerse y terminó en Panamá.

“Me decidí por Panamá por su estabilidad, por su moneda y por su posición geográfica. En esa época Colombia no tenía problemas de violencia. No fue por eso que vine para acá”.

Es el propietario de Pinturas Panam y otras dos industrias que en total ofrecen alrededor de 120 empleos. Lleva 33 años viviendo en Panamá, y piensa que uno de sus mayores atractivos es “la tranquilidad con la que se vive. Es algo que debemos aprovechar y cuidar”. Aun así, piensa que Panamá estaría mucho mejor sin el “juega vivo”.

Las visitas a su país son frecuentes, ya que sus familiares se encuentran en Colombia.

¿El clima? No llegó a afectarle. “Antes de venir a Panamá vivía en Barranquilla... Y aquí hay más aire acondicionado”.

Jaime de Gamboa Gamboa

Gerente general de Bancafé

Jaime de Gamboa Gamboa es administrador de empresas, especialista en finanzas e ilusionista en su tiempo libre. Desde hace cinco meses vive en Panamá, trabajando como gerente general de Bancafé. “Acepté por varias razones: la más importante es que sabía de las oportunidades para el negocio financiero, así como la gran calidad de vida que ofrece el país”.

Es poco el tiempo que lleva aquí, pero de Gamboa ya ha visto “lo contentos que se encuentran (los colombianos)”.

Del país, a de Gamboa le gusta la tranquilidad, “el aire metropolitano inserto en una ciudad de tamaño manejable”, la calidad de la gente y las oportunidades de desarrollo. El ilusionismo lo practica como pasatiempo, y ya cuenta con dos grupos de alumnos y ha realizado siete presentaciones; es el “mago colombiano”.

Lo único que le incomoda de Panamá –como a varios otros– es el clima, porque él es oriundo de Bogotá.

Pero más que el fresco o el calor, de Gamboa añora otras cosas: “Desde la familia hasta su cultura y la gastronomía”, pero se siente bien aquí. Después de todo –dice– está trabajando para el bien de su país.

Ximena Mejía

Estaba de gerente en Colombia de la revista Dinero de publicaciones Semana, cuando la primera revista del grupo que hacía planes para saltar fronteras buscaba representantes en diferentes países . Entonces, cuando diejron Panamá, Ximena alzó la mano. “Panamá me encantaba. Yo venía a vender la publicidad del grupo y decía este verde tan divino, cómo me gustaría que mis hijos vivieran en una ciudad así, tan tranquila”.

Aunque en Panamá nadie le daba un peso al proyecto de vender Gatopardo, al término de un año Ximena logró más suscriptores que en México.

Actualmente, Gatopardo tiene 700 suscriptores y se venden otras 7 mil revistas que, generalmente, se agotan en una semana.

Después de dos años aquí, Ximena y su esposo decidieron volverse “empresarios de revistas” y crearon Multinet.

¿Por qué le gusta Panamá?

“Porque siento que cuando yo era niña, en Colombia era como aquí: jugabas en la calle, veías la gente confiada, hablabas con el vecino. Por eso quiero tanto a Panamá y creo que todos los colombianos que vivimos aquí tenemos esa vivencia”.

Jorge Humberto Videla

Gerente de United Services Overseas

Jorge Videla llegó a Panamá por estrategias de expansión.

En octubre de 2002, UNIDAS Casa de Cambios, S.A. y Viajes Galeón, S.A. iniciaron los estudios y análisis de mercado y tomaron la decisión de ubicar la primera oficina fuera de Colombia en el área bancaria de la ciudad de Panamá.

“De Panamá solamente podemos decir que estamos muy agradecidos por la forma que tratan al extranjero, aunque sabemos que existen muchos aspectos de orden migratorio y laboral que pueden ser susceptibles de mejoría”, dice Videla.

En Colombia, Videla dejó a su familia, el ajiaco y la bandeja paisa, y “las tertulias que se hacían en derredor de las chimeneas cuando el frío era más fuerte”.

Germán Quintana

Diseñador de Modas

Ayerbe y Quintana son célebres en Colombia. Han vestido a primeras damas y, en Panamá, Vicky de Alemán y Vivian de Torrijos ya han visitado la nueva tienda ubicada en Multicentro.

Germán Quintana estudió diseño de interiores y, desde hace algún tiempo, visita frecuentemente el istmo para atender la primera tienda que abrieron fuera de su natal Colombia.

“A Panamá nos trajo su gente, con sus costumbres y su amabilidad”, cuenta Quintana, quien explica que el sueño de internacionalizarse lo acariciaban desde 1999.

Quintana es socio de Francisco Ayerbe desde hace 20 años, pero solo el primero se encuentra por tierras tropicales por estos días.

Aunque están en un ir y venir y constante, Quintana ha quedado prendado de los “espectaculares” paisajes de playa y de la “exuberante vegetación” de las selvas panameñas.

“Realmente nos sentimos como hermanos en todo el sentido de la palabra”, destaca.

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