Mensaje de oportunidad

Temas:

La mayor parte de los actores de ‘La Princesa Sukimuki’ son personas con alguna discapacidad. La mayor parte de los actores de ‘La Princesa Sukimuki’ son personas con alguna discapacidad.

La mayor parte de los actores de ‘La Princesa Sukimuki’ son personas con alguna discapacidad. Foto por: Roberto Cisneros

Mensaje de oportunidad Mensaje de oportunidad

Mensaje de oportunidad

Mensaje de oportunidad Mensaje de oportunidad

Mensaje de oportunidad

Mensaje de oportunidad Mensaje de oportunidad

Mensaje de oportunidad

América Ríos tiene 40 años, síndrome de Down y el rol protagónico en la obra teatral La Princesa Sukimuki. Llega ágil y con entusiasmo al ensayo en el parque Omar, se enfunda un vestido japonés, la maquillan, la peinan y camina orgullosa, sintiéndose dueña del improvisado escenario y de las miradas.

“Hola, soy América y soy la princesa de la obra”, se presenta, espontánea, ante cualquier rostro ajeno que se acerque a ver el ensayo.

Su madre, Juana Sánchez, de 63 años, es su asistente de vestuario. No le ayuda con más, porque no es necesario. A pesar de no saber leer, América aprendió cada una de sus líneas y escenas por medio de audios que le proporcionaron los responsables del proyecto, y cada día los practica en su cuarto.

La señora Juana reconoce “no caber en el pellejo” de la sorpresa y felicidad al ver a su hija enfocada en un proyecto y desenvolverse cual artista.

Una sensación que comparten los padres de los 21 actores que forman el elenco de La Princesa Sukimuki, 13 de ellos niños, jóvenes y adultos con diferentes condiciones como autismo, asperger, pérdida auditiva, aprendizaje lento, cardiopatía congénita, parálisis cerebral, además de síndrome de Down.

Porque sacar adelante a un hijo con alguna discapacidad no es fácil, dice Juana en referencia a cómo funciona la sociedad panameña. “Muchos no los comprenden [a las personas con discapacidad]. A veces ni nosotros, sus padres”, apunta.

Y alternativas como el laboratorio teatral inclusivo de La Princesa Sukimuki buscan demostrar que todos merecen una oportunidad, apunta Luis Caballero, líder de la iniciativa, que tras estrenarse en mayo de 2016, ha recibido invitaciones para desarrollar más funciones tanto en la ciudad capital como en el interior del país, como en diciembre pasado, cuando se presentó en el teatro Anita Villalaz por encargo del Club de Leones de Paraíso y el 10 de febrero lo hará en el anfiteatro del Parque Libertadores de La Chorrera, a las 4:00 p.m.

La entrada es libre, al igual que en el resto de escalas que hará la obra en Coclé, la región de Azuero, Chiriquí y el campus central de la Universidad de Panamá, entre marzo y septiembre. Las fechas y sedes exactas aún están por definirse.

ORIGEN DEL PROYECTO

Motivación. Es el sentimiento que Caballero, de 41 años, busca fomentar entre las personas que atraviesan diferentes discapacidades. Lo hace desde muy joven, al ser testigo del rechazo a mansalva que experimentaba un familiar con síndrome de Down.

Eran otros tiempos, matiza Caballero y rescata que ahora hay una mayor empatía con quienes enfrentan condiciones especiales.

Por ello, Caballero quiso hacer su parte y empezó a dedicar su tiempo libre y más en apoyar fundaciones que trabajan con niños y jóvenes con autismo, enfermedades poco comunes y síndrome de Down ofreciendo talleres de arte, como terapia estimulante.

Así lo hizo hasta que en 2014 montó una obra de teatro con un grupo de los estudiantes con los que trabajó en las fundaciones. El montaje llevó por título La Cucarachita Mandinga y al palpar el efecto positivo que se contagió entre el elenco y sus familiares, decidió repetirlo en 2016 con La Princesa Sukimuki.

Lo que no esperaba Caballero era preparar más funciones aparte de las dos estipuladas para mayo de 2016.

EL MONTAJE

A Caballero le comunicaron el interés por llevar la obra a varios puntos del país. Perfecto, dijo. Y empezó a tocar puertas aquí y allá.

Se abrió la del Instituto Nacional de Cultura, que aportará un fondo de 3 mil dólares y le ha permitido usar el teatro Anita Villalaz y antes entidades como la Embajada de Japón en Panamá, le hicieron donaciones, como los vestidos para los personajes.

Pidiendo constante apoyo a través de las oficinas de equiparación de oportunidades y “sacando de nuestros bolsillos, incluyendo padres de los chicos y amigos”, se pudo tener listo todo lo necesario para llevar el proyecto de gira.

En total la inversión puede rondar los 15 mil dólares, estima Caballero, presupuesto en el que siempre se incluirá un honorario, aunque sea simbólico, para los actores.

Son 13 las personas con discapacidad que participan en La Princesa Sukimuki.

Ángel Rodríguez será la mariposa, su hermano Juan encarnará al príncipe Kinoto Fukasuka; las tías del emperador serán María Gabriela Ureña, Dayra Araúz, Rita Castillo y Cristina Quintana, Johann Barsallo y Kevin Camarena serán tambores de la realeza; Jahir Taller y David Caballero se encargarán del rol de soldados, Elizabeth Gordón hará las veces de una doncella danzante, Rigoberto Hassán presentará la función y América Ríos como la Princesa Sukimuki.

Estarán apoyados sobre las tablas teatrales por ocho colaboradores (voluntarios y familiares de los actores) que interpretarán más personajes.

La escenografía fue elaborada entre todos y los ensayos se realizaron en los estacionamientos del edificio donde reside Caballero o en sitios públicos como el parque Omar.

Es un trabajo hecho con las uñas, pero tratando de que sobre el escenario se vea un espectáculo con la mayor calidad posible, resume Caballero, director y productor de la propuesta, pero también el guionista, utilero y narrador.

EL MENSAJE

El guion de La Princesa Sukimuki se inspiró en el cuento Historia de una Princesa, su papá y el Príncipe Kinoto Fukasuka, de la escritora argentina María Elena Walsh.

A Caballero le gustó porque el mensaje de Walsh se aplica a una realidad dentro del manejo de una condición de discapacidad.

Sukimuki, cuenta Caballero, era una princesa que no tenía que hacer nada más que quedarse quieta, no debía ni lavar un plato ni siquiera estornudar; los sirvientes se encargaban de hacer todo por ella.

Así, el montaje de La Princesa Sukimuki intenta llevar el mensaje de que no se le hace ningún bien a una persona con discapacidad si no se le permite hacer nada en casa o en otro entorno, por sobreprotección o por considerarlos inútiles.

Es contraproducente, recalca Caballero, mientras apuesta por enseñarles todo lo que puedan aprender e intenten, dentro de sus posibilidades, ser más independientes.

Es fomentar un cambio de mentalidad, resume Caballero y enfatiza: Olvidar la palabra discapacidad y reemplazarla por oportunidad.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

Por si te lo perdiste

Mante Penonomé se quedará sin agua el 2 de mayo

Las labores consisten en la limpieza de la toma de agua.
Especial para La Prensa/Zabdy Barría

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

25 Abr 2018

Primer premio

6 8 2 8

DDAC

Serie: 20 Folio: 11

2o premio

2933

3er premio

5475

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código