La castidad de Von Trier

Entre el 13 y el 27 de abril se llevará a cabo un ciclo sobre el cine y la televisión firmada por Lars von Trier

Daniel Domínguez Z. ddomingu@prensa.com El danés Lars Von Trier es un demente o un visionario o a lo mejor posee ambos atributos. Sus admiradores piensan que es el actual gurú de lo audiovisual y sus detractores piensan que debería tener una camisa de fuerza para que no fastidie a nadie.

El niño terrible del cine moderno ha puesto a su país en la mira gracias al movimiento Dogma, una propuesta que aboga por regresar a un séptimo arte puro y sin excesos.

El Centro de Imagen y Sonido (CIMAS) y el Grupo Experimental de Cine (GECU) han organizado un ciclo sobre este revolucionario.

Las proyecciones serán en la sala CIMAS-GECU (al frente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias - 223-9324) durante este mes de abril, a las 7:00 p.m. La entrada es gratuita.

El ciclo comienza el 13 de abril con su filme Europa ; el 19 las partes 1 y 2 de la miniserie televisiva El Reino , y sus partes 3 y 4 el 20 de abril. El 26 se proyectará Medea y el 27 será el turno de Los idiotas .

El decálogo

En 1995, tras los cuatro años de agotadora elaboración de Rompiendo las olas , Lars von Trier hizo un voto de castidad artística y lo hizo a través del Dogma 95.

El Dogma 95 propone que los rodajes se hagan solo en exteriores, el sonido no debe ser producido separado de las imágenes, lo filmado debe ser tomado cámara en mano y sin usar iluminación especial.

En esta particular línea de trabajo quedan igualmente prohibidos los filtros, la acción superficial (muertos y balas) y todo cambio geográfico (todo se rueda en el momento y sin saltos de un país a otro).

Dos puntos más sobre el Dogma: el formato de las películas debe ser en 35 mm y el director no debe aparecer en los créditos.

Este mandamiento cinematográfico fue acogido con ímpetu no solo por Lars von Trier, sino también por los realizadores Thomas Vinterberg (1969), Søren Kragh-Jacobsen (1947), Kristian Levring (1957), Lone Scherfig (1959), Åke Sandgren (1955) y Natasha Arthy (1969).

Suena contradictorio, pero el propio Lars Von Trier manifestó en enero pasado al periódico colombiano El Tiempo , que si bien creó el Dogma y en sus películas cumple algunos de sus preceptos: "no creo que hasta ahora se haya hecho un verdadero filme Dogma. Nadie se lo ha tomado en serio, ni siquiera yo, porque es algo muy difícil", dijo.

El revolucionario

Lars von Trier nació el 30 de abril de 1956 en Copenhague, Dinamarca. A los ocho año de edad le obsequiaron una cámara súper 8 y su vida no fue la misma.

La leyenda cuenta que fue ingresado en un psiquiátrico a los 12 años, quizás debido a que los adultos de su familia oscilaban entre comunistas y nudistas, o porque descubrió que no era judío como le habían dicho o que su padre no fue el hombre que lo había criado.

Tanto conflicto existencial lo dejó en libertad cuando en la década del ochenta se matriculó en la Escuela de Cine de Munich (Alemania) y fue cuando comenzó su historia como creador ganando varios concursos con sus trabajos estudiantiles.

Se dio a conocer en el Festival de Cine de Cannes con El elemento del crimen (policíaco rodado en inglés), pero su triunfo le llegó con Europa , una trágica representación del nazismo.

Para la televisión, dirigió Medea de Eurípides (1987) y la serie El Reino (1994 y 1997), un suspense metafísico filmado en 16 milímetros y que tiene lugar en un hospital embrujado. Fue con esta serie cuando recibió tanto la aprobación del público como de la crítica.

Luego dirigió el melodrama Rompiendo las olas , ganadora en el Festival de Cine de Cannes de 1996 del César a la Mejor Película y el Premio a la Mejor Película Europea. Esta cinta dio a conocer a Emily Watson ( Hilary and Jackie y Red Dragon ).

Luego llegó a su vida el Dogma y lo puso en práctica en una cinta rodada en video digital titulada Los Idiotas (1998), un poema de feroz realismo sobre la libertad que, ejercida sin límite por idiotas fraternales, se convierte en un foco de subversión inaceptable para el mundo envolvente de los listos.

Después ofreció su transgresora Bailando en la oscuridad , en la que debutó como actriz la cantante islandesa Bjork, quien representa a una inmigrante checa, una madre soltera que trabaja en una fábrica de un sector rural de Estados Unidos en la década de 1960. Triunfó en Cannes.

Con Bailando en la oscuridad inició una trilogía sobre Estados Unidos, un país que no conoce por dos razones fundamentales: sufre de agorafobia (miedo a volar), porque lo considera un país muy peligroso para visitar y que encima está gobernado por autoridades que estima poco confiables.

En el 2003 estrenó la segunda de esta serie fílmica, Dogville , una fantasía angustiante sobre la época de la Gran Depresión protagonizada por Nicole Kidman, quien como Bjork ha dicho que no volverá a trabajar a las órdenes de Lars von Trier.

Dogville puede ser vista como un análisis de la bestialidad inherente a toda la humanidad. Pero con su ubicación ficticia en las Montañas Rocallosas, para muchos la película es un retrato de estadounidenses desagradables cometiendo sus peores acciones.

Conceptualmente la propuesta de Dogville fue extraordinaria: la acción ocurre en un gran escenario teatral que hace las veces de un pueblo, donde no hay casas ni paredes, salvo que las tenga en la mente cuando vea la trama desarrollarse.

La tercera entrega sobre Estados Unidos tiene planeada mostrarla en el 2005 y recibe el nombre de Manderlay . Su elenco lo componen, entre otros, Lauren Bacall, Danny Glover, John C. Reilly y Chloë Sevigny.

Excentricidades de un genio

Lars von Trier es un genio provocador. Por ejemplo, cuando llamó la atención mundial luego del estreno de su Europa , Steven Spilberg le mandó emocionado un guión para que trabajara con su equipo y el danés le dijo tajantemente que no.

Su empresa productora, Zentropa Films, planeaba tener una rama dedicada a filmar películas pornográficas, con la diferencia de que todas las cintas estarían a cargo de mujeres. La propuesta no avanzó lo suficiente porque no encontraron suficientes damas deseosas de experimentar en esta área cinematográfica.

Aunque no es un admirador de la ópera ha decidido dirigir El Anillo de los Nibelungos , en el Festival de Bayreuth, en Alemania.

Von Trier tiene un ambicioso proyecto a largo plazo. Desde 1991 filma tres minutos cada año en un sitio distinto de Europa (recorre el continente solo en automóvil) y esto lo hará durante 33 años. Su meta será estrenarla en el 2024.

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